Cuentos y más cuentos, y relatos que espantan

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Símbolo de la isla de Man.

Por Rigoberto A. Thomas
El Tucán y su Escribano

La belleza de los cuentos infantiles, es que muchos de ellos comienzan con la misma introducción: “había una vez, en tierras lejanas, un hombre muy rico o muy pobre”. Generalmente, la narración tenía un final feliz y todos quedaban complacidos con las almas infantiles encantadas, y el triunfo de la Justicia. Pero ese escenario empieza a cambiar en un mundo globalizados.

En aquellos relatos, la justicia y el bien triunfaban. Hoy en día, pocos niños suelen escuchar a narradores de antiguos cuentos infantiles de contenido moralista. La lectura es una de las principales fuentes de sabiduría del ser humano, pero se está convirtiendo en una actividad exótica de personas que evitan convertirse en zombis de la información masiva por medio de cuentos. Lo malo es que muchos cuentos actuales espantan.

Tres de esos cuentos mal narrados perturbaron nuestro habitual fin de semana tranquilo y aleccionador:

Primero, hay uno relativo al mundo de las fábulas políticas del capitalismo, y proviene del Oriente Medio. El príncipe heredero de un país feudal en el cuál se permitirá a partir del 2018 a la mitad de la población (mujeres) conducir carros, es el presidente de la entidad gubernamental anti corrupción. En la lucha contra el flagelo de la corrupción, adopta medidas que hacen sospechar que esa cruzada no es más que una purga política, que sirve al príncipe para eliminar o neutralizar a sus posibles enemigos.

La detención de unos 10 príncipes y personalidades poderosas sólo aumentará el poder de la casa Saud, Arabia Saudí, que no se abre al mundo y está luchando por mantenerse en el poder y agrandar su fortuna. Para ello, desea reordenar su economía local, incorporando activamente a mujeres al mercado laboral. Además, elimina a enemigos, inspirado en el principio de que mientras más chico sea el divisor, más se acerca el cociente al dividendo.

Los medios suelen vender esas imágenes como la apertura política y social de uno de los regímenes más crueles del planeta, olvidando decir la verdad sobre cuál es la moraleja, ya que un lobo es un mal custodio de un rebaño de ovejas.

Los otros dos cuentos son de la categoría la lámpara maravillosa, pero no del gran Aladino, sino del sistema financiero internacional. Hay una isla en el mar de Irlanda, Man, que parece un verdadero paraíso. Sin embargo, a nadie parece interesarle la condición política dependiente. La Corona británica otorga a la misma ciertos privilegios, sin los deberes correspondientes, ya que Man no pertenece a la Unión Europea (UE). Por tanto, sus leyes fiscales no se subordinan a la Europa comunitaria.

Man tiene la ventaja de estar cerca de los limites europeos y gente millonaria acude a ella para crear sus empresas o jugar en los casinos, generando un crecimiento anual del PIB de 2,5 %. En el último cuarto de siglo, el PIB anual de esa isla se estima en más de 2.000 millones de Libras, siendo los negocios provenientes del sector financiero un 37% del PIB anual.

Con sus 85.000 habitantes, alberga unas 27.000 empresas, que no pagan o pagan pocos impuestos. Man tiene la “ventaja” de tener el visto bueno de Fondo Monetario Internacional (FMI), que asegura disponer de su sector financiero que lucha contra el “lavado del dinero”. Quién crea ese cuento puede ser elevado a la categoría de santo, aunque sólo sea San Pendejo. Ahora descubre la prensa europea que en Man se practican negocios altamente inmorales y el gobernador de la isla no entiende cuál es el escándalo, ya que ellos siempre han vivido así.

Bueno, quien creía que con los denominados “Papeles de Panamá” se había alcanzado la cima de la inmoralidad, será sorprendido al leer que el Caribe hermoso es para muchos ricos el perfecto lugar donde es posible burlar leyes fiscales nacionales e internacionales.

Más interesante, es la sociedad de personas y empresas mencionadas en las revelaciones del periódico alemán SZ: Wilbur Ross, ministro de Comercio de Trump, Juanma Santos e, indirectamente, su majestad Eli II de GB. Indirectamente, ya que no es de buen gusto poner en duda la reputación de una dama de su calibre, pero a ese grupo de personas se unen empresas como Nike, Facebook, Whirlpool, Uber, Apple, Glencore y otros, que evaden a través de negocios Offshore en el Caribe, el pago de los impuestos en sus respectivos países.

Esas informaciones las trae un diario alemán fundado por la Information Control Division, una entidad integral del gobierno militar de los EE.UU. en Alemania, tras la II Guerra Mundial. Por ello, se puede sospechar que esos lazos del periódico con sus fundadores aún prevalecen. Es muy rara la forma cómo obtienen los datos y la alta calidad de documentos con una “leve fragancia” de dossiers típicos de los servicios secretos mundiales.

Tenemos las sospechas de asistir a una guerra secreta por el control del sistema financiero y monetario mundial que no se somete a ningún tipo de reglas. Pero, para quienes no comen el cuento de la transparencia periodística, hay una pregunta obligatoria: ¿quién está alborotando el gallinero? Es difícil creer que la presencia del zorro en el corral obedece a intenciones de conocer mejor a las gallinas y hacer las paces con ellas.

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