Alerta medioambiental: aumenta agujero de la capa de ozono sobre el Ártico

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Científicos advierten sobre una inminente catástrofe para la Tierra (Imagen ilustrativa / pixabay.com)

Alerta medioambiental: aumenta agujero de la capa de ozono sobre el Ártico.

Climatólogos advierten de que la radiación ultravioleta aumentará considerablemente en las regiones del norte, debido al gran tamaño que alcanzará el agujero en la capa de ozono sobre el Ártico.

Moscú, feb (RT) – La concentración de emisiones de humo y demás elementos contaminantes en la atmósfera, sumada al duro invierno, ha generado un enorme agujero en la capa de ozono terrestre sobre el Ártico. Los climatólogos temen que para la próxima primavera la radiación solar agrave el estado de la capa en la región, informa la revista “Science”.

Desde que entró en vigor en 1989 el protocolo de Montreal para la protección de la capa de ozono, se han ido reduciendo las emisiones de humo compuesto de brumo y de cloro. Sin embargo, la presencia de estos compuestos químicos desaparece lentamente de la atmósfera, aunque no lo suficientemente rápido como para que su efecto deje de actuar, por lo que tras cada invierno el agujero sobre la Antártida se va expandiendo más y más.

Este fenómeno no amenazaba antes a la región ártica, pero este último invierno 2015-2016 ha sido tan frío que ha propiciado la concentración de ácidos nítricos, principalmente de origen natural, y la formación de nubes de vivos y brillantes colores en latitudes septentrionales; nubes que pueden catalizar reacciones químicas compuestas por cloro.

A ese problema se sumará en primavera el brillo de la luz solar, que ganará mucho en intensidad. En consecuencia, la expansión del agujero en la capa de ozono sobre el Ártico alcanzará un tamaño récord y los países de las regiones septentrionales de Eurasia y Canadá recibirán mayor cantidad de radiación ultravioleta que antes, apuntan los climatólogos.

Factor inesperado

Las nubes ejercen una gran influencia sobre la capa de hielo de Groenlandia, como demuestra un estudio llevado a cabo por la Universidad Católica de Lovaina, Bélgica, publicado en Nature Communications.

Los investigadores concluyen que las nubes crean dos efectos opuestos sobre la superficie de esta isla helada, la segunda en el mundo por su masa de hielo, solo por detrás de la Antártida.

Por una parte, las nubes protegen la capa de hielo de la energía solar manteniéndola fría, pero al mismo tiempo pueden conservar el calor, formando durante la noche una especie de manta sobre su superficie, manteniéndola más templada, sugiere Sinc Kristof Van Tricht, autor principal del estudio.

Este efecto invernadero es el que destruye los hielos de Groenlandia. “Con la presencia de nubes, la superficie se mantiene más caliente, por lo que un poco de agua derretida se vuelve a congelar y el resto fluye hasta el océano”, apunta Van Tricht.

“Durante el día las nubes que bloquean al sol y enfrían compiten con las que se convierten en una manta sobre la superficie y calientan. Pero durante la noche, en ausencia de la energía del sol, solo permanece el efecto del calentamiento”, señala.

La explicación es sencilla: una parte considerable del agua de hielo derretida durante el día se acumula en los niveles superiores de la capa de hielo, que actúan como una especie de esponja reteniendo esa agua. Durante la noche, gran parte de esa agua se vuelve a congelar debido a las bajas temperaturas.

“Sin embargo, con la presencia de nubes, la superficie se mantiene más templada que cuando el cielo está despejado, por lo que una poca de esa agua se vuelve a congelar y el resto fluye hasta el océano”, afirma Van Tricht.

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