El centenario de la Reforma de Córdoba

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En el centenario de la Reforma de Córdoba.

Por Marco A. Gandásegui, hijo
Profesor de Sociología de la Universidad de Panamá e investigador asociado del CELA

Ha sido clausurado el Seminario que honra el centenario de la Reforma Universitaria de Córdoba, que replanteó el sistema educativo superior en Argentina y América Latina. La Reforma fue encabezada por los estudiantes de la Universidad de Córdoba y sus repercusiones se sintieron casi de inmediato en todos los centros de educación superior de la región. El Seminario fue organizado por el Departamento de Historia de la Universidad de Panamá y contó con 20 expositores del más alto nivel, así como invitados del exterior.

La Reforma de Córdoba tuvo su contraparte en Panamá durante la década de 1920. Se sintió con toda su fuerza en las décadas de 1950 y 1960 cuando los universitarios lograron conquistar la autonomía y el co-gobierno en la Universidad de Panamá. Conquistas mediatizadas y aún incompletas, debido a las muchas contradicciones que prevalecen en el medio panameño.

A principios del siglo XX, los estudiantes universitarios encabezaron una revolución del pensamiento con proyecciones universales. Las raíces del movimiento se encuentran en las luchas de emancipación del primer cuarto del siglo XIX. El impulso de las concepciones independentistas de hombres como Bolívar, San Martín, O’Higgins, Madero y Morazán fueron ahogadas terminadas las guerras contra la Corona española por los sectores más conservadores. Los Ejércitos libertadores eran portadores de un pensamiento crítico que levantaba como bandera un nuevo mundo, sin ataduras y con hombres y mujeres libres.

Los intereses agro-minero-exportadores vencieron a los grandes capitanes quienes fueron asesinados o desterrados, sin excepción.

El siglo XIX (hispano) americano se redujo a un pensamiento anquilosado, escolástico y euro-céntrico. Debajo de esa capa se encontraba el pensamiento de una sociedad inquieta y de una juventud rebelde. Hizo su aparición en la Universidad de Córdoba en 1918. Según el sociólogo argentino, Juan Carlos Portantiero, más que una expresión universitaria, los estudiantes eran portadores de una sociedad que exigía una “reforma social”. Los estamentos populares y las capas medias estaban cansados de los viejos esquemas basados en valores de origen colonial. La Primera Guerra Mundial sacudió las estructuras socio-económicas de la región interrumpiendo el sistema agro-minero exportador.

La crisis permitió a los sectores productivos competir por el poder y presentar sus ideas en un plano nacional. Los gremios empresariales, los sindicatos obreros y los estudiantes universitarios se lanzaron sobre el orden establecido para transformar la sociedad.

La Reforma Universitaria de Córdoba le abre camino al pensamiento crítico que plantea la necesidad de que todos los sectores sociales sean más creativos. José Carlos Mariátegui, en Perú, recoge este mensaje y lo elabora al plantear una revolución que surja de las mismas raíces de los pueblos de la región. Se enfrenta a las tesis euro-céntricas incorporando elementos novedosos a las tesis revolucionarias de la época. Igualmente, en Cuba, el pensamiento crítico de Julio Antonio Mella deja sus semillas a pesar de ser asesinado a muy temprana edad. Incluso, en Panamá, el líder socialista Demetrio Porras es influenciado por el movimiento estudiantil generado por Córdoba. Porras plantea la alianza obrero campesina como fórmula para alcanzar el poder.

Lo que tienen en común estos tres pensadores, así como muchos otros, es la necesidad de romper con las ideas coloniales que sirven de cadenas, amarrando a la sociedad a estructuras anquilosadas. Este mismo espíritu fue el que embargó a los sectores más “críticos” de la clase pensante panameña al fundar la Universidad de Panamá, en 1935, venciendo la oposición de los sectores conservadores atrincherados en las instituciones más rezagadas del país. De una vez, los estudiantes panameños bebiendo del ejemplo de Córdoba exigieron la autonomía universitaria y el co-gobierno. Los estudiantes panameños encabezaron rápidamente las demandas nacionalistas que exigían la evacuación de toda presencia norteamericana en el istmo. Una generación más tarde –en 1964– la ofensiva estudiantil alteró la correlación de fuerzas sociales en el país marcando el principio del fin del semi-colonialismo militar de EEUU en Panamá.

Cien años más tarde, la Reforma Universitaria de Córdoba, tiene otras lecciones que debe compartir con las nuevas generaciones. En la actualidad, la juventud se enfrenta a un enemigo implacable que quiere acabar con toda expresión del pensamiento crítico, creativo y rebelde. Por todos lados aparece la contraofensiva del pensamiento tradicional. Se presenta disfrazada en la consigna de “pensamiento único”, propio del “fin de la historia”. Quieren eliminar el pensamiento crítico de la juventud y el legado de Córdoba, que reclama la solidaridad y el cambio social.

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