Defendiendo lo indefendible

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Las “donaciones” de Odebrecht salpicaron a altas figuras del Partido Panameñista, (Foto: composición).

Por Alberto Velásquez
Periodista

Durante los últimos días, la comunidad en general, y en especial quienes están preocupados por el desarrollo de ciertos acontecimientos vinculados a la corrupción que caracteriza a ciertos sectores, han notado con recelo y decepción como un presidente de la República responde a las acusaciones públicas con expresiones y argumentos baladíes, que al final de cuentas constituyen un insulto y hasta desprecio hacia quienes debe gobernar con transparencia y con la verdad.

El presidente de la República, quien es el mandatario de todos los panameños, ha sido vinculado varias veces como uno de los personajes que también se ha beneficiado de los fondos que una empresa, la más señalada a nivel internacional por sus actuaciones corruptas. La compañía de marras ha repartido coimas a políticos y empresarios en varios países latinoamericanos.

Esas acusaciones, y otras más, que en toda la vida republicana de la nación jamás habían sido experimentadas tan funestamente, las responde el presidente de la República inventando conceptos como el que una donación con dineros contaminados tiene varios matices, según el destinatario. Teoría que solamente la pueden asimilar sus copartidarios, torpes en todo sentido, para la simple distribución de un jamón y la devolución de un fondo, con manejos que, en vez de ser una buena porción de miel, para muchos han sido un triste sabor amargo.

Para defenderse de las acusaciones, sobre las cuales una procuradora asume el papel de avestruz, el presidente de la República acude a toda clase de diatribas personales en contra de quienes valientemente lo señalan, pero en ningún momento intenta desmentir categóricamente los hechos que lo ha convertido en uno de los cómplices más visibles del peor escándalo infamante contra dineros del pueblo panameño.

¿Qué relación tiene la titulación de unas tierras de la familia de quien lo denuncia con la falta de honestidad y ética de un presidente de la República, acusado públicamente de recibir cheques de empresas vinculadas a Odebrecht? ¿Y, por otra parte, las manifestaciones del hermano del presidente de la República sobre hechos personales de su contrincante político, sino aclara la procedencia de dineros tramitados por Jaime Lasso, ex embajador de Panamá en Corea del Sur, para su partido político?

Por lo general, la costumbre de esas figuras políticas es responder a una acusación con otras acusaciones, pero de carácter personal, sin atender directamente a lo que se le endilga. Defienden lo indefendible y, al final del cuento, quedan en peor posición que el presidente de la República, cuya imagen, a pesar de su populismo, se deteriora catastróficamente día a día, perdiendo la noción de cuál es su verdadero papel como jefe de Estado.

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