Bayer acordó con BASF venderle sus divisiones de semillas y herbicidas

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Bayer y Monsanto.

El acuerdo sólo se llevará a cabo cuando Bayer adquiera finalmente el grupo estadounidense de semillas y químicos agrícolas Monsanto.

DW

El gigante farmacéutico y químico alemán Bayer ha llegado a un acuerdo con su rival BASF para venderle sus divisiones de semillas y herbicidas por 5.900 millones de euros (6.980 millones de dólares), informaron el viernes pasado las dos empresas.

Sin embargo, el acuerdo sólo se llevará a cabo cuando Bayer adquiera finalmente el grupo estadounidense de semillas y químicos agrícolas Monsanto, una operación que espera poder cerrar a principios de 2018.

Bayer indicó que el pacto con la también alemana BASF incluye el negocio de herbicida global con glufosinato de amonio, el negocio de semillas para terrenos en algunos mercados, así como otras partes.

Estas divisiones generaron en 2016 un volumen de ventas de 1.300 millones de euros y un beneficio operativo de cerca de 385 millones de euros.

En conjunto, la división agrícola de Bayer, Crop Science, obtuvo una facturación de 9.900 millones de euros y a finales de 2016 daba trabajo a cerca de 22.400 personas.

BASF quiere por su parte ampliar su propio negocio con la agricultura. La transacción incluye la propiedad intelectual, las instalaciones y el traspaso de más de 1.800 trabajadores, sobre todo, en Estados Unidos, Alemania, Brasil, Canadá y Bélgica a BASF. La empresa alemana calcula obtener beneficios a partir del año 2020.

Protestas contra la fusión de gigantes tecnológicos.

Por su parte, con la polémica adquisición de Monsanto, Bayer se convierte en el mayor productor de semillas del mundo. Por ello era de esperar que la empresa quisiera mantener la mayor parte de su negocio en este ámbito y sólo desprenderse de algunas partes. La venta parcial a BASF debería allanar ahora el camino para obtener luz verde de los organismos antimonopolio para su adquisición de Monsanto.

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El gigante farmacéutico alemán Bayer celebró el 28 de abril de 2017 su asamblea general en un entorno desfavorable para su presidente, Werner Baumann, quien ante miles de accionistas defendió la compra de la estadounidense Monsanto, una adquisición cuestionada por su alto precio y por la mala imagen que proyecta la compañía. “La absorción de Monsanto encaja perfectamente en nuestra estrategia”, declaró el directivo durante una intervención que se vio interrumpida en varias ocasiones por los gritos de los accionistas más críticos.

Asegurar la alimentación de la población mundial

En opinión de Baumann, la operación ofrece múltiples ventajas, entre ellas, contribuir a asegurar la alimentación de una población mundial en constante crecimiento, un argumento que no acaba de convencer ni a ecologistas ni a agricultores.

En Bonn, ante 2.500 inversores, Baumann se mostró convencido de que la compra de Monsanto –la más cara llevada a cabo hasta la fecha por una compañía alemana en el extranjero– será autorizada por las autoridades antimonopolio, tanto estadounidenses como europeas, antes de que finalice el año, un trámite todavía pendiente.

La operación de adquisición de Monsanto se cerró a mediados del pasado mes de septiembre por unos 66.000 millones de dólares (62.600 millones de euros). Al hacerse con la propiedad de la compañía estadounidense puntera en biotecnología, la farmacéutica alemana pasa a convertirse en líder en el mundo en el sector de agroquímica, creando la mayor productora de semillas y pesticidas a escala global. (dpa).

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