El ascenso del gobierno secreto de EE.UU.: el legado mortal del ex director de la CIA Allen Dulles

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Allen Dulles, en un aeropuerto.

El ascenso del gobierno secreto de EE.UU.: el legado mortal del ex director de la CIA Allen Dulles

(Texto de Democracy Now)

Hace más de 50 años Allen Dulles renunció a su cargo de director de la CIA, pero su legado sigue vivo. Entre los años 1953 y 1961, bajo su mandato, la CIA destituyó los gobiernos de Irán y Guatemala, invadió Cuba y fue vinculada al asesinato de Patric Lumumba, primer líder de Congo elegido democráticamente. Hablamos con David Talbot, autor del libro “The Devil’s Chessboard: Allen Dulles, the CIA, and the Rise of America’s Secret Government” (El tablero del diablo: Allen Dulles, la CIA y el ascenso del gobierno secreto de EE.UU.) sobre cómo la época de Dulles en la CIA contribuyó a modelar el actual estado de seguridad nacional estadounidense.

TRANSCRIPCIÓN

Esta transcripción es un borrador que puede estar sujeto a cambios.

AMY GOODMAN: Si bien hace más de medio siglo que Allen Dulles renunció como director de la CIA, su legado aún sigue vigente. Entre 1953 y el 61, bajo su mandato, la CIA destituyó los gobiernos de Irán y Guatemala, invadió Cuba e intervino en el asesinato de Patrice Lumumba, el primer dirigente elegido democráticamente de Congo.

Una nueva biografía de Allen Dulles analiza la incidencia que tuvo su tiempo en la CIA en la actual doctrina de seguridad nacional de EE.UU. El biógrafo, David Talbot, escribe: “La historia de Allen Dulles sigue perturbando al país. Muchas de las prácticas que generan debate y remueven conciencias hoy en Estados Unidos, se originaron durante el formativo mandato de Dulles en la CIA”. Y continúa: “Experimentos de control mental, tortura, asesinatos políticos, programas de rendición extraordinaria, espionaje masivo a los ciudadanos estadounidenses y de países aliados; todas esas fueron herramientas ampliamente utilizadas bajo el reinado de Dulles”. Bueno, David Talbot está hoy con nosotros para hablar sobre su nuevo libro: “The Devil’s Chessboard: Allen Dulles, the CIA, and the Rise of America’s Secret Government” (El ajedrez del diablo: Allen Dulles, la CIA y el ascenso del gobierno secreto de EE.UU). Talbot es fundador, ex director y actual jefe de redacción de la revista Salón. También es autor del best-seller: “La conspiración: la historia secreta de John y Robert Kennedy”. Es un placer tenerte con nosotros, David.

DAVID TALBOT: Es un placer estar con ustedes, Amy.

AMY GOODMAN: Qué libro espectacular. ¿Qué vínculo tienen Chelsea Manning y Edward Snowden con Allen Dulles, la persona que más tiempo estuvo al mando de la CIA?

DAVID TALBOT: Bueno, como digo en el libro, y como tú mencionabas, todas las prácticas contra las que estamos luchando hoy como país, desde las políticas de inteligencia y seguridad hasta, agregaría, el legado de los campos de la muerte en América Central, de los que hablaba recién tu invitado, en Guatemala y otros lugares, todo eso tiene sus raíces, no después del 11 de septiembre sino durante la era de Dulles y la Guerra Fría. Dulles era un hombre que sentía que estaba por encima de la ley. Sentía que no había que dejar la democracia en manos del pueblo estadounidense ni de sus representantes. Era parte de lo que el famoso sociólogo de los años 50, C. Wright Mills, llamó la élite del poder. Y sentía que él y su hermano, y otra gente de su clase, eran quienes debían dirigir el país.

AMY GOODMAN: John Foster Dulles, que fue secretario de Estado.

DAVID TALBOT: Exactamente. Eran un dúo dinámico, claramente: el hermano, a quien llamaban Foster, fue secretario de Estado, como tú decías, del gobierno de Eisenhower; Y él era el jefe de la CIA. Juntos eran letales.

AMY GOODMAN: Escuchemos las palabras de Allen Dulles en 1965, defendiendo las acciones de la CIA.

