Revolución rusa hace 100 años: el cine rompió moldes

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“El alcohol, la iglesia y el cine” fue uno de los escritos del revolucionario ruso León Trotzki.
  • A un siglo de la Revolución rusa

La transformación política y económica de la sociedad rusa a partir de 1917 estuvo acompañada de un cambio cultural. Se trataba de la creación de un “hombre nuevo”. El cine jugó un papel esencial en dicho proceso.

Por Kürten Joachim (RMR/ER) DW

Un corto período de vanguardia cinematográfica

El cine ruso, de hecho, logró cobrar fuerza artística y diversidad durante algunos años. Los ideólogos de la revolución de 1917 reconocieron con rapidez que la transformación social debía consolidarse cultural y artísticamente. El ser humano no sólo se alimenta de pan, quiere ser entretenido y antes educado. Por unos años, sucedió así y nacieron obras de arte memorables, hasta que Stalin apareció en escena y la vanguardia artística tuvo su final abrupto.

Para los cineastas se abrió, sobre todo en los años 20 del siglo XX, la posibilidad de triunfar con el arte sobre la propaganda y con el placer de experimentar sobre las ideologías rígidas. La editorial Suhrkamp, junto con “absolut medien”, empresa proveedora de DVDs, recopiló ocho películas de esa época.

Películas que muestran el día a día

Los filmes escogidos son obras poco conocidas en Alemania. Todas tienen algo en común. Con estas películas no se trata de ilustrar lo sucedido en 1917. Tampoco están influenciadas por la posterior propaganda estalinista.

Los directores se centraron, tanto en los documentales, películas y cintas de animación, en el fenómeno del “hombre nuevo”. Un claro ejemplo es la cinta “Cama y sofá”, del año 1927. El director, Abram Room, narró la historia de dos amigos en Moscú, que conocen, aman y se mudan a vivir con la misma mujer.

En “Cama y sofá”, amor a tres bandas 

La mujer decide por sí misma su futuro. Así es el ideal de “el hombre nuevo”.

Sin embargo y al contrario de lo que se puede esperar que suceda en los melodramas hollywoodienses, en esta cinta no existe conflicto entre ambos amigos. Por lo menos, ningún drama por celos. Incluso cuando la mujer se queda embarazada (no se sabe de quién) y ambos le recomiendan abortar, el amor a tres bandas no se desmorona. La mujer se va a vivir al campo, donde quiere tener a su hijo sola. Así finaliza la cinta.

Varios factores caracterizan al nuevo género llamado cine cotidiano ruso. Los tópicos de dichas películas son temas normales de la sociedad de entonces: la escasez de vivienda en las grandes ciudades rusas, las alternativas al matrimonio burgués, la libertad sexual, el nuevo papel de la mujer en la sociedad y el aborto, entre otros.

Temas revolucionarios, incluso ahora

Dichos temas son pensamientos revolucionarios que aparecen en la cinta “Cama y sofá”. Ambos hombres inscriben al niño como suyo, para compartir la paternidad. “Esto era, aunque excepcional, algo posible según la nueva ley de derecho matrimonial soviética”, escribieron los productores Alexander Schwarz y Rainer Rother, en la carátula del DVD.

Incluso cuando cineastas, como Room, trabajaban al servicio de los cambios sociales revolucionarios y colaboraban en la agitación ideológica de esos tiempos, a menudo infringieron, con sus historias, las normas oficiales. Algunas innovaciones sociales de la época, que fueron anuladas más tarde después de la toma de poder de Stalin, tuvieron eco en estas películas: por ejemplo, en materia de matrimonio, convivencia de pareja y el papel de la mujer.

El sistema represivo de los años 30 del siglo XX en la Unión Soviética anuló muchas de dichas innovaciones. Incluso si observamos a la Rusia actual de Putin, algunas cosas de entonces parecen revolucionarias.

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