Guerra asimétrica del Estado Islámico contra Occidente

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Guerra asimétrica del Estado Islámico contra Occidente

Por Mgtr. Severino Mejía

Desde la amenaza que representó para el mundo un enfrentamiento nuclear entre Estados Unidos y la antigua Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas (URSS), mucha agua ha cruzado bajo el puente, dando paso a conflictos donde las probabilidades de guerra entre Estados ha transitado a la aparición de actores no estatales con una capacidad increíble de desestabilizar a las naciones con un incremento exponencial del terror, como arma psicológica.

Esa nueva modalidad de guerra lleva a establecer una diferencia, entre guerra asimétrica vs guerra simétrica. De acuerdo al Foro Militar General (militar.org.ua), normalmente se consideran conflictos simétricos aquellos en los que los bandos utilizan tácticas y equipos convencionales, tanques, aviones, infantería y otros recursos, luchando por unos territorios y su control, con frentes bien definidos.

La guerra asimétrica es aquella en la que suele haber un lado convencional y otro no convencional. No hay frentes bien definidos. Sus actores son grupos de guerrillas o grupos terroristas.

Este conflicto asimétrico presupone una superioridad de poder de fuego y alta tecnología de los Estados que se enfrentan a esos grupos invisibles. Sin embargo, no significa que los resultados sean favorables. Prueba de ello, es el conflicto de los Estados Unidos en Irak. Los efectos fueron totalmente contrarios y agudizó más el odio de los extremistas contra los apóstatas (no creyentes).

¿Qué quiere decir esto? Que la forma tradicional de hacer la guerra no se articula a un enemigo, que a pesar de no contar con grandes equipamientos militares, dispone de una voluntad radical y fanática que lo lleva a morir, con tal de alcanzar sus propósitos.

Estados Unidos jamás pensó que lo ocurrido el 9/11 le generaría un alto impacto en el imaginario social del pueblo norteamericano, acostumbrado a recibir a sus tropas bajo las serpentinas y jolgorio, por los resultados en los conflictos pasados.

El conflicto de Vietnam representó para los EEUU una derrota humillante (10 años de guerra y más de 58.000 muertos) en esta guerra se enfrentaron con dos bandos: el ejército regular de Vietnam del Norte y el Vtet Cong, que era una fuerza con tácticas de guerra de guerrilla que diezmó la capacidad combativa de un ejército bien entrenado. No pudieron con la doctrina de Tsun Tzu, practicada por su principal estratega, el general Vo Nyugen Giap.

Tras la caída de la Unión Soviética y su desmembramiento, el mundo pasó de bipolar a unipolar, liderado por la principal potencia militar: Estados Unidos.

El conflicto árabe-Israelí alimentó el surgimiento de grupos radicales árabes que enfrentan al Estado de Israel. La primavera árabe dio paso a la caída de muchos gobiernos de la región como lo fue en Túnez, donde empezó, Libia, Egipto y ahora Siria.

Con la invasión de Rusia a Afganistán, en diciembre de 1979, salen figuras que después se convierten en íconos en la lucha contra Occidente. Tal es el caso de Osama Bin Laden, que combatió junto a los Muyahidines, a las tropas soviéticas, siendo apoyado por la CIA para tales propósitos.

Su actitud cambió cuando las tropas de EEUU se acantonaron en Arabia Saudita, lo que para él fue un gran agravio. Surge entonces Al Qaeda (La Base), grupo radical cuyo objetivo central era la conformación de una gran resistencia islámica en el mundo.

¿Cómo surge el Estado Islámico?

Este grupo sunita arranca con el jordano Abu Musab al- Zarqawi. Cuando Estados Unidos invade a Irak, con el propósito de derrocar a Sadam Hussein, Zarqawi, le jura lealtad a Osama Bin Laden, fundando una extensión del Al Qaeda. Al morir Zarqawi, en el 2006, se crea la organización llamada Estado Islámico de Irak (ISIS).

Dado la brutalidad de sus métodos, que los marca como asesinos despiadados, comienza a germinarse una división de este grupo con Al Qaeda que no comparte sus métodos violentos. Es así como su nuevo líder, Abu Bakr-Al Baghdadi, reconstruye la organización en 2010 y se asocia con grupos extremistas que se oponen al presidente de Siria, Bashar al Asad, por lo que se une a la rama de Al Qaeda en Siria, Al Nusra, con el propósito de crear una rebelión que lleve a ocupar territorios para conformar un Califato, siendo el califa del Estado Islámico y el Levante.

La estrategia de ISIS se encamina a una guerra feroz. La meta es destruir a Israel y a los musulmanes que no se unen a su causa. Lo novedoso de este grupo yihadista, es que ha podido llegar a las mentes de muchos individuos jóvenes que viven en Europa, logrando su incorporación a la organización. Se calcula que en sus filas hay más de 12.000 combatientes extranjeros. Se estima un pie de fuerza de 50.000 miembros, de los cuales el 30% está por convicción y el resto por coerción de sus líderes.

Otro elemento que está a su favor es la existencia de muchas comunidades radicadas en Europa, caso Francia, con cuatro millones de musulmanes y que se constituyen en puntas de lanza para la conformación de células para la realización de ataques terroristas tal como ocurrió en Paris, Francia y recientemente en Bruselas, Bélgica. Si en el pasado sus acciones estaban focalizadas, hoy sus actividades alcanzan una escala a nivel global.

Dada esta situación y lo difícil que es anticiparse a sus escaladas terroristas, cuando muchas veces duermen en sus propios países, pareciese que Europa está destinada a convertirse en un búnker. Sumado a esto, está la gran inmigración de sirios hacia suelo europeo, que obliga a muchos gobiernos a ser cautelosos y evitar el acceso de extremistas, que aprovechando la bomba migratoria hacia esos territorios, se encaminan a un terreno fértil para su escalada.

Una de las grandes dificultades de enfrentar a los yihadistas, es su disposición de morir en nombre de Alah. “Alah-u- akbar” (Alá es grande), es el grito que lanzan antes de activar las bombas que tienen en sus cuerpos o en bultos camuflajeados. Sus acciones están bien coordinadas, tal como ocurrió en Paris en el 2015. Fue un ataque preparado, en el que cada miliciano sabía qué hacer.

Los ataques van a continuar en la medida que ISIS sienta que sus unidades están siendo reprimidas, sobre todo por las naciones que forman la Coalición contra ellos. Esa situación convierte en blanco primario a esos países. La iniciativa del presidente Juan Carlos Varela, de sumarse a la coalición que tiene más connotación militar que diplomática, aún cuando sea únicamente para velar que no se use el sistema financiero como medio para el financiamiento del terrorismo, nos coloca en una situación delicada, que obliga a un lenguaje muy sosegado, sin alejarse del propósito de rechazar todo acto terrorista en el mundo.

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