La guerra de los poderes fácticos

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La guerra de los poderes fácticos

Por Cecilio E. Simon E.

Redacción de Bayano digital

En política no hay espacios vacíos.  La invasión de 1989 de los Estados Unidos a Panamá, produjo un vacío de poder que inmediatamente fue llenado por los grupos económicos, que depusieron sus diferencias políticas, confrontadas durante el régimen militar, para alternarse como poderes fácticos del bipartidismo Panameñismo –  PRD.

El gobierno de Ricardo Martinelli integró una coalición constituida por sus intereses económicos representada por la corporación privada de su propiedad que tomó forma de partido (CD), con el conservador Partido Panameñista que dio fundamento ideológico al proyecto político. Los panameñistas, con una fuerte influencia en el Ministerio de Economía y Finanzas, establecieron políticas públicas que dieron contenido al proyecto económico del presidente empresario. La política de los megaproyectos establecida para el quinquenio anterior, continúa vigentes en el gobierno del Presidente Juan Carlos Varela y son uno de los fundamentos de las guerras fácticas.

La primera guerra fáctica

El 7 de julio de 2009  Ricardo Martinelli, con apenas una semana en el poder, mazo en mano derribó la Marina de Jean Figalli y dio inicio simbólico a las hostilidades de la primera guerra fáctica.  

En en todas las guerras el pueblo pone los muertos.
En en todas las guerras el pueblo pone los muertos.

A esa acción siguió la Ley Chorizo aprobada en junio del 2010 que reformaba entre otras la ley de Aviación Comercial y posteriormente en octubre del 2012 la Ley que permite la venta  los terrenos de la Zona Libre de Colón (ZLC).  Estas leyes tenían como objetivo confrontar los intereses de la poderosa empresa nacional de aviación y el de los mayores inversionistas de la ZLC, que supuestamente se negaron a entregar una participación accionaria de sus negocios al presidente empresario.

Al parecer el objetivo estratégico del mandatario consistió en superar  la fortuna del panameño, considerado por la Revista Forbes, el hombre más rico de Centroamérica, y constituirse en el poder hegemónico tanto económica como políticamente.  Y en efecto, de la primera guerra emerge Ricardo Martinelli como un poder fáctico con una indiscutible capacidad de maniobra extorsiva, formada a partir del sistema de un espionaje capaz de acopiar información de sus adversarios y aliados,  para crear expedientes que atemorizan y retan a los poderes constituidos e incluso  a los otros poderes fácticos.

La segunda guerra fáctica

La segunda guerra fáctica se configura como una encarnizada lucha por el territorio,  similar al de la mafia. En ella se enfrentan los intereses económicos de al menos tres clanes: el primero, que denominaré los de adentro, constituidos por los llamados contribuyentes de campaña, con gran influencia en las decisiones de los poderes constituidos. El segundo de los no contribuyentes, que denomino los de afuera, con un alto poder mediático y que tradicionalmente son respetuosos de la regla de oro de los poderes fácticos: beneficiarse de lo público y respetarse en lo privado. Y el tercero de los excluidos, integrado de un lado por el clan Martinelli y por los competidores económicos de los de adentro por el otro.

El objetivo estratégico de esta guerra es aniquilar a Martinelli , no por corrupto, sino  por su  irrespeto la regla de oro.  los competidores económicos integrados al grupo de los excluidos, inmersos en la lucha por el territorio, también deberán ser aniquilados.

La contraofensiva Marinelli.

Durante su gobierno, Martinelli incorporó al equipo de asesoría política del Comité Republicano dirigido por Karl Rowe.  Ellos diseñaron la estrategia de crispación basada en tres principios: el conflicto permanente, el uso intensivo de todos los medios para debilitar sistemáticamente al contendiente y, desviar la atención tapando un escándalo con otro. Por ello no descarto la capacidad del equipo de Rowe para desatar el escándalo de los Papeles de Panamá.

Bush le pidió a McClellan exonerar a sus asesores Karl Rove y Lewis Scooter Libby para recuperar su credibilidad después del fracaso en la búsqueda de armas de destrucción masiva en Irak.
Bush le pidió a McClellan exonerar de la filtración de la identidad de la agente de la CIA Valerie Plane a sus asesores Karl Rove y Lewis Scooter Libby para recuperar su credibilidad después del fracaso en la búsqueda de armas de destrucción masiva en Irak.

Algunas publicaciones consultadas por Bayano digital, consideran a Rowe como la mente maestra tras el gobierno de George Bush.  Scott McClellan, que fue vocero de la Casa Blanca durante la administración Bush, afirmó en su libro que  Karl Rowe filtró a la prensa el nombre de la Agente de la CIA Valerie Plane, en represalia porque su esposo, el ex embajador Joseph Wilson, desmintió que Saddam Hussein hubiera intentado comprar uranio en Níger para producir armas atómicas.

Otras publicaciones revelan  su activa participación en el escandaloso fraude electoral de George Bush contra Al Gore, en el de Bush contra John Kerry y el intento de favorecer a  Mith Romming contra el presidente Obama en las elecciones del 2012.  En todos estos casos, el factor clave fue la manipulación electrónica de los resultados electorales, que utilizaban la tecnología SMARTech para el conteo de votos.   La empresa de Mercer Reynolds, contribuyente de la campaña Bush – Cheney, creó SMARTech.

Estos antecedentes pueden ubicar a Karl Rowe como la mente maestra tras las filtraciones de las actividades de la firma Mossack – Fonseca (contribuyente de campaña de Varela) con el objetivo de desacreditar al gobernante en su lucha contra la corrupción de Martinelli. Es decir al tapar un escándalo con otro.

La débil conducción del Presidente Varela, dejó en mano de los poderes fácticos que financiaron su campaña, el liderazgo de la guerra territorial y como resultado la maltrecha imagen internacional del país, que muestra signos de estar al borde de una crisis económica y política de dimensiones incalculables.  Por ello, es impostergable que el mandatario asuma su responsabilidad de conducción y que examine los escenarios de guerra creados por los grandes intereses en conflictos a nivel nacional e internaccionales.  ¡Ese es el mandato que debió asumir, desde que  fue electo Presidente de la República!

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