Elecciones ponen fin al bipartidismo en España

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Elecciones ponen fin al bipartidismo en España

Por José de la Rosa Castillo
Analista de Relaciones Internacionales

Las elecciones realizadas el domingo 20 de diciembre en España, desmontaron el tradicional bipartidismo. A partir de los resultados obtenidos en las urnas, se abre una nueva etapa en la vida política de ese país, considerado la puerta de Europa.

Pese a ganar los comicios, como presidente del gobierno de España, Mariano Rajoy no tiene mayoría para gobernar. El derechista Partido Popular ganó en el Senado, con 124 representantes, pero tendrá que apoyarse en pactos para poder garantizar la gobernabilidad.

El Partido Socialista Obrero Español (PSOE) obtuvo el segundo lugar en esa contienda electoral, pero acumuló los peores resultados de su historia. Aun así, podría liderar una coalición de fuerzas políticas para tratar de conducir al país en los próximos cuatro años.

Los emergentes partidos políticos Podemos y Ciudadanos acabaron con el reparto bipartidista del Parlamento español y serán ellos quienes decidan el futuro, revolucionando, de alguna manera, las instituciones, a través de la participación en los ayuntamientos y comunidades autónomas. Ello representa un golpe generacional y político a los dos partidos que se alternaron en el poder por 33 años.

Se considera el actual Congreso de los Diputados en España como el más fragmentado de la historia de la democracia española y la composición del nuevo gobierno se vaticina incierta. Rajoy sólo podrá gobernar si el PSOE de Pedro Sánchez vota a favor, o si PSOE y Ciudadanos se abstienen en su investidura.

Los aspirantes a presidir el Congreso y el Senado requieren mayoría absoluta en la primera votación, para ser escogidos. Sino, deben enfrentar una segunda votación. En ese segundo sufragio, ya no se requiere mayoría absoluta para ser elegido presidente. Basta con lograr más votos a favor que en contra. Si dos meses después de la primera votación ningún candidato ha ganado la confianza del Congreso, el Rey debe disolver las cámaras y convocar a unas elecciones que se celebrarían en la primavera de 2016.

Pero, más allá del análisis de las alternativas que todavía tiene el bipartidismo para su sobrevivencia institucional, las elecciones en España deben verse con un prisma distinto. Fue evidente, cómo el bipartidismo se adhería a las políticas de austeridad, sin una defensa clara de una política nacional. Además, impuso límites a la irrupción de Podemos, un partido que transformó la indignación en la esperanza de los que nunca se conformaron con la destrucción del bienestar colectivo en España, por parte de la Troika y la subordinación a Estados Unidos.

Con las elecciones del 20D, tal como lo plantea Atilio Borón, “el orden político posfranquista parece haber llegado a su fin. Este reposaba sobre un bipartidismo en el cual el Partido Popular, el heredero directo del franquismo, y el PSOE, convergían en un consenso eminentemente conservador que muchos analistas y publicistas edulcoraron, calificándolo de “centrista” y que, perversamente, erigieron como el modelo a imitar por las nacientes democracias latinoamericanas en la década de los ochentas”. (Elecciones en España: la agonía del bipartidismo, KAOSENLARED, publicado el 22 de diciembre).

El mantenimiento del bipartidismo, equivale a continuar con la misma agenda antinacional de preservación de los privilegios de la monarquía, mantener impune la historia de las atrocidades del franquismo, la indigna sumisión a la hegemonía estadounidense y la capitulación al gran capital que gobierna Europa por medio de la Troika. Este proyecto está fracasado en España. No sólo a causa del impacto de la crisis capitalista, sino de toda la maraña de corrupción descubierta, que condenaba al español común al desempleo y a sacrificar el bienestar, mientras que la oligarquía financiera e industrial se enriquecía escandalosamente.

Ahora, con Podemos, sí hay una alternativa al bipartidismo, a la austeridad y a la Europa cerrada. Y, como nos recordaba Gramsci, “lo nuevo no acaba de nacer, y lo viejo no termina de morir”.

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