Consumidores demandan acción de las cadenas de comida rápida

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Comida rápida. Para algunos, comida chatarra.

Más de 228.000 personas en todo el mundo han pedido a las principales cadenas mundiales de restaurantes que dejen de usar carne criada con antibióticos medicamente importantes.

Consumers International

Los consumidores de todo el mundo están pidiendo a KFC, McDonald’s y Subway que hagan compromisos mundiales para limitar los antibióticos, escribiendo a los CEOs, a través de las organizaciones de campaña Consumers International (CI) y ShareAction, y a través de peticiones en línea con Consumer Reports y SumOfUs.

Para el año 2050, se prevé que las infecciones resistentes a los fármacos matarán a 10 millones de personas al año, más que las muertes de cáncer en la actualidad.

El uso excesivo e indebido de antibióticos en la agricultura, es un importante factor de resistencia a los antibióticos. Casi dos tercios de los antibióticos del mundo se administran a los animales de granja, a menudo para hacerlos crecer más rápido y para compensar las condiciones estresantes e insalubres de las granjas factorías, en lugar de tratar la enfermedad.

Junto a las acciones digitales (e-actions), una coalición de ONGs, científicos y médicos, dirigida por CI, ha publicado una carta abierta a los CEOs de McDonald’s, Subway y KFC, pidiendo compromisos mundiales para poner fin al uso rutinario de todos los antibióticos incluidos en la lista de importantes antimicrobianos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), en todas las cadenas de suministro de las empresas.

La campaña global ha seguido los avances de la industria de comida rápida en Estados Unidos. De acuerdo con Chain Reaction 2, un reciente informe coescrito por la organización de consumidores más grande del mundo y Miembro de CI, Consumer Reports, 9 de las 25 cadenas principales se han comprometido a reducir el uso de antibióticos.

McDonald’s ha retirado el pollo con antibióticos de importancia médica del menú en sus sucursales de Estados Unidos, con Canadá por seguir. Subway se ha comprometido a servir pollo de animales criados sin antibióticos en sus restaurantes de EE.UU. a finales de 2016, y hacer lo mismo con toda su carne en 2025. Si bien esta medida es bienvenida como progreso parcial, se requiere una acción más ambiciosa a nivel mundial.

KFC, está rezagado dramáticamente detrás de las otras dos cadenas en EEUU. La compañía no tiene una política clara y con plazos, para terminar con el uso rutinario de antibióticos médicamente importantes en su suministro de pollo. KFC fue una de las 16 cadenas de restaurantes cuya política de antibióticos recibió una calificación de letra “F” del informe Chain Reaction 2. KFC enfrenta una creciente presión en Estados Unidos, donde ya estaba sujeta a una petición sobre antibióticos con 350.000 firmas en agosto.

Fuera de América del Norte el progreso es más lento. McDonald’s en Europa ha dicho que detendrá el uso de algunos antibióticos importantes en el pollo que sirve, pero está lejos de McDonald’s en Estados Unidos y McDonald’s en Canadá. Subway todavía tiene que hacer compromisos fuera de Norteamérica. KFC no ha hecho ningún compromiso significativo en ninguna parte.

Amanda Long, directora general, Consumers International:

“Damos la bienvenida a los progresos realizados por Subway y McDonald’s en Norteamérica, pero necesitamos una acción global. Se trata de nombres globales y familiares, que están en condiciones de dirigir su sector. Los progresos realizados en Estados Unidos, en particular en el caso del pollo, pueden y deben repetirse en otras regiones.

Sin una acción global sobre la resistencia a los antibióticos estamos viendo un escenario realmente aterrador, donde el menor corte o una simple infección pectoral podrían matarnos. Ya estamos viendo como más y más infecciones comunes se vuelven resistentes a nuestros medicamentos actuales.

Las personas de todo el mundo están empezando a despertar y viendo cómo las elecciones hechas por la industria alimentaria están vinculadas al aumento de la resistencia a los antibióticos y al papel que los consumidores pueden desempeñar al exigir el cambio. La gente no quiere carne de animales rutinariamente medicados y están haciendo escuchar sus voces. Las empresas necesitan escuchar a sus clientes”.

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