20 de Diciembre: Duelo Nacional

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20 de Diciembre: Duelo Nacional

Pese a la crisis resultante de la guerra económica combinada con recurrentes incursiones militares y provocaciones injerencistas, en lo político y diplomático, la llamada Guerra de Baja Intensidad, que signó las relaciones de Estados Unidos hacia Panamá, particularmente a partir de 1987, los panameños, en particular los pertenecientes a las comunidades cristianas, celebrábamos en diciembre de 1989 el Adviento, la venida del Mesías. Aún en las avanzadas horas de la noche del día 19 de aquel mes, era posible escuchar en muchos hogares villancicos y cánticos que anunciaban la Natividad, literalmente, el nacimiento de la vida.

En los últimos minutos del 19 de diciembre y los primeros del día 20, Estados Unidos puso en marcha la más grande operación militar fuera de sus fronteras luego de su humillante derrota frente al pequeño y heroico pueblo de Vietnam. Esa operación sólo fue comparable, proporcionalmente, a la que se desplegaría contra la nación iraquí, escasos años después, y para la cual la invasión contra Panamá fue concebida como un laboratorio bélico y psicológico. En lugar del nacimiento de la Vida, había nacido la muerte.

Los ataques y bombardeos no estuvieron dirigidos únicamente contra los cuarteles de las Fuerzas de Defensa de Panamá. Fueron enfocados, además, contra la población civil, con un criterio socialmente selectivo, ensañándose contra los barrios populares de El Chorrillo, Panamá Viejo, Tocumen, San Miguelito, Río Hato, Aguadulce y la ciudad de Colón.

El saldo trágico de la acción unilateral ordenada desde Washington, fue de miles de muertos, heridos, desaparecidos, desplazados, hogares destrozados, niños y niñas huérfanos, viudas y viudos, fosas comunes y fosas clandestinas, empresas y comercios vandalizados, tal como han documentado investigadores e intelectuales nacionales e, incluso, internacionales, como la periodista argentina Stella Calloni y Ramsey Clark, ex procurador general de Estados Unidos.

Transcurridos 26 años desde aquéllos nefastos acontecimientos que desarticularon el tejido y el norte de la nación panameña, Bayano convoca a los científicos e investigadores progresistas, para que coadyuven a desentrañar integralmente, y desde diversas perspectivas, los profundos objetivos y consecuencias estratégicas, seguros de que ello dará la clave, la piedra de bóveda, para comprender nuestro último cuarto de siglo y actuar consecuentemente en defensa de la patria.

En esa misma línea, Bayano insta a las organizaciones populares, al movimiento social y a todos los patriotas, a cerrar filas en torno a las siguientes reivindicaciones y tareas pendientes en la recuperación de la memoria colectiva, la justicia y la identidad:

-Exigir al gobierno panameño y a la Asamblea Nacional de Diputados, que declare, mediante Ley de la República, el 20 de diciembre como Día de Duelo Nacional.

-Levantar un Gran Monumento en honor a los mártires y héroes de la Patria, a través de asignaciones en el presupuesto de la nación, y de aportaciones, desde las más modestas provenientes del pueblo.

-Demandar que sean realizadas las investigaciones forenses, con apoyo de expertos internacionales, para determinar con exactitud el número de fallecidos, desaparecidos, las fosas clandestinas dentro y fuera del territorio nacional, la cantidad precisa de familiares y víctimas, daños materiales, sociales y psicológicos, con miras a las compensaciones y reparaciones que correspondan.

¡Loor a los mártires y héroes del 20 de Diciembre de 1989!

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