El Marketing Político

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Nota de redacción de Bayano digital.  Las reformas del Código Electoral reducen  el proceso electoral  e imponen una severa veda, a todos los candidatos que aspiren a puestos de elección de presentarse ante los ciudadanos.  Con ello se refuerza el uso del “Marketing Político” y el clientelismo como moneda de curso legal, con desventaja para una nueva oferta electoral representativa del movimiento popular.

Las elecciones han dejado de ser el evento cumbre para la confrontación de proyectos político – ideológicos,  para convertirse en un espacio de interacción del candidato y el consultor (gurú) en mercado político.

 En su mayoría importados y sin arraigo en el ser nacional, el gurú impone formulas “exitosas” empleadas en otras latitudes. Las elecciones son el concurso en el que miden fuerzas los consultores (no los candidatos). En ellas no cuenta el electorado, sus necesidades y aspiraciones.

El Marketing Político

Juan Carlos Arosemena V.
Coordinadora Torrijista

Atravesamos una caída en el prestigio del proselitismo político en Panamá. Desaparecen el discurso, el debate, la discusión inteligente y las propuestas con sentido. ¿Dónde están los caballeros de la política, como lo fueron Ricardo Arias Paredes y otros próceres de nuestro país? Tal hidalguía fue reemplazada por la demagogia del marketing que hace de la política una mercancía. Hace veinte años, supuestos expertos se tomaron la política para influir eficazmente en el electorado. En lugar de realzar aspectos a ponderar del candidato e ideas positivas, se hace gala de la atracción de la taquilla para conectar a las redes sociales con una mayoría emotiva.

Los ponen a hacer el ridículo, como saltar en camas, aparecer en programas haciendo chabacanerías o cantar (¡y sin mucho talento, tanto en Panamá como en el extranjero!). Todo con el ánimo de captar el voto. Mucha de la culpa la tenemos nosotros, los políticos, pero la adicción a la gratificación instantánea en redes sociales ha empeorado el fenómeno. Debemos exigirnos más para tener mejores representantes. Gran parte de la solución está en manos de la sociedad.

 

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