Jamu, el arte de la salud y la belleza en Indonesia

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Jamu, el arte de la salud y la belleza en Indonesia

Por Yudith Díaz Gazán

La Habana (PL) – Sentada entre pequeñas cacerolas con agua en ebullición, la indonesia Sucri prepara jamu, una poción de yerbas medicinales para que su nieta de 10 años de edad vaya a la escuela protegida.

A sus 44 años de edad, Sucri guarda un acervo medicinal tradicional digno de una enciclopedia y al igual que su madre hizo en su momento, ella muestra a Warni -la nieta- cómo hacer jamu y las propiedades de cada planta, semilla y flor.

La mujer es una de las más de 25.000 vendedoras de la isla de Java, una profesión exclusivamente femenina.

Desde los 13 años, se levanta a las dos de la madrugada para seleccionar los ingredientes básicos, cocerlos y embotellarlos; luego sale a la calle justo al amanecer para vender el aromático líquido.

Su hermana Hani explica que al caer el mediodía prepara más cocimiento y lo expende puerta a puerta, hasta que llega el magrib (oración musulmana a la puesta del sol), tal como lo han hecho todas las mujeres de su familia durante generaciones.

Ellas obtienen de tres a seis dólares diarios, con lo cual es muy difícil subsistir en la capital Yakarta (asentada en la isla indonesia de Java), con una superficie de 650 kilómetros cuadrados y 18,6 millones de residentes en su área metropolitana.

La mayoría de ellas tiene familias numerosas, situación que las obliga a mantener largas jornadas laborales, incluidos los días festivos.

Es un trabajo muy duro pero bebemos kunir asem, líquido espeso de color amarillo elaborado con cúrcuma y limón, que aporta energía, limpia el cuerpo de toxinas y deja la piel más suave, indica.

Los hombres -reiteró- se inclinan por los remedios dirigidos a aumentar la virilidad, mientras que las mujeres prefieren aquellos con fines adelgazantes o de belleza.

Más de 60 por ciento de la población javanesa recurre al jamu. Sin embargo, el futuro de la bebida está amenazado por la profesionalización del oficio y la proliferación de píldoras, bolsas de té y compuestos instantáneos a la venta en cualquier supermercado o farmacia.

Para Hani la medicina tradicional indonesia busca el equilibrio entre las diversas fuerzas, simbolizadas por los opuestos frío y caliente, la paz interior, y la conexión con el universo y la naturaleza.

Estrecha relación guarda el brebaje con el cuidado de la piel, el cabello, el masaje y los baños, cuyos significados van más allá de la belleza y suponen ritos con alto contenido simbólico y religioso.

Los nativos emplean desde hace siglos las flores, especias, maderas y los aceites esenciales que encuentran en su afortunado entorno natural para crear verdaderos rituales de bienestar.

El jamu consiste en una serie de tratamientos (bebidas tónicas y productos corporales cosméticos) de origen natural, que ayudan a mantenernos equilibrados por dentro y fuera.

Ese arte no tiene edad, sirve para aliviar tanto a niños, jóvenes como ancianos, y a cada uno en sus necesidades; tampoco tiene clase social: se utiliza ampliamente por la población en pueblos y ciudades.

Propone una vuelta a la naturaleza y a los productos naturales que ayudan a nuestro organismo a mantenernos sanos y en perfecto balance.

Algunos de los productos principalmente utilizados son las raíces como la cúrcuma o el jengibre; especias como el clavo o la canela; hojas todas provenientes de árboles y plantas de la región; frutos del tamarindo o el calamansi; y las flores del jazmín, melati y las gramíneas.

Cuentan los más longevos indonesios que un sorbo de jamu al amanecer limpia el cuerpo de toxinas, otro al mediodía permite una buena digestión; y justo al anochecer te brinda la posibilidad de vivir placeres espirituales y de almohada.

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