La corrupción debe ser enfrentada ahora

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En un llamado a frenar la corrupción, el nuncio apostólico, Andrés Carrascosa Coso, afirmó que “es corrupción en todos los niveles, cuando te aprovechas de lo que no es tuyo”. Su reflexión alude a un antiguo principio ético y de justicia, cuya pérdida gradual enfrenta a las sociedades a crisis espantosas y en luchas generadas por la falta de equidad, como ocurre con el saqueo de los fondos públicos.

El mensaje del religioso fue dirigido a miles de devotos católicos en el distrito de La Atalaya, en la occidental provincia de Veraguas, y sigue el discurso y la línea trazada por el Papa Francisco, cansado de ver morir a los pobres de hambre, mientras que sus explotadores revientan en los banquetes a causa de la gula, Es comprensible, que un poder secular como la Iglesia no pase inadvertido el expolio y el deterioro de la institucionalidad en Panamá,

Para las organizaciones sociales, es también evidente que Panamá transita por un modelo depredador, sobre el cual se han montado los poderes fácticos concentradores de riqueza que debilitan el poder del Estado y succionan los recursos vitales de la nación panameña. En ese sentido, es justo reconocer que más de 4,000 millones de dólares fueron sustraídos en forma ilegal por la pasada administración, en lo que se define como uno de los peores asaltos al erario público, sin que esos fondos hayan sido recuperados o devueltos al Tesoro.

La corrupción tiene, en este caso, una expresión real, urdida desde la cúspide, utilizando los privilegios otorgados por el poder, sin el aval de la población afectada por el saqueo y la enajenación de sus bienes patrimoniales. A ello se suma la descomposición de los órganos del Estado, sacudidos por escándalos en los que funcionarios aparecen una y otra vez mencionados en expedientes sobre hechos punibles, como el latrocinio y el fraude, que no llegan a ser castigados.

Aunque Panamá no sea un caso exclusivo de corrupción en el mundo, es particularmente grave, debido al tamaño de su población y al volumen de la masa de dinero desviada a cuentas bancarias de grupos privados que carecen de sentido de nación, El Papa Francisco ha manifestado, al respecto, a su llegada a Ecatepec, México; “esa riqueza que es el pan con sabor a dolor, amargura, a sufrimiento. En una familia o en una sociedad corrupta, es el pan que se le da de comer a los propios hijos”.

El combate a la corrupción debe ser una prioridad, pero de nada serviría si los antiguos corruptos son sustituidos por manadas de lobos que se lanzan sobre los rebaños para devorarlos. Ante la corrupción rampante, hay que exigir transparencia. Frente al saqueo, hay que anteponer la honradez popular, y sobre el entreguismo de los políticos expuestos al soborno, debe prevalecer el patriotismo de una nación que ve desmoronadas las conquistas sociales y soberanas bajo un sistema que induce al despojo y al derrumbe del Estado.

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