Internet, campo de batalla contra el terrorismo en Europa

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Terrorismo en la red.

Por Rosmerys Bernal Piña

La Habana (PL) – Ante la permanente amenaza terrorista, la Unión Europea (UE) intensificó la lucha en Internet contra ese flagelo con recientes iniciativas legislativas.

La Comisión Europea (CE) reforzó en marzo último las medidas operativas con la aprobación de la resolución 2018/334, la cual establece acciones que deben adoptar los Estados miembros de la UE para combatir el empleo de redes informáticas por grupos extremistas.

De acuerdo con esa legislación, las empresas deberán contar con instrumentos proactivos para detectar y retirar de la red de redes los contenidos ilícitos, en particular los materiales terroristas, y aquellos que incitan al odio o la violencia.

Se indicó además la implementación de obligaciones jurídicas apropiadas, así como una mayor cooperación con las autoridades por parte de las compañías online, las cuales deberán informar inmediatamente a las Fuerzas de Seguridad sobre la detección de tales publicaciones.

La UE reconoce el terrorismo como una amenaza para la seguridad, los valores, derechos y libertades de sus ciudadanos, razón por la cual la lucha contra este flagelo constituye una prioridad fundamental del Ejecutivo y sus Estados miembros.

Las redes sociales y plataformas online se utilizan para el reclutamiento, la radicalización y la incitación en esos temas, con informaciones secretas o de dominio público.

Además, se emplean en la financiación, el adiestramiento, la planificación y la ejecución de atentados o ataques cibernéticos, pues permiten la comunicación a distancia y con facilidad desde cualquier lugar del mundo.

Los días 14 y 15 de marzo pasado, la Unidad de Referencia de Internet de la policía europea (Europol) identificó junto a colegas de Bélgica, Francia, Países Bajos, Eslovenia y Reino Unido más de 900 artículos de ese tipo de propaganda en el servicio de blogsWordPress.com.

Entre esos materiales se encontraron videos sobre actividades extremistas y páginas web que glorifican o apoyan dichas manifestaciones violentas.

Durante esos días, unidades especializadas realizaron una evaluación cualitativa del contenido detectado, en los cuales se evidenciaban temáticas reiterativas con el fin de reclutar y radicalizar más personas.

El uso de la red de redes para esos fines es un fenómeno que se propaga con rapidez, por lo que se precisa de una respuesta dinámica, regular, transparente y coordinada entre los Estados miembros, las fuerzas de seguridad y las plataformas online, según consideran expertos.

En 2013, el entonces secretario general de las Naciones Unidas, Ban Ki-moon, insistió en que “Internet es un ejemplo de cómo los terroristas pueden actuar de manera transnacional”, por lo que para combatirlo se debe pensar y funcionar de esa misma forma.

En 2015, la Resolución del Parlamento Europeo advirtió sobre estos temas, y la necesidad de trabajar en la prevención de la radicalización o el reclutamiento de ciudadanos del viejo continente por organizaciones terroristas.

A finales de 2017, el comisario europeo de Migración, Asuntos Internos y Ciudadanía, Dimitris Avramópulos, precisó que la cooperación permitió eliminar desde las páginas digitales más del 90 por ciento de esas publicaciones.

Como parte de ese esfuerzo se creó el Foro de la UE sobre Internet, que reúne a gobiernos comunitarios y plataformas como Google, Facebook, Twitter y Microsoft para la detección automática, con mayor velocidad y alcance, de esos contenidos en línea.

La experta en terrorismo del Centro Europeo de Estudios Estratégicos y Seguridad Evguenia Gvózdeva observó, a inicios de este año, que con la reducción de este tipo de anuncio también disminuyeron los atentados.

En marzo de 2018 la CE aseguró en un comunicado la importancia de frenar la difusión de esos materiales en el plazo máximo de una hora desde que las autoridades de cada país y Europol informen sobre ellos.

Según el Ejecutivo comunitario, esa propaganda constituye un “grave riesgo a la seguridad” y es “particularmente dañina en las primeras horas de su aparición en línea”.

En los últimos años, el Foro estableció contacto también con otras 20 compañías, entre ellas Instagram, Snapchat, WordPress y Yellow, mientras anunciaron su interés por incorporar nuevas empresas, incluso las más pequeñas.

Se registraron algunos avances en los últimos tiempos. Por ejemplo, tres cuartas partes de las 300.000 cuentas de Twitter fueron eliminadas en la primera mitad de 2017. Estas se suprimieron incluso antes de que pudieran publicar su primer tuit.

De igual manera, desde junio de ese año se eliminaron unos 150.000 vídeos de YouTube, más del 80 por ciento detectados automáticamente, en tanto Facebook suprimió el 83 por ciento de los contenidos terroristas originalmente aparecidos en su plataforma y de las copias subidas a la hora siguiente.

Por otro lado, la violencia, incitación al odio, racismo, xenofobia, divulgación de materiales sobre abuso sexual o los vinculados con falsificación de datos y derechos de autor también son penados desde Internet.

Todas estas informaciones son reconocidas por la CE como ‘un problema grave para la seguridad de los ciudadanos y empresas’ que daña, además, la confianza en las nuevas tecnologías y los sitios online.

El comisario europeo de Mercado Único Digital, Andrus Ansip, señaló recientemente a las plataformas en línea como una de las principales vías para la búsqueda y difusión de informaciones, por lo cual aseguró que estas “tienen la responsabilidad de facilitar un entorno seguro a sus usuarios”.

En varias ocasiones, Bruselas recomendó a las empresas mejorar las normas de notificación del contenido ilegal, también para los usuarios, de manera que sea más fácil el proceso y se evite la eliminación involuntaria de otros materiales.

Medidas como la supervisión y verificación humana, por ejemplo, pueden garantizar el respeto de los derechos fundamentales de los internautas, así como mayor libertad para expresarse y la protección de datos personales.

Además, se exhortó al trabajo conjunto entre las plataformas para compartir experiencias, buenas prácticas y soluciones tecnológicas en la detección de esas ilegalidades.

También se precisa de una cooperación más estrecha con las autoridades, incluida Europol, para notificar en caso de evidencia de un delito grave o por sospecha de que represente una amenaza para la vida o la seguridad.

A los Estados miembros, por su parte, se les orientó que deberían establecer las obligaciones legales apropiadas para apoyar la labor de las empresas y las autoridades contra esos delitos.

La CE insistió en que tanto los 28 como las compañías online deben informar cada tres meses sobre la eliminación de publicaciones terroristas y en seis meses del resto de los temas.

En septiembre de 2017, la CE aseguró que controlaría el progreso en la lucha contra los contenidos ilegales en línea, y en caso necesario evaluaría la aplicación de medidas adicionales o una legislación para complementar el marco regulatorio existente.

La comisaria de Justicia, Consumidores e Igualdad de Género de la UE, Vera Jourová, se refirió recientemente a la importancia de combatir de forma rápida y eficaz en Europa al terrorismo, e insistió en una estrecha colaboración de los Estados miembros para enfrentar esa amenaza en el campo de batalla de Internet.

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