Los ataques Estado Islámico y su trasfondo

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Víctimas en Francia del terrorismo.

Los ataques Estado Islámico y su trasfondo

Por David Carrasco

Los actos terroristas contra la población francesa, perpetrados por grupos identificados con el autoproclamado Estado Islámico, antes también conocido como ISIS, provocaron un cambio de timón en la política de exterior de Washington, que se apresuró a firmar un acuerdo con Moscú para combatir a los comandos de la Yihad que amenazan con “no dejar dormir a Occidente”.

Estados Unidos había desaprobado las contundentes acciones militares lanzadas por Rusia contra posiciones de ISIS, opositoras al régimen sirio. Fuerzas del Estado Islámico se habían coaligado con grupos terroristas de Chechenia en un mismo teatro de guerra, y ahora eligen blancos en las principales capitales europeas, para generar miedo, horror, muerte e inestabilidad.

En octubre, la cadena TeleSUR confirmó que los “raids” de la aviación rusa contra 60 posiciones del Estado Islámico en siria, provocaron que las fuerzas terroristas se dispersasen. El jefe adjunto del Estado Mayor General de las Fuerzas Armadas de Rusia, Ígor Mákushev, las tropas del Estado Islámico sufrieron severas pérdidas y “tuvieron que cambiar de táctica con un severo enmascaramiento entre la población”. Washington criticó esas acciones.

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Estados Unidos abrió las puertas del pandemonio en la guerra contra Irak, en su expansión hegemónica, y provocó que ISIS se fortaleciera en países del área. Ahora, ante los hechos acaecidos en París, la Casa Blanca volvió a acercarse a los rusos, como ocurrió en la Segunda Guerra Mundial. Ha visto las barbas de sus vecinos arder y prefiere poner las suyas en remojo con rapidez.

Sin duda, la crisis de seguridad ha desmejorado la unipolaridad global y ha generado dudas sobre las coaliciones bélicas con antiguos aliados, en medio de un complejo panorama en el que se juntan conflictos raciales, desplazamiento de refugiados, hambruna en África, sabotajes a instalaciones vitales, corrpción y una crisis financiera que amenaza el soporte de las potencias.

De hecho, el Papa Francisco dijo tras conocer la noticia en Francia, que se trata de la “Tercera Guerra Mundial en trozos”. A su vez, la presidenta de Argentina, Cristina Fernández, denunció en 2014 en Naciones Unidas, el creciente armamentismo de ISIS. “Mi país no produce armas, ¿de dónde sacan los recursos?, ¿quiénes son los que les venden armas?”, increpó la mandataria.

El analista Alexander Kudascheff, redactor jefe de la Deutsche Welle (La Voz de Alemania), opinó que los ataques yihadistas contra Francia y la población francesa revelan “hay una guerra declarada contra el mundo”. Adujo que los terroristas quieren derrotar a la modernidad, valiéndose de medios asimétricos” y que “eso significa que debemos prepararnos para una lucha larga”.

“El Papa habla incluso de una tercera guerra mundial. Pero no es una guerra mundial, sino una guerra contra el mundo. El yihadismo islamista no se limita al autoproclamado Estado Islámico. Hay muchos otros grupos, sectas y movimientos fundamentalistas: en Nigeria, Malí y Somalia; en la India, Bangladesh, Afganistán o Indonesia… y, por supuesto, en el Medio Oriente, en Estados fallidos de Irak, Siria, Libia o Yemen. Y el yihadismo se dispersa más allá de estas regiones, tanto hacia Europa como hacia Rusia, desafiando al mundo”, aseguró Kudascheff.

Entretanto, el ministro de Defensa francés, Bernard Cazeneuve, confirmaba que la aviación de Francia, en coordinación con las fuerzas estadounidenses, había lanzado ataques sobre la ciudad de Raqqa, el bastión del Estado Islámico en Siria, lo que habría provocado numerosas bajas. Los bombardeos eran esperados por los jefes yihadistas, quienes cuentan con recursos económicos y habrían preparado sus maletas para trasladarse a otro lado.

Los actos terroristas habrían derivado, además, en la restricción a las libertades de los ciudadanos y en cuestionamientos a la política exterior de los Estados europeos. En cierta medida, los hechos de violencia y luto en Europa han colocado en segundo plano la crisis humanitaria causada por el desplazamiento de refugiados sirios que intentan llegar al viejo continente y hallan las puertas cerradas.

El presidente turco, Recep Tayyip Erdogan, inauguró la cumbre de las 20 mayores economías avanzadas y emergentes para ventilar asuntos económicos, migratorios y medioambientales, con un llamado a reforzar la seguridad ante la amenaza del terrorismo. “El principal interés del G20 suele ser la economía, pero los tristes incidentes (del viernes 13) nos muestran que no podemos ignorar la relación entre la economía, la política y la sociedad”, acotó.

La agresión terrorista contra el pueblo francés debe ser duramente condenada, pero es necesario advertir que el conflicto que mantiene en vilo al orbe tiene un trasfondo político y una historia de saqueos económicos globales, que fueron añadiendo expolio, dolor y llanto al mundo, sin que se vea una luz brillante al final del túnel en la cruzada punitiva contra el denominado Estado Islámico.

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