Incidente de la Tajada de Sandía (1856)

0
403

Incidente de la Tajada de Sandía (1856)

  • El 15 de abril se conmemoran 160 años del Incidente de la Tajada de Sandía, que marcó el intervencionismo de Estados Unidos en Panamá, en el período de unión a Colombia, y una respuesta de los panameños en defensa de la soberanía nacional contra la agresión extranjera.

  • En esos enfrentamientos, hubo 16 muertos y 15 heridos estadounidenses, así como 13 heridos y dos muertos entre los ciudadanos locales ante la grave afrenta.

  • En 1846, mediante el tratado Mallarino-Bidlack, Estados Unidos se había asegurado el derecho de tránsito a través de istmo de Panamá, una alternativa menos costosa en tiempo y dinero y de la “fiebre del oro” en California.

(Recopilación de datos históricos por el MEDUCA)

El 15 de abril de 1856, sucedió en la ciudad de Panamá el incidente de la Tajada de Sandía. Este hecho histórico se produjo por el enfrentamiento entre los panameños y norteamericanos. Este incidente se escenificó en la llamada Ciénaga, en el sitio que en la actualidad ocupa el Mercado de Mariscos, que en aquellos tiempos era un pantano adyacente a los patios del ferrocarril.

Para esa fecha en las ciudades terminales de Panamá y Colón desembarcaron norteamericanos que se trasladaban vía ferrocarril hacia las minas de oro de California. Ese día, Manuel Luna, oriundo de Parita, se dedicaba a vender sandías cerca de la estación del ferrocarril. Sucedió, entonces, que un norteamericano, Jack Oliver, se acercó al puesto de venta frutas, tomó un pedazo de sandía y posteriormente tiró al suelo el resto de la fruta.

Manuel Luna, le solicitó el pago de un real. El norteamericano se negó a pagarla, incluso amenazó con dispararle si continuaba con la exigencia. En respuesta, Manuel Luna le dijo que él tenía un puñal para defenderse. Pero, en ese instante, intervino un peruano, Miguel Abraham, y el norteamericano acompañante de Oliver pagó el real.

Todo parecía que terminaría en esos términos. Sin embargo, cuando Abraham regresó a su puesto de venta, el norteamericano tomó la pistola y le disparó. Esto provocó un enfrentamiento de panameños y estadounidenses.

El grupo de Oliver se apertrechó en el Ocean Hotel y el Pacific House, donde empezaron a disparar contra el grupo de ciudadanos panameños que se encontraban desarmados. La resistencia de Oliver era furiosa, tal es el caso que, al apersonarse el gobernador del Estado, Francisco Fábrega, el cónsul norteamericano Thomas W. Ward y Pedro de Obarrio, fueron recibidos a tiros por los extranjeros. El gobernador dio órdenes de tomarse la estación del ferrocarril para sofocar el motín.

Las autoridades panameñas realizaron las investigaciones de rigor, y el juez del crimen, Buenaventura Correoso, al tenor de las declaraciones de testigos presenciales de los hechos, determinó que los panameños no fueron responsables de los actos de violencia.

A pesar de los testimonios recibidos, el ministro norteamericano Sr. Browlig negó el alegato de testigos. Según los propios cónsules de Francia, Inglaterra y Perú, la responsabilidad del ataque recayó contra los norteamericanos. Thomas W. Waed, cónsul de los Estados Unidos, insistió en realizar sus propias investigaciones, y luego se las entregó a James Browling, quien las remitió a Nueva Granada (Colombia). Esta última no aceptó las exigencias y Estados Unidos respondió con un pliego de exigencias, las cuales señalaban que se erigieran dos municipalidades independientes y neutrales en las ciudades de Panamá y Colón, con la extensión de diez millas, y que se deberían resarcir los daños ocasionados.

Finalmente, se impuso el Tratado Herrán-Cass, con el cual Nueva Granada pagaría una indemnización de B/.584 con 63 centavos. Luego de cumplirse las exigencias antes citadas, los daños ocasionados a los panameños quedaron en el olvido.

No hay comentarios

Deja un comentario