FRANCIA, PANAMÁ Y LA LUCHA CONTRA EL ESTADO ISLÁMICO

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FRANCIA, PANAMÁ Y LA LUCHA CONTRA EL ESTADO ISLÁMICO

“Yo como Presidente he autorizado subir la alerta a un nivel más alto (amarilla), por lo que se ha aumentado la seguridad en lo que son aeropuertos, Canal y algunas misiones diplomáticas”, Presidente Juan Carlos Varela.
(Nota de Bayano)
José de la Rosa Castillo*

A raíz de los lamentables sucesos ocurridos en París, perpetrado por el llamado Estado Islámico, sale a relucir informaciones en las redes sociales sobre el posible involucramiento de Panamá en la coalición internacional encabezada precisamente por Francia, Estados Unidos y Gran Bretaña.

En una entrega anterior publicada por el Diario La Prensa advertíamos sobre las consecuencias de este acto de política exterior que de manera irresponsable había anunciado el gobierno nacional por intermedio del Ministerio de Relaciones Exteriores.

El Ministerio de Relaciones Exteriores comunicó la decisión del Gobierno de la República de Panamá de formar parte de la coalición de países de la comunidad internacional contra el grupo Estado Islámico, según reza el comunicado: “…que busca hacerle frente a las amenazas contra la paz y la seguridad internacional impuesta por este grupo.” Más adelante el comunicado señala: “…sin comprometer los principios de una Nación amante de la paz que promueve el diálogo y la convivencia pacífica de todos los pueblos…”.

La nota oficial de Cancillería no especifica el tipo de ayuda o colaboración que el país brindaría a la coalición internacional. Ya otros expertos han indicado hasta el momento qué tipo de colaboración han brindado los países que hasta el momento forman parte de la coalición, que suman más de 50 (asistencia militar directa, entrenamiento, asesoría, equipo, financiación entre otros.) y recomiendan al gobierno nacional definir el tipo de ayuda que brindarán.

La República de Panamá por disposición constitucional no tendrá ejército (Artículo 310). Por su parte el Tratado de la Neutralidad Permanente y Funcionamiento del Canal de Panamá, dispone en su artículo 1º: La República de Panamá declara que el Canal en cuanto vía acuática de tránsito internacional será permanentemente neutral conforme al régimen estipulado en este tratado. El mismo régimen de neutralidad se aplicara a cualquier otra vía acuática internacional que se construya total o parcialmente en territorio panameño. Por su parte el Artículo 2º establece: “Panamá declara la neutralidad del Canal para que, tanto en tiempo de paz como en tiempo de guerra, éste permanezca seguro y abierto para el tránsito pacifico de las naves de todas las naciones en términos de entera igualdad, de modo que no haya contra ninguna nación ni sus ciudadanos o súbditos discriminación concerniente a las condiciones o costes del tránsito ni por cualquier otro motivo y para que el Canal y consecuentemente el Istmo de Panamá, no sea objetivo de represalias en ningún conflicto bélico entre otras naciones del mundo….”

La política exterior de cualquier país debe estar dirigida a garantizar los intereses de sus nacionales y que comprende la superficie terrestre, el mar territorial, la plataforma continental submarina, el subsuelo y su espacio aéreo.

La neutralidad declarada o la neutralización acordada en nuestras disposiciones legales, deben ser el objetivo de nuestras autoridades y no adhiriéndose a alianzas internacionales que desfiguran la función del Estado panameño, en función que mantiene en su territorio una vía acuática internacional de importancia estratégica para el comercio mundial y uno de los principales fuentes de recursos económicos para nuestro país.
Pero Panamá no es solo importante para el mundo por su Canal, sino también por sus puertos, aeropuertos, ferrocarril, centro financiero, Zona Libre, su marina mercante y su conglomerado marítimo, por lo que una de las prioridades de nuestra Cancillería debería ser poner nuestra vocación pacifista, neutral y mediadora al servicio de la comunidad internacional y no adhiriéndonos a pactos guerreros y sobre todo a grupos irracionales que en sus luchas religiosas, extremistas y fanáticas declaren a los panameños enemigos y objetivo de su represalias.

Justamente el Presidente Juan Carlos Varela ha anunciado al mundo que ha elevado el nivel de alerta de la seguridad del país, forzado por los atentados en París que dejaron 129 muertos por lo que se ha aumentado la seguridad en aeropuertos, el Canal de Panamá y algunas misiones diplomáticas, es decir procedimientos internos relacionados con la seguridad del Estado.

No entendemos estas pretensiones geopolíticas de Panamá acercando amenazas tan lejanas, con estas declaraciones que nos comprometen internacionalmente, a no ser que existan detrás intereses inconfesables de arrastrar a Panamá a plataformas guerreristas ajenas al interés nacional, del comercio mundial y la política de neutralidad que debemos firmemente practicar.
Dios nos agarre confesado.

*Profesor de Relaciones Internacionales
Universidad de Panamá

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