¡No a la reelección!

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Campaña contra la reelección.

Por Miguel Antonio Bernal
Abogado y docente universitario

El país nacional, especialmente entre los jóvenes, parece despertar para su combate cívico contra el país secuestrado por la politiquería y las cúpulas de la partidocracia.

Ese despertar viene dado por una serie de acciones ciudadanas que han comenzado a dar los primeros pasos para tener como común denominador el rechazo rotundo a cualquier pretensión reeleccionista, venga de donde venga.

El No a la reelección comienza a cobrar fuerza como una herramienta ciudadana, para combatir una práctica que ha destruido el funcionamiento normal y democrático de las instituciones.

Gracias a la reelección ‒de diputados, alcaldes y representantes de corregimiento‒, la corrupción, el autoritarismo y la impunidad se han elevado a alturas impensables que impiden a nuestra sociedad cumplir con las tareas básicas para echar los cimientos de un Estado Constitucional Democrático.

Los partidos políticos se esclerosan, más y más. No han sido capaces de ajustarse a las transformaciones del mundo moderno y han preferido refugiarse en el gatopardismo: el cambio para que nada cambie.

El Tribunal Electoral, por su parte, a través de sus magistrados, convertidos en perros guardianes de la partidocracia y enemigos declarados de la participación ciudadana en los espacios electorales, ha montado toda una telaraña y laberintos para que le reelección sea aceptada como un logro de la democracia.

La Universidad de Panamá, dónde se debía aquilatar el cultivo del conocimiento y de la inteligencia, la tenemos como ejemplo vivo de las nefastas consecuencias de la reelección de sus autoridades, Y, aun así, no faltan quienes buscan en otros claustros universitarios introducir el ese síndrome de deficiencia académica, que acarrea la reelección.

La ciudadanía, desconocedora de sus derechos y responsabilidades como poder ciudadano, balbucea ‒con temor aún‒ su sentimiento de la necesidad de un cambio, de una transformación, de un revolcón que le ponga un alto a la reelección y a su corrupción.

Retomemos el aliento ciudadano y avancemos hacia un movimiento anti reeleccionista, cómo un preámbulo vivo de un proceso constituyente para el empoderamiento de los ciudadanos. Con dignidad y con visión: ¡No hay que permitir la reelección!

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