Foro de Davos entre el mar de la riqueza y la pobreza

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Foro de Davos entre el mar de la riqueza y la pobreza

Por José de La Rosa Castillo
Docente universitario

Como ya es tradicional, a inicio de cada año, se reúnen en Davos, Suiza, los principales líderes empresariales, políticos, periodistas e intelectuales selectos para analizar los problemas más apremiantes que enfrenta el mundo, en el denominado Foro Económico de Davos (World Economic Forum).

Este año, la reunión en Suiza abordará una agenda mundial de lo que ha sido calificado como la era de la cuarta revolución industrial. Las tres primeras revoluciones industriales trajeron la mecanización del trabajo, la producción en masa e Internet.

En época de transformación, el desarrollo de la tecnología y la conectividad se erigen como los motores del cambio. Las fronteras entre el mundo físico y virtual se desdibujan y obligan a cambiar la forma de concebir la sociedad, la política y los negocios.

Pero, mientras ese debate de las tendencias mundiales toma lugar, impactantes informaciones salen de este mismo foro y obligan a hacer algunas reflexiones ante las inequidades del diagnóstico presentado en Davos.

La crisis de desigualdad extrema y la insostenibilidad ambiental dejan un escenario que hace difícil sentir que tendremos un mundo en el que las próximas generaciones puedan vivir. Los pobres del mundo siguen excluidos de la atención sanitaria, la educación, el acceso al agua potable o a una alimentación suficiente para la vida. Algunos los describen como “refugiados climáticos”.

Davos volvió a revisar las cifras y estadísticas globales que revelan una rampante desigualdad. Hace cinco años, eran 388 personas las que poseían tanta riqueza como la mitad de la humanidad. Hace tres años, se hizo famosa la cifra de los 85. En 2015, de nuevo con datos de la revista Forbes, son sólo 62 personas. Caben en un Metrobús, pero atesoran tanta riqueza, como la otra mitad de la humanidad. 62 personas que aumentaron su peculio en un 44%, desde 2010. La mitad más pobre, 3,600 millones, la ve decrecer en un 41%.

Si el crecimiento de la riqueza de los últimos 15 años no se hubiese concentrado hasta en un 50% en el 10% en mejor situación, el mundo sería muy diferente y más parecido al que queremos. Habrían sido 200 millones de personas más fuera de la pobreza, sólo por ese efecto directo de equilibrar los beneficios del crecimiento. Pero si ese reparto hubiese favorecido más a los pobres, habrían sido 700 millones de personas que abandonarían la pobreza, hablando en el lenguaje técnico de Naciones Unidas.

La perversa acumulación es resultado de la evasión fiscal, la corrupción, la especulación financiera con un sistema lleno de trampas vulgares, con apariencia de respetabilidad. Esa realidad de exclusión aleja las posibilidades de que cientos de millones de pobres y sectores de las capas medias tengan una vida digna.

No es posible combatir la desigualdad extrema y condenar a cientos de millones a la pobreza, sin atacar la codicia de los más ricos.

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