Exigen libertad de Ana Belén Montes en EEUU

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Exigen libertad de Ana Belén Montes en EEUU

(Redacción de Bayano)

Tras la declaración de los presidentes de Estados Unidos y Cuba, de normalizar sus relaciones políticas, diplomáticas y económicas, diversos sectores han exigido la liberación de la estadounidense Ana Belén Montes, acusada de espiar en el Pentágono a favor del gobierno de La Habana y desenmascarar los planes de agresión.

Montes (nacida en la Alemania Occidental el 28 de febrero de 1957) era la analista superior (senior analyst), sobre temas cubanos en la Agencia de Inteligencia de la Defensa de Estados Unidos (Defense Intelligence Agency, DIA). Había estudiado careras superiores en la Universidad Johns Hopkins y la Universidad de Virginia.

Su fecha tentativa de liberación está prevista para el 1 de julio de 2023, y no antes, ya que por ahora no existe la libertad condicional en el sistema penitenciario federal de los Estados Unidos.

El 21 de septiembre de 2001, Montes fue arrestada y acusada del delito de “conspiración para cometer espionaje” a favor del gobierno cubano, después de que Cuba descubriera la existencia de una cierta red estadounidense secreta de espionaje electrónico. En octubre del mismo año, se declaró “culpable” y en 2002 fue condenada a 25 años de cárcel y cinco de libertad vigilada.

La acusada superó varias pruebas del detector de mentiras durante su periodo de servicio y al caer bajo sospecha, sin ser detectada jamás. Se mantuvo firme en su vocación humanista, y rechazó la política intervencionista de Washington.

En el proceso instaurado en su contra, se declaró “culpable” de espiar para el gobierno cubano y explicó: “Yo considero que la política de nuestro gobierno (EEUU) hacia Cuba, es cruel e injusta, profundamente inamistosa. Me consideré moralmente obligada de ayudar a la isla a defenderse de nuestros esfuerzos de imponer en ella nuestros valores y nuestro sistema político”.

A continuación, presentamos a nuestros lectores, la respuesta de Montes, para reafirmar ante sus acusadores la voluntad de contribuir a la paz, y no a la guerra en el ámbito hemisférico.

Alegato de Ana Belén Montes en el juicio – Washington DC, el 16 de octubre de 2002

“Existe un proverbio italiano que quizás sea el que describe de la mejor forma en lo que yo creo: Todo el Mundo es un solo país. En ese “país mundial” el principio de amar al prójimo, tanto como se ama a uno mismo, resulta una guía esencial para las relaciones armoniosas entre todos nuestros “países vecinos”.

Este principio implica tolerancia y entendimiento para las diferentes formas de actuar de los otros. Él establece que nosotros tratemos a otras naciones en la forma en que deseamos ser tratados, con respeto y consideración. Es un principio que, desgraciadamente, yo considero nunca hemos aplicado a Cuba.

Honorable, yo me involucré en la actividad que me ha traído ante usted porque obedecí mi conciencia más que obedecer la ley. Yo considero que la política de nuestro gobierno hacia Cuba es cruel e injusta, profundamente inamistosa, me consideré moralmente obligada de ayudar a la isla a defenderse de nuestros esfuerzos de imponer en ella nuestros valores y nuestro sistema político.

Nosotros hemos hecho gala de intolerancia y desprecio hacia Cuba durante cuatro décadas. Nosotros nunca hemos respetado el derecho de Cuba a definir su propio destino, sus propios ideales de igualdad y justicia. Yo no entiendo, cómo nosotros continuamos tratando de dictar cómo Cuba debe seleccionar sus líderes, quiénes no deben ser sus dirigentes y qué leyes son las más adecuadas para dicha nación. ¿Por qué no los dejamos decidir la forma en que desean conducir sus asuntos internos, como Estados Unidos ha estado haciendo durante más de dos siglos?

Mi mayor deseo sería ver que surja una relación amistosa entre Estados Unidos y Cuba. Espero que mi caso, en alguna manera, estimule a nuestro gobierno para que abandone su hostilidad en relación con Cuba y trabaje conjuntamente con La Habana, imbuido de un espíritu de tolerancia, respeto mutuo y entendimiento.

Hoy, vemos más claro que nunca que la intolerancia y el odio –por individuos o gobiernos– lo único que disemina es dolor y sufrimiento. Yo espero que Estados Unidos desarrolle una política con Cuba fundamentada en el amor al vecino, una política que reconozca que Cuba, como cualquier otra nación quiere ser tratada con dignidad y no con desprecio.

Una política como ésa, llevaría nuevamente a nuestro gobierno a estar en armonía con la compasión y la generosidad del pueblo estadounidense. Ella permitiría a los cubanos y estadounidenses aprender como compartir unos con los otros. Esto permitiría que Cuba abandone sus medidas defensivas y experimente cambios más fácilmente. Y esto permitiría que los dos vecinos trabajen conjuntamente y con otras naciones para promover la amistad y cooperación en nuestro “país mundial” y en nuestra única “patria mundial”.

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