Memoria de la invasión es vital para Panamá

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Memoria de la invasión es vital para Panamá

La recuperación de la memoria colectiva, vinculada la invasión de Estados Unidos a Panamá en 1989, sigue como tarea pendiente. Es un imperativo nacional, para tratar de hallar las huellas de un hecho que desgarró a todo un país y abrió la posibilidad de nuevos ultrajes de fuerzas extranjeras contra países de Latinoamérica.

Trinidad Ayola, presidenta de la Asociación de Familiares y Amigos de los Caídos del 20 de Diciembre, ha insistido en la necesidad de investigar con seriedad y sin retrasos las causas de la agresión armada estadounidense y los efectos sobre la población panameña.

La respuesta del gobierno del presidente Juan Carlos Varela, ante esas demandas de justicia, ha sido tímida, para no irritar a Washington o remover viejas heridas que saquen a flote la barbarie cometida contra una población pacífica en la denominada Operación “Just Cause” (Causa Justa), que fue precedida de un aislamiento económico, político y diplomático contra Panamá.

En cambio, el Consejo de Gabinete autorizó este mes al Ministerio de Economía y Finanzas, para que suscriba un convenio con la Fundación Democracia y Libertad. El acuerdo prevé una donación de 6,7 millones de dólares, dirigida a la creación de un Museo de la Libertad y los Derechos Humanos, en el que no figuran los nombres de los muertos en la invasión, ni los desaparecidos en las gestas por la soberanía panameña en el Canal de Panamá.

Una tarea pendiente del Estado panameño, es la localización de las fosas comunes, la exhumación e identificación de los restos de cadáveres de mujeres y hombres acribillados por el ejército invasor, que pisoteó la soberanía y los tratados internacionales vigentes.

Los sobrevivientes aún padecen secuelas físicas y psicológicas de los ataques, sin que hayan recibido asistencia profesional. Ningún gobierno post invasión tuvo el valor moral de interponer un reclamo a Washington, para exigir las indemnizaciones correspondientes a favor de viudas, huérfanos y lisiados del acto guerrerista.

Un clamor de justicia resuena en la conciencia de quienes soportaron los bombardeos, los cañonazos y la metralla de 26 000 soldados de las unidades de elite, de comandos navales, del ejército y la 82.ª División Aerotransportada desde Fort Bragg, Carolina del Norte.

Panamá tiene el derecho a saber su pasado. Un proceso similar fue iniciado hace años en España, para revelar los crímenes del franquismo. A manera de reflexión, dejamos a nuestros lectores este video documental, sobre la búsqueda de la verdad de los españoles asesinados, cuyo ejemplo perdura en la memoria.

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