Una súbita caída del euro dio un susto a los mercados en plena Navidad

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Euros.

La divisa única de la UE perdió un 3% de su valor de un momento a otro pero, apenas horas después, todo volvió a su cauce.

Por Héctor Antonio Morales
Mundiario

El lunes de esta semana dejó en la Bolsa la curiosa, pero al mismo tiempo alarmante novedad de que el euro sufrió una caída tan pronunciada como breve. Aquello fue cuestión de horas antes de que la moneda retomara su cauce, pero los expertos se quedaron atónitos ante una escena que, aunque común, no hace ninguna gracia a nadie. Muchos achacan esta caída a máquinas y algoritmos usados por la Bolsa.

Y es que en cuestión de minutos, la divisa europea cayó hasta en un 3%. El sistema de la agencia Bloomberg dejó como debacle al final un 2%. De acuerdo al Financial Times la venta masiva repentina encontró razón en el “comercio con algoritmos” y la caída, en teoría, no tiene nada que ver con los “fundamentos”. Eso sí, para este martes las cosas han cambiado para bien y el euro vuelve a ser estable. En primeras horas de la mañana se cambiaba por 1,1863 dólares, un tanto por encima de su cotización del viernes.

Ya antes los algoritmos y las compraventas de acciones automatizadas habían sido señalados como responsables de este fenómeno, conocido popularmente como flash crash. Probablemente el más famoso de estos desplomes se dio en Wall Street en 2010, cuando en apenas unos segundos el parqué más famoso del planeta cayó hasta en un 9%.

La investigación demoró hasta cinco años, cuando un hombre fue detenido en Londres acusado de crear un sistema automática que alterara el precio de los futuros del S&P 500 (contratos de E-mini, es decir) mediante el envío masivo de órdenes de venta. Aquel sistema creado por Sarao distorsionaba el mercado y provocaba caídas de forma deliberada, pero también se podían cancelar las órdenes antes de que el artilugio las ejecutara.

Pero la lista de descalabros no termina ahí e incluso hay algunos que todavía permanecen como un misterio hasta el día de hoy. En octubre de 2016, recuerda El País, la libra esterlina, la divisa británica, perdió un 10% de su valor en cuestión de minutos. Analistas achacaron aquella caída a un error humano tras haber introducido un precio erróneo, lo cual propició el primer descenso y los programas y algoritmos de operativa automática, que cuando detectaron la volatilidad colaboraron al desplome. @mundiario

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