ALLEN DULLES: La idea de que es algo perverso que siempre se dedica a derrocar gobiernos, es falsa. Eso es puro cuento. Ahora, hay veces… hay momentos en que el gobierno de Estados Unidos siente que los acontecimientos que se dan en otros gobiernos, como ser la situación en Vietnam, son de una naturaleza que pone en peligro la estabilidad, la seguridad y la paz en el mundo, y pide a la Agencia Central de Inteligencia que sea su agente en esa situación particular. … En ningún momento la CIA se ha involucrado en una actividad política o en una actividad de inteligencia que no hubiera sido aprobada en el más alto nivel.

AMY GOODMAN: Escuchábamos a Allen Dulles en 1965. “En ningún momento”, decía. Entonces, cuéntanos esta historia tan íntimamente ligada a lo que vivimos hoy en día. En general sucede que en los países que han sido… cuyos sus líderes han sido derrocados, conocen aspectos de esta historia que no se conocen en Estados Unidos.

DAVID TALBOT: Así es.

AMY GOODMAN: Los años 53, 54; háblanos de eso.

DAVID TALBOT: Y desde luego, Allen Dulles era un mentiroso experto, y bueno, muy hábil manipulando a los medios, a los medios de comunicación estadounidenses. Esa entrevista en particular fue una de las pocas en las que realmente tuvo que responder preguntas difíciles, planteadas por John Chancellor, de NBC News. Y de hecho, llegó a decir: “Bueno, trato de mantener informado al Congreso sobre mis acciones”, ante la pregunta de Chancellor de si existía algún control político sobre la CIA. “Pero siempre que voy al Congreso”, dijo, “y comienzo a contar los secretos de la CIA, los miembros del Congreso dicen ‘No, no, no queremos saber. A ver si después hablamos dormidos”. Así que, claro, esa era su excusa.

Sí, lo de derrocar gobiernos a voluntad… Creo que una de las historias más trágicas que cuento en el libro es la historia de Patrice Lumumba, un líder joven y carismático, la esperanza del nacionalismo africano en el Congo. Y fue derrocado con un golpe militar respaldado por la CIA, y posteriormente apresado y asesinado brutalmente. La versión de la CIA sobre el hecho ante el Comité Church, en la década de 1970, fue: “¡Oh, intentamos matarlo, tratamos de envenenarlo, pero no nos sale ni una bien. No somos muy buenos para cometer asesinatos”. Bueno, fueron demasiado modestos. De hecho, ahora sabemos que quienes mataron a golpes a Patrice Lumumba, después de que fuera apresado, trabajaban para la CIA.

Pero Allen Dulles ocultó este hecho a John F. Kennedy por más de un mes. John Kennedy, en su campaña presidencial, se había expresado a favor del nacionalismo africano. Así que ellos —la CIA— sabían que cuando John Kennedy fuera investido y asumiera la Presidencia, ayudaría a Lumumba que en ese momento estaba bajo captura. Y creo que se apuraron a ejecutarlo, a asesinarlo, antes de que Kennedy entrara en la Casa Blanca. Y luego ocultaron esa información al presidente por más de un mes. De modo que la CIA todo el tiempo desafiaba a los presidentes, y especialmente en el caso de Kennedy, que lo veían como alguien joven y fácil de manipular, con quien no era realmente necesario compartir sus asuntos.

AMY GOODMAN: Entonces, tenemos a la CIA llevando a cabo operaciones de inteligencia a nivel internacional, ocultándolas… bueno, tú dices que lo mantuvieron oculto. ¿Qué te hace pensar que Kennedy no sabía de esto?

DAVID TALBOT: ¿Que no sabía del asesinato? Bueno, hay una famosa foto de él, tomada en la Casa Blanca justo en el momento en el que recibe una llamada de… no de la CIA, sino del embajador en la ONU, Adlai Stevenson, que es quien finalmente le informa, un mes después del entierro de Lumumba, de este terrible asesinato. Y su rostro, como se puede apreciar en esa famosa fotografía tomada por Jacques Lowe, el fotógrafo de la Casa Blanca, expresa un terrible dolor. Pienso que es una muestra del enorme sufrimiento que tendrá la presidencia de Kennedy. Y bueno, mucha gente piensa que la guerra entre Kennedy y la CIA comenzó después de aquella desastrosa operación de la CIA en Cuba, que fue la invasión a Bahía de Cochinos. Eso es cierto; pienso que la situación empeoró después de eso. Pero aquí se puede ver que ya desde el primer día, incluso desde antes de su asunción como presidente, la CIA lo estaba desafiando.

