Modernización de Tlcan sigue en ascuas tras negociaciones en Ottawa

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Tlcan se enfrenta a la falta de consenso.

Por Luis Brizuela Brínguez

La Habana (PL) – La tercera ronda del proceso de renegociación del Tratado de Libre Comercio de América del Norte (Tlcan) evidenció la falta de consenso para avanzar en la modernización del mecanismo que el presidente estadounidense Donald Trump amenaza con abandonar.

El más reciente debate sobre el tema sesionó en Ottawa del 23 al 27 de septiembre, tras los efectuados en Washington D.C. del 16 al 20 de agosto y en Ciudad de México del 1 al 5 de septiembre.

A pesar del tono optimista de la declaración final, medios de prensa canadienses opinaron que la reunión trilateral culminó sin grandes avances en los principales temas que hoy generan polémica.

De acuerdo con la cadena televisiva CTV News, el encuentro terminó bajo el espectro de una eventual retirada de Washington del convenio y las demoras excesivas por parte de Estados Unidos en la presentación de sus posiciones sobre algunos temas.

Por su parte, la cadena CBC News indicó que Ottawa no espera grandes progresos en las áreas más controversiales de las conversaciones, incluyendo el tema del comercio de aves y productos lácteos, la industria automovilística y el proceso de solución de controversias comerciales.

El primer ministro de Canadá, Justin Trudeau, pronosticó que a los negociadores del tratado le esperan duros días de trabajo y habrá todavía discusiones más difíciles, al tiempo que evitó vaticinar si las conversaciones cumplirán con la fecha límite de fin de año.

De acuerdo con David MacNaughton, embajador de Canadá en Estados Unidos, las discusiones se están desarrollando “casi como esperábamos”, pero a veces se han vuelto “un poco más que acaloradas”.

Del encuentro en la capital canadiense trascendió la voluntad de los representantes de los tres países de acelerar las negociaciones, a fin de crear empleos y nuevas oportunidades.

Así lo confirmó la declaración final suscrita por la ministra de Relaciones Exteriores canadiense, Chrystia Freeland, el secretario de Economía de México, Ildefonso Guajardo, y el representante de Comercio de Estados Unidos, Robert Lighthizer.

Según el documento, los negociadores lograron ‘avances significativos’ en determinadas áreas y trabajan ahora a partir de textos consolidados, con el compromiso de todas las partes de avanzar en las discusiones a corto plazo.

Entre las esferas en las que hubo logros están las telecomunicaciones, la política de competencia, el comercio digital, las buenas prácticas de reglamentación, el papel de las aduanas y la facilitación del comercio.

Los participantes también intercambiaron proposiciones iniciales para la inclusión de un capítulo sobre las pequeñas y medianas empresas, además de discutir sobre el acceso a los mercados para la contratación pública.

Las pláticas también se centraron en asuntos como energía, igualdad de género y derechos de los pueblos indígenas, aunque la declaración no ofreció detalles del nivel de consenso en estos asuntos.

Los jefes de las tres delegaciones reiteraron la necesidad de acelerar el ritmo de los intercambios para modernizar el Tlcan y adelantaron que la cuarta ronda de conversaciones se efectuará en Washington D.C, del 11 al 15 de octubre.

Trump vs Tlcan

Medios de prensa atribuyen la lentitud de las pláticas a la ausencia de propuestas concretas, impulsadas por divisiones internas en Estados Unidos, aunque existen quejas de que algunos negociadores canadienses también estén mostrando su descontento.

Todo ello alimenta temores de que un impaciente presidente Trump podría recurrir a la cláusula de retirada del Tlcan si a fines de año no advierte un avance en las conversaciones y una posible victoria para Estados Unidos.

Hasta el momento, el debate camina por terrenos movedizos en cuanto a los capítulos laborales, medio ambiente, reglas de origen y solución de controversias.

Asimismo, queda pendiente el tema energético, ya que los negociadores no se han decidido a tratarlo en una mesa específica o de manera colateral.

Semanas atrás, la jefa de la diplomacia canadiense reconoció que el gobierno de Trudeau trata de renegociar un Tlcan con aspectos progresistas y puso como ejemplo el acuerdo de libre comercio con la Unión Europea ‒conocido como CETA–, el cual entró en vigor el 21 de septiembre.

