Al borde de la Catástrofe

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Portaviones de EEUU realizará maniobra sin precedentes de camino a la península de Corea. (Foto: Reuters / Erik De Castro).

 

Por José Dídimo Escobar Samaniego

Cédula: 7-84-41

 

La sociedad mundial vive, incluyendo la nuestra, dolores de parto. Sabemos que estamos en esos instantes, porque las contracciones y dolores son fuertes, continuos en muchas partes y en muchos casos, simultáneamente.

 

Igual en Asia, Europa, África y América, se ha acumulado un nivel explosivo tanto en las contiendas sociales como en la capacidad de exterminio masivo.

 

El Secretario de Estado de Estados Unidos de Norteamérica, Rex Tillerson, ha declarado recientemente que: “se están contemplando todas las alternativas posibles para resolver la cuestión nuclear de Corea del Norte, afirmando que la solución militar sigue siendo “una opción sobre la mesa”.

 

El caso de la división de Corea, es un conflicto de más de 50 años, heredado de la Segunda Guerra Mundial, podría ser como el Tratado de Versalles, firmado el 28 de junio de 1919 entre los Países Aliados y Alemania, que puso fin oficialmente a la Primera Guerra Mundial, pero que, por establecer mecanismos insostenibles, dio paso veinte años después, a la Segunda Guerra Mundial.

 

El orgullo y la vanidad se han encendido y se ha impuesto la intolerancia y la maldad. La solidaridad y el amor hacia el prójimo están feneciendo.

 

Estamos todos infectados por el pecado y somos impuros.

 

“Cuando mostramos nuestros actos de justicia, no son más que trapos sucios”, Isaías 64:6 NTV.

 

Confiésense los pecados unos a otros y oren los unos por los otros, para que sean sanados. La oración ferviente de una persona justa tiene mucho poder y da resultados maravillosos.

 

Estamos al borde de una catástrofe sin precedentes. Se han movilizado misiles, superbombarderos, aviones de combate, submarinos, portaviones, drones, sistemas de defensa contra misiles y aún más. Convendría que personas sensatas asumieran el rol y el liderazgo mundial y la confianza fueran restablecidos. Pero esos, no son los vientos que soplan ahora.

 

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