AMY GOODMAN: 1953. Regresemos unos cuantos años. ¿Qué incidencia tiene lo que los hermanos Dulles hicieron en Irán en lo que sucede actualmente entre Estados Unidos e Irán?

DAVID TALBOT: Bueno, lo mismo, hay unas terribles repercusiones históricas que vienen desde la era de Dulles. Irán estaba tratando de liberarse del yugo del colonialismo británico. Gran Bretaña, a través de British Petroleum, la empresa que ahora se conoce como British Petroleum, controlaba todo el recurso petrolífero de Irán. Y cuando Mosaddegh llegó al poder, un líder popular que fue elegido por su pueblo, empezó a rechazar ese control británico y como consecuencia, se convirtió en una amenaza para los intereses petroleros de occidente, los hermanos Dulles incluidos. El poder de los hermanos Dulles provino originalmente de su despacho jurídico, Sullivan & Cromwell, el estudio de abogados más poderoso de Wall Street, que representaba a un gran número de empresas petroleras. Entonces, al intentar recuperar la soberanía de su país sobre el petróleo amenazando así los intereses petroleros de occidente, Mosaddegh pasó a tener los días contados.

De modo que la CIA recibe la tarea de derrocarlo, Allen Dulles la recibe. La situación era muy inestable. La gente salía a las calles en apoyo a Mosaddegh y contra las fuerzas respaldadas por la CIA. El Sha, que por supuesto era una marioneta en el Trono del Pavo real de Irán, no se caracterizaba por ser hombre muy valiente y huye. Huye a Roma. Dulles vuela a Roma. El Sha está muy ocupado haciendo compras, disfrutando su exilio con su glamorosa esposa. Y se le asigna a Dulles la tarea de guiarlo un poco e incidir para que el Sha regrese a Irán, una vez que la CIA haya logrado derrocar el gobierno popular de Mosaddegh.

Bueno, así que después de esto comienza un reino del terror en Irán. Los sectores democráticos, la izquierda, el Partido Comunista, todos son acorralados y torturados. Y se impone el gobierno del Sha con un terrible régimen autocrático, que, como sabemos, caería drásticamente durante el gobierno de Carter. Y aún estamos pagando el precio del rencor que siente el pueblo iraní hacia Estados Unidos por intervenir en su soberanía.

AMY GOODMAN: Y EE.UU. volvió… los hermanos Dulles volvieron a hacer lo mismo al año siguiente, 1954, en Guatemala, ¿verdad?

DAVID TALBOT: Así es. Habían tomado impulso y creían que podían hacer lo que quisieran, ejercer su voluntad en cualquier lugar del mundo. Jacobo Árbenz, también era un líder popular democrático, elegido en Guatemala…

AMY GOODMAN: Nos quedan solamente 10 segundos en este segmento.

DAVID TALBOT: Era el Kennedy de Guatemala y también fue derrocado por los hermanos Dulles. Eso fue, en parte, porque ellos eran representantes de la United Fruit. La United Fruit era un actor poderosísimo en Guatemala.

AMY GOODMAN: Vamos a dejarlo aquí, pero haremos la segunda parte de la entrevista y la publicaremos en nuestro sitio web en inglés democracynow.org. David Talbot. Su nuevo libro se llama “The Devil’s Chessboard: Allen Dulles, the CIA, and the Rise of America’s Secret Government” (El ajedrez del diablo: Allen Dulles, la CIA y el ascenso del gobierno secreto de EE.UU.). También es fundador y jefe de redacción de la revista Salon.

(Traducido por Manuel Vargas y Rosario Vega. Editado por Verónica Gelman, Clara Ibarra y Democracy Now! en Español).

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