El agua es una sola. ¡Cuídala!

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El agua es un recurso vital para los seres humanos.

El agua es una sola. ¡Cuídala!

Por Luz Amalia González Pinzón

Hace días, me llegó un mensaje a través de las redes sociales: un alimento servido en un plato con la siguiente leyenda: No contiene gluten, ni carbohidratos, ni azúcares, ni lácteos, ni grasa. Antes de terminar de leer, revisé de qué alimento se trataba. Consistía en un plato de hielo. Después de reírme del chistecito, me di cuenta de que en pocos años, este podría ser un plato de lujo en cualquier mesa.

Hace ya algunos años escuché a un especialista en agua comentar que en el futuro la primera causa de muerte sería de los riñones, porque de suerte tendremos un vaso de agua al día para sobrevivir.

Como panameña, pensé qué triste será ese país dónde esto ocurrirá, porque, gracias a Dios, aquí en Panamá llueve nueve meses al año y hay una gran cantidad de ríos, por todo el territorio. Pero, hace algos años comencé mi andar por los senderos de la producción y distribución de agua a la población panameña y descubrí algunas cosas que modificaron mi percepción,

Me ha tocado ver, que eso que pensé egoístamente como una realidad muy alejada de nuestro país y distante en el tiempo, se va acercando, sin que la mayoría de la población se percate siquiera de los riesgos de la escasez o falta de agua consumible.

La definición de una gran zona del territorio nacional como “Arco Seco”, la cada vez más constante aparición del fenómeno de “El Niño”, o “La Niña”, que olvidamos inmediatamente después que ocurre, es un claro presagio de lo que se denomina “calentamiento global”. Este no es un tema casual y tampoco está reservado a los grandes pensadores ambientalistas, especialistas del clima o investigadores espaciales.

Hemos comenzado a observar en Panamá, situaciones de conflictos por el agua que eran de muy pequeña escala o casi desconocidos. Empezamos a verlo desde que no se permitió el crecimiento de la cuenca del Canal de Panamá hacia el área oeste. Asimismo, se observan conflictos territoriales por la construcción de represas y aterrizamos en la situación del suministro de agua en carros cisternas en áreas de asentamientos espontáneos o situados en elevaciones que no permiten que el vital líquido llegue por fuerza de la gravedad.

Al ciudadano común, es obligatorio formularle una pregunta: ¿tiene usted idea de cuánto invierte en la compra de botellas de agua en los supermercados, tiendas y restaurantes, y lo ha comparado con lo que paga mensualmente, o lo que le llega en su factura de agua?

El agua es única, la que tomamos, la que usamos para bañarnos, la que tenemos dentro de nuestro cuerpo y eliminamos, la que usamos para regar nuestros cultivos y jardines, lavar la ropa y nuestras casas, perros y demás mascotas. El hecho de que llegue a las casas a través de acueductos es un privilegio, que nadie aprecia mientras ocurre.

Preguntemos a aquellos que van al río o al pozo por agua, a los que tienen que velar porque su sistema rural funcione, que la toma no se tape, o que se llene de hojas o caiga un sapo en su interior. ¿Qué hay que hacer si se acaban las pastillas de cloro, si se rompe el tubo del acueducto, o si alguien está usando más agua que yo? Son preguntas para el debate y la reflexión.

La crisis global del agua da mucho qué pensar. Hay que pensar en serio. Estamos en el proceso de unir esfuerzos para que se piense como sociedad y como Estado, con visión de futuro, para garantizar que sigamos teniendo un país con ríos, lagos, árboles y recursos hídricos para todo lo que utilizamos.

En las próximas entregas de Bayano, seguiremos conversando sobre el tema, entre todos. Esperamos sus aportes. Yo les haré llegar los míos, y ojalá logremos el primer objetivo: pensemos en que el agua es una sola. No hay más.

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