Específicamente, se refirió a las protecciones laborales y ambientales contenidas en el acuerdo, así como varios capítulos para promover la igualdad de género y la protección de los derechos de los pueblos indígenas.

También la resolución de controversias entre inversionistas y el Estado para asegurar la aprobación de regulaciones de interés público frente a acciones legales corporativas.

A juicio de Freeland, el proceso resulta una oportunidad para reducir la burocracia y armonizar las regulaciones comerciales.

Sin embargo, Washington y Ottawa mantienen posiciones equidistantes en cuanto al calentamiento global y sus relaciones e interdependencias con la economía y el intercambio de bienes y servicios.

Estados Unidos está en proceso de retirarse del acuerdo de París (2015) sobre cambio climático, mientras que Trump considera el fenómeno un engaño.

Trudeau ha manifestado que la drástica transformación de las variables climáticas constituye una amenaza para la vida en el planeta y ha exhortado a tomar las medidas necesarias para combatirlo.

México está profundamente preocupado por la posibilidad de que Trump se retire unilateralmente del Tlcan, reconoció Moises Kalach, un destacado miembro del grupo del sector privado que asesora al gobierno de Enrique Peña Nieto sobre las negociaciones.

Confirmó la importancia que para la parte mexicana tiene el mantenimiento del pacto y refirió las alrededor de 200 reuniones de empresarios de su país con 22 gobernadores estadounidenses, intercambios que, según precisó, también se sostienen con la parte canadiense.

De dichas reuniones obtenemos un denominador común: todos estamos en una página distinta a la de Trump y creemos que el Tlcan es esencial, remarcó.

Asimismo, dijo, la mayoría de las compañías no están de acuerdo con las amenazas de Trump al proceso de solución de controversias del capítulo 19 del pacto comercial.

“Parece que la única voz que no está de acuerdo con algunas de las cosas que hemos estado haciendo es el presidente Trump y su equipo… y sí, estamos preocupados por la retirada y estamos presionando fuertemente en contra de eso”, aseguró.

Peter Clark, estratega de comercio internacional con sede en Ottawa y que participó en las negociaciones del pacto comercial, achacó la lentitud del proceso a la parte estadounidense, pero reconoció que no está claro si se trata de una estrategia deliberada o una manifestación de las divisiones internas en Estados Unidos.

La Casa Blanca está recibiendo una gran cantidad de negativas por parte del Congreso estadounidense en cuanto a algunas de las medidas que quiere tomar, manifestó Clark.

No obstante, una fuente que habló bajo condición de anonimato debido a la sensibilidad de las discusiones, explicó a CBC News su sorpresa de lo poco informados que estaban los negociadores canadienses sobre el establecimiento de nuevos capítulos del Tlcan relacionados con el comercio digital.

La fuente tiene la impresión de que Canadá está “sonámbula” en el tema, lo que a su juicio ofrece a Estados Unidos la ventaja de establecer las reglas para la nueva economía digital, algo que el Tlcan nunca previó hace más de dos décadas.

Washington alega que quiere poner fin a las medidas que restringen los flujos de datos transfronterizos y exigen que se almacenen en sus instalaciones informáticas.

Pero las empresas canadienses instan al gobierno a luchar contra eso, citando preocupaciones sobre potenciales amenazas a la privacidad y las ventajas competitivas.

Me preocupa que el ritmo de las negociaciones y la inmensidad del tema hagan casi imposible una consulta completa, transparente y con capacidad de entender lo que realmente está pasando, confesó Scott Sinclair, investigador principal del Centro Canadiense para Políticas Alternativas.

El primer ministro Trudeau prevé viajar en octubre a México y Estados Unidos donde se espera que el Tlcan ocupe uno de los puntos más importantes de la agenda de discusión con sus interlocutores.

Aunque se proyecta una reunión con el presidente mexicano Enrique Peña Nieto, todavía se desconoce si durante la estancia en Estados Unidos el jefe de gobierno canadiense sostendrá alguna reunión con el mandatario Donald Trump.

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