La charada de la semana

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Semana entretenida con charadas.

“Nos quieren llevar a esa plenaria (por la designación de las magistradas de la CSJ) en vísperas del Carnaval, para que entre el ‘guaro y campana’ nos olvidemos de otra burla más”.

Por Mariela Sagel
opinion@laestrella.com.pa    

El término “charada”, que también está vinculado a lo que se conoce como “adivina adivinanza”, es un pasatiempo que trata de adivinar una palabra mediante una indicación que hay sobre su significado, se descompone en partes, y estas partes forman otras palabras. Estuvo muy de moda en el siglo XVIII en Francia y posteriormente pasó a otros países y se divulgaba a través de los diarios de la época. Deberíamos ejercitar las neuronas para ponernos a jugar este pasatiempo, mientras logramos entender las coyunturas políticas que vivimos a diario, y seguramente no descifraremos lo que se pretende lograr antes de que entremos en el adormecimiento de los carnavales, que este año se celebran a inicios de febrero.

La semana inició con la esperada convención del partido Cambio Democrático (CD), esperada porque tiene más de un año de retraso y era pospuesta con artilugios que pretendían lograr que volviera al país el dueño de ese partido, preso en Miami. Como los tiempos se acaban, ya no era posible posponerla más a riesgo de no poder participar en las elecciones generales del otro año. El resultado no fue una sorpresa, pues siendo un partido de oportunistas y conformado por tránsfugas, que bailan al mejor postor, tanto su fundador como su sufrida y abnegada esposa y todos los que estaban en la línea de defender lo indefendible fueron derrotados. Es posible que los que triunfaron buscan sobrevivir a la debacle que causó el amo y señor del CD, pero nos queda la duda si no habrá una mano peluda detrás del triunfo de un pariente del presidente Varela, para lograr no sólo terminar sin obstáculos su accidentada gestión, sino asegurarse una eventual reelección (o por lo menos una cuota de poder).

Convenientemente, porque si bien los panameñistas son escasos de inteligencia, pero especialistas en matraqueo, lograron posponer la ratificación de las designadas a magistradas por el Ejecutivo hasta después de que el CD tuviera nuevo mandamás.

Durante la semana que recién terminó, las mencionadas abogadas –que han sido objeto de toda clase de críticas por las que, cualquiera que se respete hubiera declinado la deshonrosa designación, ya que no hay necesidad de imponerlas de esa manera– tuvieron su momento de descarga ante la Comisión de Credenciales y no estoy segura de que sus intervenciones las hayan ayudado a convencer al público de su independencia y capacidades. Lo que sí demostraron fue una gran agresividad, seguramente producto de esta larga y tortuosa senda en que las ha embarcado el presidente, mucha arrogancia y una de ellas, craso desconocimiento de las leyes y procesos que debería conocer como profesional del derecho y eventual magistrada.

El resultado no sorprendió a nadie: los diputados oficialistas votaron y las señoras pasaron ese filtro, a pesar de los cuestionamientos –algunos muy serios y sustentados– con la ayuda del voto mágico de un ex aliado de Martinelli, el diputado Muñoz, que ahora ha formado un partido, pero que sigue siendo de la bancada del CD. Uno de los más destacados méritos que tiene el diputado Muñoz, del cual se precia a voz en cuello, es que nunca ha leído un libro.

La Asamblea Nacional no ha puesto fecha para que la aprobación vaya al pleno, y la presión del director del matraqueo va en aumento, como dicen que van las ofertas por el voto aprobatorio. Veremos si el CD realmente tiene compromiso con el país o con el pariente. Nos quieren llevar a esa plenaria en vísperas del Carnaval para que entre el “guaro y campana” nos olvidemos de otra burla más.

También en esta serie de charadas se celebró otra audiencia del preso de Miami, el ex presidente Martinelli, y la posibilidad de que regrese a Panamá cada vez es más real. Muchos reclamarán que venga y pague sus culpas aquí. Otros, entre los que me cuento, sentimos que, de hacerlo, va a enredar y enrarecer más el clima político, que siente impotencia por la falta de transparencia en los manejos de temas tan importantes y contundentes como los sobornos de Odebrecht, entre otros. Seguramente, le darán país por cárcel, estando la administración de justicia como está, y se burlará de todos, incluyendo de los que no le dieron el voto de confianza para que siguiera administrando el partido que fundó como su feudo privado.

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