Niñas y niños de Gaza sufren pesadillas imposibles de superar

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Una niña palestina en un carro tirado por un burro al lado de un contenedor de basura en la ciudad de Gaza, el territorio palestino ocupado por Israel. (Crédito: Mohammed Omer/IPS).

Por Will Higginbotham y Tharanga Yakupitiyage

NACIONES UNIDAS, may 2018 (IPS) – Reham Qudaih se despierta todas las noches con la misma pesadilla: su padre echado en el piso en un baño de sangre tras recibir un disparo. La adolescente de 14 años vive en la Franja de Gaza y sufre pesadillas constantes desde el ataque de Israel contra ese territorio palestino en 2014.

“En mi sueño, está tirado en un baño de sangre. Cada vez que lo sueño, pues me pasó más de una vez, me despierto gritando”, comentó la niña gazatí a un funcionario del Consejo Noruego para Refugiados (NRC, en inglés).

En su último estudio, el NRC concluyó que los niños de la Franja de Gaza muestran cada vez más señales de un deterioro psicosocial desde que se reanudaron los enfrentamientos en la región.

“La violencia que soportan los niños de Gaza se suma a la ya deteriorada situación que impacta en su bienestar social”, observó el secretario general de NRC, Jan Egeland.

“Han experimentado tres guerras devastadoras y viven bajo una ocupación desde hace 11 años. Ahora otra vez se ven frente a la horripilante perspectiva de perder a sus seres queridos, pues ven cada vez más amigos y familiares asesinados y heridos”, explicó.

Las protestas en la frontera entre ese territorio palestino e Israel, que ya llevan seis semanas, dejaron más de 40 personas muertas y más de 5.000 heridas desde su inicio en marzo.

Los manifestantes palestinos queman llantas y tienen cortaalambres para romper la cerca divisoria, a lo que las fuerzas israelíes responden con balas de goma y municiones reales.

En la llamada Gran Marcha del Retorno, los manifestantes reclaman el derecho al retorno de los refugiados palestinos y que puedan instalarse en Israel.

El estudio, para el que se entrevistaron a unos 300 niños y niñas de 10 a 12 años, concluyó que 56 por ciento sufrían pesadillas en forma frecuente.

Los directores de 20 escuelas también reportaron un aumento de los síntomas de estrés postraumático en niños, lo que se traduce en miedos, ansiedad, estrés y pesadillas.

Además, señalaron como prioridad la necesidad de aumentar el apoyo psicosocial en las escuelas.

Qudaih estaba mejorando, pero sufrió un retroceso cuando su padre recibió un disparo en la pierna durante una protesta.

Ese día, las fuerzas israelíes mataron a 20 manifestantes palestinos y dejaron a más de 700 heridos, entre los que había menores de edad.

Fuimos a reclamar nuestros derechos robados por la ocupación; no tenemos electricidad ni derechos ni alimentos. No podemos recibir tratamiento ni tenemos la oportunidad de jugar”, se quejó Qudaih.

Desde 2007, Gaza sufre un bloqueo económico de parte de Israel y Egipto, lo que contribuye a la permanente e inevitable crisis humanitaria.

El Fondo de las Naciones Unidas para la Infancia (Unicef) señaló que la mitad de los niños y niñas de la región necesitan asistencia humanitaria y uno de cada cuatro, atención psicosocial.

La última decisión de Estados Unidos de recortar la asistencia a la Agencia de las Naciones Unidas para los Refugiados Palestinos en Oriente Próximo (Unrwa) eleva la vulnerabilidad del área.

Además, hay escasez de medicamentos y de equipos médicos, y los cortes de energía y la falta de combustible perturban los servicios de agua y de saneamiento, lo que deja a nueve de cada 10 familias sin acceso regular al agua potable.

De seguir esa tendencia, la ONU pronostica que Gaza será inhabitable para 2020.

Inconsolable desde el incidente sufrido por su padre, Qudaih está todo el tiempo preocupada por la seguridad de su familia y por su futuro. Lo que hace que las pesadillas sean incesantes.

Lamentablemente, su historia no es única entre niñas y niños palestinos.

“El aumento de la violencia en Gaza exacerbó el sufrimiento de los niños, cuyas vidas han sido insoportablemente difíciles desde hace varios años”, señaló el director de Unicef para Medio Oriente y África del norte, Geert Cappelaere.

Además de los síntomas de trauma y estrés grave, Geert señaló que los menores también sufren lestiones físicas.

Mohammad Ayoub, de 14 años, fue uno de los asesinados durante la manifestación, lo que impactó enormemente en los otros niños de su familia y en su entorno, en general.

“Los niños pertenecen a las escuelas, a sus hogares y a los parques infantiles, nunca deberían ser el blanco o verse impulsados a participar en episodios violentos”, indicó Cappelaere.

El alto comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos, Zeid Ra’ad Al Hussein, instó a las fuerzas israelíes a dejar de usar la “fuerza letal contra manifestantes desarmados”, a la vez que cuestionó “cómo los menores pueden suponer una amenaza de muerte inminente o de heridas graves para soldados fuertemente armados”.

El NRC subrayó la necesidad de invertir en una atención psicosocial de largo plazo para los niños de Gaza.

“Los niños con los que trabajamos sufren pesadillas durante meses y años después del episodio violento que los causó”, observó Jon-Håkon Schultz, profesor de psicología educativa de la Universidad de Tromsø, en Noruega.

“Esos niños no tienen posibilidades de recuperarse del trauma cuando ya sufren otro. Se suman”, subrayó.

“Necesitamos gente que atienda esto con seriedad e inviertan en alternativas para contrarrestar las consecuencias psicológicas negativas”, añadió Schultz.

El NRC ofrece apoyo psicosocial a niñas y niños de Gaza, y también capacitación para maestros a través del Programa de Mejora del Aprendizaje, creado en colaboración con la universidad noruega.

Uno de los puntos del programa implica atender las pesadillas de los niños y ayudarlos a procesar las que son recurrentes a través de ejercicios de respiración y dibujos.

Qudaih es una de los 250.000 niños que reciben apoyo del NRC.

“Queremos vidas dignas”, subrayó la adolescente, y reclamó la necesidad de manifestaciones pacíficas.

La Gran Marcha del Retorno, que comenzó el 30 de marzo y terminará el 15 de este mes, en recuerdo de la “nakba”, como los palestinos llaman al desplazamiento masivo de pobladores de la región cuando se creó el Estado de Israel, en 1948.

Los manifestantes también señalan a la mudanza de la embajada de Estados Unidos a Jerusalén, lo que ocurrirá también el 15 de este mes, como causa de las manifestaciones.

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