Las vacas de Fukushima

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Namie, Japón. (Foto: AP /Shizuo Kambayashi).

Las vacas de Fukushima

Por Héctor Rodríguez | National Geographic

A las afueras de la ciudad de Namie, 12 kilómetros al norte de la accidentada central nuclear de Fukushima Dai-ichi, en Japón, unas vacas aguardan su revisión veterinaria trimestral. Todo gracias a que sus dueños se negaron a obedecer la orden emitida, tras el accidente, por el gobierno nipón mediante la cual se les obligaba a sacrificar su ganado.

Al día de hoy siguen disfrutando de una vida tranquila como parte de un estudio realizado por investigadores de la Sociedad para los Animales Refugiados y la Protección del Medio Ambiente tras el Desastre Nuclear.

Los científicos acuden cada tres meses para realizar el seguimiento de todos los animales situados en un radio de 20 kilómetros de la central nuclear en la cual, un fatídico 11 de marzo de 2011, se produjo una fusión triple del núcleo a consecuencia del tsunami desencadenado por el conocido como Gran Terremoto de Japón Oriental.

Información de contexto de Bayano digital:

Kukushima, en Japón, fue escenario, el 11 de marzo de 2011, de una serie de explosiones en los edificios que albergaban los reactores nucleares. Ello incluyó fallos en los sistemas de refrigeración, triple fusión del núcleo y liberación de radiación al exterior, registrados como consecuencia de los desperfectos ocasionados por el terremoto y tsunami de Japón oriental.

La central nuclear que enfrentó serios problemas, había sido diseñada por la compañía estadounidense General Electric, e inició su funcionamiento en 1971,

Los investigadores reconocen que ha sido el peor accidente nuclear desde el Accidente de Chernóbil, en Ucrania, registrado en 1986 y el único que iguala a Chernóbil en la Escala Internacional de Accidentes Nucleares (accidente mayor, nivel 7), constituyendo uno de los mayores desastres medioambientales de la historia reciente.

La cifra total de afectados directamente por el incidente en la central era de 23 personas heridas y más de veinte afectadas por la contaminación radiactiva. Sin embargo, la investigación de esos hechos aún continua por parte de organizaciones independientes que abogan por el uso de energía limpia.

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