“Panamá Papers” y su impacto sobre la economía

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“Panamá Papers” y su impacto sobre la economía

Por David Carrasco

El escándalo financiero denominado “Panama Papers” tendrá efectos inevitables sobre el modelo de la economía panameña, en medio de una pérdida de imagen de país que obliga a proponer un enfoque serio sobre las causas y consecuencias de esa crisis.

A esa conclusión llegaron investigadores y representantes de sociedades anónimas consultadas por Bayano digital.

El economista independiente Rubiel Cajar, asesor de la Iglesia Católica en temas de desarrollo humano y consultor de organismos internacionales, reconoció que tras las publicaciones del periódico alemán “Sueddeutsche Zeitung”, que involucraron a la firma de abogados panameña Mossack Fonseca en actividades globales de evasión fiscal y “lavado de activos”, hay que prever “cambios”.

Orientación frontal para llegar a Mossack Fonseca, eje del escándalo financiero.
Orientación frontal para llegar a Mossack Fonseca, eje del escándalo financiero.

En la década de 1970, incluso antes, los países industrializados apostaron a las sociedades anónimas para el desarrollo de grandes corporaciones, pero el economista estimó que “ese modelo está agotado en el ámbito internacional, y los mismos países que lo promovieron han decidido ponerle fin”. Adujo que a ello se debe el golpe hacia negocios offshore organizados en Panamá.

“El modelo que facilita el esquema paraíso fiscal, ya se ha agotado, y lo que queda al país es buscar otras actividades que sustituyan esos ingresos económicos”. En ese sentido, Cajar aseguró que la mejor opción es prepararse para aplicar en los próximos cinco a 10 años un modelo que potencie las actividades conexas del Canal de Panamá ampliado, la pesca en el litoral Caribe y la plataforma de servicios tecnológicos, en vez de tratar de hacer ligeras reformas.

Añadió que ello implica reestructurar la economía para generar unos 10.000 millones de dólares que reemplacen el registro de sociedades anónimas, el abanderamiento internacional de naves, el “secreto bancario” que protege la confidencialidad de las cuentas en bancos y operaciones financieras, y los casinos señalados de “lavar dinero”.

Por su parte, el economista Juan Jované, catedrático e investigador de la Universidad de Panamá, ex director general de la Caja de Seguro Social (CSS), de Panamá, y ex asesor del gobierno de Nicaragua en el proceso de reconstrucción, coincidió con Cajar, en el sentido de buscar salidas a la crisis. Aclaró que ello no será fácil, debido a las complejidades económicas, políticas y sociales.

Durante un foro organizado por la Alianza Estratégica Nacional, integrada por dirigentes de organizaciones sociales, Jované planteó que estallido del escándalo financiero global “Panama Papers” puede poner en riesgo al crédito, que es el “cerebro de la economía” panameña y representa un notable desafío para el Estado.

Reseñó que de manera directa, el sector financiero de Panamá representa el 7,1 por ciento a precio constante y 7,7 por ciento a precio corriente del Producto Interno Bruto (PIB), en el que trabajan unas 45.000 personas, de las cuales el 71 por ciento de ellas tiene algún nivel de educación universitaria. Los empleos en ese sector, con altos salarios, estarían amenazados en una crisis, en la que podrían surgir, incluso, problemas con bancos corresponsales.

Jované sostuvo que es obligatorio suponer que el escándalo “Panama Papers” desemboque en una crisis mayor que alcance al sector financiero y bancario, tras las investigaciones relacionadas con negocios offshore y el registro de sociedades anónimas en este país de economía dolarizada que carece de banca central.

El Centro Bancario Internacional (CBI), de Panamá, en el que operan 90 bancos, posee activos totales por el orden de 115.414 millones de dólares, incluidos depósitos de clientes latinoamericanos y caribeños. La Superintendencia de Bancos de Panamá insiste en señalar que el sistema es “robusto” y sigue creciendo.

Pese a ello, Jované adujo que “hay una señal negativa del país, lo que puede llevar (en caso extremo) a que la gente saque sus depósitos” de los bancos. Si ello se complica, hasta los panameños podrían retirar su dinero. Las cosas se complicarían aún más, porque el país no tiene control de cambio, sostuvo el economista.

Reseñó que los grandes usuarios del crédito en Panamá son el sector comercio, el sector hipotecario, el sector de la construcción y el crédito al consumo. “Si contagiase todo ello, el impacto sería fuerte, y hay que estar preparados” y anticipar los escenarios, recalcó.

Jované planteó que “si la velocidad del dinero se mantiene constante, por cada dólar (balboa) que se destruye en Panamá, porque va hacia afuera, se pueden destruir hasta cinco dólares del PIB. Indicó que es necesario reconocer esas vulnerabilidades.

Recordó que meses antes de la invasión de Estados Unidos Panamá, iniciada en 1989, este país fue sometido a un cerco económico, político y diplomático, que obligó al cierre temporal de los bancos, para proteger al sistema. Entonces, aunque no se derrumbó, el modelo financiero recibió un duro golpe por presiones externas.

Al respecto, el abogado Julio Linares Franco, cuyo bufete representa a sociedades anónimas, comentó que “Panamá sufre un nuevo tipo de agresión económica abierta”, y “una infamia”, de parte de países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), pero no cuestiona a las jurisdicciones de Wyoming, Delaware y Nevada, en Estados Unidos

Linares Franco sostuvo que las tasas anuales de las sociedades anónimas pagadas al sector fiscal de Panamá alcanzaron en 2015 unos 85 millones de dólares, y “por ello, Panamá no debe ceder a todas las presiones de la OCDE, ni aceptar la multilateralidad” en las negociaciones en procura de un arreglo fiscal.

“Panamá es víctima de países ricos que presionan, entre ellos Estados Unidos, que posee el paraíso fiscal más grande del mundo. Lo que se requiere es mejorar la transparencia, que es un tema de interés global”, apuntó el jurista.

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