Balance de la seguridad ciudadana en Panamá en 2015

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Balance de la seguridad ciudadana en Panamá en 2015

Por el Mgter Severino Mejía

En cuanto a temas de violencia e inseguridad, el año 2015, que acaba de transcurrir, mostro una baja en varios delitos, entre ellos, los homicidios. De acuerdo a informaciones proporcionadas por el rector de la cartera de Seguridad, Rodolfo Aguilera, no superó más de 500 asesinatos, llegando a niveles de 11 homicidios por cada 100.000 habitantes. Es una cifra baja, si lo comparamos con los últimos ocho años en que superaban más de 15 homicidios por cada 100.000 habitantes.

Sin lugar a dudas, esas cifras son refrescantes, si hacemos los contrastes con años anteriores y, sobre todo, una baja significativa en los niveles establecidos por la Organización Mundial de la Salud (OMS). Esta organización señala que países con niveles de 10 homicidios por cada 100.000 habitantes no están en estado epidémico. Nos estamos acercando a esos niveles, lo cual sería una buena noticia, si se pueden sostener con tendencia a la baja.

Pregunta clave:

¿Serán sostenibles estas cifras de homicidios, debido a acciones preventivas bien gestionadas y medidas? La baja experimentada tiene una relación de causalidad con el Programa Barrios Seguros, de acuerdo a afirmaciones del ministro Aguilera. El gobierno actual se ha enfocado en la prevención, aún no en la forma sustantiva como debe ser. Pero, es un avance. A mi juicio, el Programa Barrios Seguros no es garantía total de esa reducción. ¿Por qué? Veamos:

La violencia persiste y con mayor saña. Se han sacado de circulación y subsidiado a más de 4.000 pandilleros, de acuerdo a cifras oficiales. Pero, ¿cuántos de ellos han vuelto a delinquir? ¿Por qué aparecen pandillas e incrementos de hechos delictivos en provincias del país donde esos hechos no eran comunes y con acciones atroces? ¿Cuáles son las garantías que generen estado de confianza ciudadana, en las que se asegure que los reclutados están realmente resocializados? Si hay más de 200 pandillas en todo el territorio nacional, con un pie de fuerza estimado que no supera más de 5.000 pandilleros, ¿por qué persiste la violencia, siendo ellos, junto a las armas de fuego y las drogas, la triada generadora de la violencia?

No queremos ser tan inquisitivos del esfuerzo que realiza el Programa Barios Seguros para detener la violencia. Desde 1990 a diciembre del 2015, todos los gobiernos, sin excepción, han pretendido defender sus programas de seguridad de cinco años, como la panacea para resolver la criminalidad. Desafortunadamente, se han aferrado a la forma y no han ido al fondo para explicar las causas o génesis del delito y la conducta antisocial del delincuente.

Prevalece un sesgo político partidista, para ver cuál de todas las fórmulas, de tal o cual gobierno ha sido la más exitosa y sacar luego réditos de un tema que debe estar al margen de banderías políticas. Hay que dar paso, con una real voluntad política, a la atención de la expectativa ciudadana, a través de una Política Publica de Estado INTEGRAL, PERMANANTE, SOSTENIBLE Y CIENTÍFICA. Como decía el sabio Albert Einstein: “si seguimos haciendo lo mismo, cómo pretendemos llegar a conclusiones o resultados diferentes”.

Se hace necesario que nuestros gobernantes hagan un alto y adopten una Política Criminológica de 20 a 25 años, aprobada mediante Ley de la Republica, y que trascienda a los gobiernos quienes deben cumplirla a cabalidad. Si no actuamos con premura y damos un matiz diferente a lo que hemos estado haciendo, como gestión de seguridad, vamos a llegar, tarde o temprano, a los estadios de países hermanos que empezaron sus escaladas delictivas y hoy son parte de una comunidad pandémica subregional (Guatemala, Honduras y El Salvador).

Panamá está a tiempo de dar un golpe de timón que nos conduzca a detener la violencia. El gobierno que pretenda políticamente afirmar que su programa va a erradicarla, le está mintiendo al pueblo. La violencia y la inseguridad deben verse como un problema de Salud Pública y como tal, debe ser atendida. Por otro lado, tenemos grandes oportunidades, al aprobarse la Ley de Descentralización de los Municipios.

Los municipios juegan un papel clave en la seguridad ciudadana, La sumatoria de una buena gestión de seguridad ciudadana municipal, elevará exponencialmente resultados óptimos en su gestión. Hay que priorizar esto. Somos de los pocos países en la región, cuyos municipios son convidados de piedras y están divorciados en el esfuerzo de seguridad en todo el territorio nacional.

Hagamos esta tarea y comenzaremos a ver buenos resultados. Cuando observemos que la reincidencia de los privados de libertad de retornar a los centros penitenciarios disminuye (60%); que la deserción escolar baja (40%); que las pandillas vayan disminuyendo y que la Educación sea el medio transformador por excelencia, podremos afirmar, que se está haciendo una gestión de calidad en el manejo de la seguridad ciudadana. De lo contrario, seguiremos llegando a los mismos resultados.

Manos a la obra.

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