Omar Torrijos nos invita a entra en el Canal

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Omar Torrijos en el Canal de Panamá.

Omar Torrijos nos invita a entra en el Canal

Por Quibián Teribe Panay González

Hay muchos atributos con los que un dirigente debe contar: la capacidad de orientar sobre los aspectos que le convienen a una generación, la capacidad de mirar con visión a largo plazo e integralidad, entre muchos otros, estos fueron algunos de los rasgos más importantes que tuvo Omar Torrijos, su gran capacidad de ver con luces largas le permitió destacarse, no sólo en Panamá, sino en el ámbito internacional como gran estadista. Omar entendía perfectamente las diferencias sociales, la ausencia de oportunidades de Panamá en la década de 1960. Desde niño, conoció junto a sus padres, educadores de profesión, la realidad de la gente humilde.

Omar lidero un proceso de transformación que dio oportunidades a los más pobres. Para ello, organizó el país, a través de los sectores campesinos, los educadores, los profesionales, las mujeres, los estudiantes y empresarios. Además, creo instituciones con el objetivo de integrar a esos sectores y una infraestructura educativa y de salud pública para mejorar las condiciones de vida de la gente.

Sin embargo, esa gran capacidad de ver más allá, le permitió entender que para alcanzar ese propósito a cabalidad, debíamos cumplir una tarea pendiente, que además era vital para aprovechar realmente la posición geográfica como instrumento de desarrollo económico nacional: la integración del territorio y la recuperación del Canal de Panamá.

Con una audacia impresionante, Omar logró convertir en causa del mundo la causa de Panamá, y con la gran simpleza y profundidad que podía expresar las ideas, sumo a panameños, líderes mundiales, escritores, pensadores; en la causa de la recuperación de nuestro territorio y nuestro canal. Un país pequeño con cinco fronteras, como él decía, que logró integrar a una nación.

Lo que no podemos pasar por alto, es que la eliminación de esa quinta frontera jamás debía desembocar en la creación de la frontera de las desigualdades sociales, donde sólo algunos fuesen dueños de las oportunidades. Por ello, ese grupo de muchachos liderados por Omar pensó en la necesidad de un vehículo para la sociedad panameña que mantuviese en el tiempo esa visión de lucha a favor de una sociedad sin desigualdades, una estructura política conformada por hombres y mujeres, participes de ese proceso de transformación nacional, que mantuviesen el proyecto más allá de 1999. El PRD surgió con ese propósito: darle continuidad a esa visión que no se lograría a totalidad en el corto plazo.

Desconocer el valor de Omar, así como otros insignes panameños que también aportaron a lo que hoy celebramos, es un acto de falta de sensatez e inteligencia. Pero, peor es para los que integramos ese vehículo encargado de darle continuidad al proyecto de país que él trazo. Sería un acto irresponsable no asumir con responsabilidad y conciencia debida las tareas necesarias para concretar esa visión.

Omar fue un hombre humilde, nunca buscó reconocimiento como objetivo de su esfuerzo. Él dijo: “no quiero entrar en la historia; quiero entrar en la Zona del Canal”. Hoy, lo importante no es el protocolo de un acto conmemorativo de inauguración, ya que el pueblo reconoce el legado de Omar. Ello fue demostrado en dos elecciones, incluso después de una invasión militar extranjera.

Lo importante es si nosotros, los torrijistas, reconocemos y honramos su memoria, su visión, recuperando su partido al propósito por el cual fue creado. Esa era la bandera, que él nos pidió recoger, besar y llevar adelante: la panameña.

¡Gracias Omar!

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