El pomposo viaje del presidente Varela a China

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Presidente Juan Carlos Varela en la Muralla China. (Foto: Presidencia de la República).

Por Carlos González Q.
Docente universitario

Con una fanfarria de bombos y platillos, en su visita oficial a la República Popular China, después de dejar a Panamá a la deriva por casi diez días, regresó a este país el presidente Juan Carlos Varela. Trajo consigo, bajo el brazo, la “Lámpara de Aladino”, anunciando los “logros” en temas económicos a mediano y largo plazo, que sólo benefician a la burguesía mercantil panameña.

Diez días en que el país estuvo sin presencia del regente de esta Nación, en que mantuvo en una inercia y sopor al pueblo que le dio el voto y confió en el lema de campaña “El pueblo es primero”.

Mientras en China miraban a los osos panda, en Panamá los agentes antimotines enfrentaban a manifestantes. En ese escenario resalta la falta de agua potable en las comunidades y el deterioro de vías sin las respuestas adecuadas del Ministerio de Obras Públicas, así como las fluctuaciones eléctricas constantes y diarias, y apagones.

De la “Lámpara de Aladino” del mandatario salió un proyecto de construcción de un tren bala, como si fuese la panacea económica de Panamá, cuya construcción rondaría los 10.000 millones de dólares de inversión, el doble de la ampliación de la vía interoceánica. Ese costo duplica la ampliación del proyecto canalero.

Al parecer, Varela quiere tener el mérito de su antecesor, de que lo reconozcan como gestor de obras faraónicas. Sin embargo, el Canal de Panamá ampliado contribuye al erario público, con más de 1.600 millones de dólares anuales, que tendrán que usarse seguramente para pagar el famoso tren bala con la factura china.

Del Instituto de Acueductos y Alcantarillados Nacionales (IDAAN), no se diga nada. Pareciera que se mantiene inoperante, incapaz de solventar sus grandes desafíos, para simular, a propósito, la real intención de privatizarlo o tercerizarlo, sin que hayan terminado los escándalos de corrupción, latrocinio y entreguismo.

Para la clase empresarial, la gira del señor presidente a China sacó los mejores réditos económicos, fundamentalmente para la aerolínea COPA que conectará su “hub” con las cinco más importantes ciudades de China, y puntos estratégicos en Panamá, como el puerto de Corozal y la Zona Libre de Colón.

Esa proyectada bonanza milagrosa apela a las nuevas relaciones con el gigante asiático y, sin duda, estaría reservada para los sectores más poderosos de la Nación, los mismos que en las últimas décadas han ampliado la brecha entre ricos y excluidos.

Por otro lado, quienes buscan con ansiedad respuestas en la campaña oficialista “El pueblo primero”, seguirán pasando sobresaltos y penurias, a causa de la deuda del Estado en materia de salud, educación, transporte, viviendas, y, principalmente, en la injusta distribución de las riquezas que les impide alcanzar una vida mejor.

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