China toma la delantera en el mercado del acero y Rusia prepara su respuesta

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Fundición de acero. (Foto: Sputnik /Alexandr Kondratyuk).

Por Alexandr Kondratyuk / Sputnik

El equilibrio de fuerzas en el mercado mundial del acero ha ido cambiando en los últimos años. De hecho, los ingenieros rusos ya han encontrado la fórmula para que Rusia pueda tomarle la delantera a China.

La siderurgia es una de las industrias clave de Rusia y ocupa una considerable parte de sus exportaciones.

No obstante, en los últimos 15 años, cambios drásticos han ido alterando por completo el mercado siderúrgico internacional. La producción de acero está creciendo en la India, Brasil y Turquía, mientras que China se ha puesto a la cabeza de este campo.

Entre 1990 y 2014, el gigante asiático aumentó su producción de acero en 6,4 veces —de los 128,5 millones de toneladas al año hasta llegar a los 823 millones de toneladas—.

Ruslán Dzarásov, profesor de economía política de la Universidad Económica Plejánov, considera que Rusia puede responder al brusco crecimiento de la competitividad en el mercado del acero mediante el desarrollo de sus propias tecnologías.

En particular, las compañías rusas tienen que organizar la producción del aditivo de coque. Dicho producto, que se obtiene durante el proceso de refinado del petróleo, es capaz de aumentar la solidez del acero.

Además, Dzarásov mencionó que los especialistas rusos han desarrollado la tecnología de producción del así llamado semicoque.

“La implantación de estas tecnologías podría disminuir los gastos derivados de la industria siderúrgica de Rusia y, como resultado, contribuir al aumento de su competitividad en el mercado internacional”, subrayó el experto.

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Varias empresas rusas se encargan actualmente de un ambicioso proyecto para restaurar la extracción y el procesamiento de wolframio y molibdeno del yacimiento de Tirniauz, uno de los mayores del mundo, señala Serguéi Kisin, autor del artículo para el diario Expert.

La construcción de un complejo hidrometalúrgico innovador de alta tecnología, el KabBalkVolfram, que tendrá una capacidad de entre 4.000 y 6.000 toneladas de anhídrido wolfrámico al año comienza en junio en la república rusa de Kabardia-Balkaria.

Tras el colapso de la URSS, el complejo de Tirniauz, uno de los líderes mundiales de extracción de wolframio y molibdeno y donde se encuentra el 50% de las reservas rusas de estos minerales, perdió todos sus pedidos y en 2001 se declaró en quiebra.

En 2016, Rusia produjo 2,5 toneladas del anhídrido wolfrámico. De momento, el país eslavo es exportador neto del concentrado de wolframio y satisface casi 100% de su demanda interna. No obstante, según los expertos de la industria, hasta el 50% del wolframio metálico es importado. Mientras que un 10% del molibdeno es importado. En términos de precios, el volumen anual de las importaciones de molibdeno en Rusia se puede estimar en 65 millones de dólares aproximadamente.

Por lo tanto, la restauración de la fábrica es de extrema importancia.

La empresa Rostec, la metalúrgica Wolframio y el consorcio del desarrollo del Cáucaso del Norte se encargan de la realización del proyecto.

Por su parte, el procesamiento de los concentrados de wolframio y molibdeno recae sobre la fábrica Hidrometallurg.

De acuerdo con el plan de inversiones de la empresa Wolframio, en el proyecto se utilizarán nuevos equipos para extraer la sustancia deseada del mineral por medio de agua y productos químicos que cumplen con los estándares ambientales modernos. Según el presidente de Wolframio, Mijaíl Gorbachev, la capacidad de producción de la futura fábrica garantizará el abastecimiento del mercado interno con anhídrido wolfrámico de alta calidad.

Kisin señala que el proyecto en Kabardia-Balkaria permitirá aumentar 3,5 veces el volumen del wolframio, molibdeno y cobre, extraídos en Rusia.

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Los productos del proyecto tienen un importante significado estratégico. El wolframio se utiliza para producir acero de alta calidad, usado también en la industria de defensa para la fabricación de granadas, blindajes y componentes de misiles, entre otras cosas.

La puesta en marcha del complejo de Tirniauz está programada para el año 2020. En 2024, se prevé alcanzar la máxima capacidad prevista por el proyecto.

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