Pagodas de cinco pisos: ¿Por qué los terremotos no las derriban?

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Pagodas de cinco pisos: ¿Por qué los terremotos no las derriban?

Japón es famoso por sus construcciones en madera. Entre ellas, y que podríamos denominar como “rascacielos” del pasado, se encuentran las pagodas de cinco pisos en los templos más importantes de lugares como Kioto y Nara. Las estupas fueron construidas por primera vez en India para albergar las reliquias de Buda.

La costumbre de construir estupas pasó a Japón a través de China y la Península de Corea. Más tarde, ya hace 1.300 años, su silueta se convirtió en la conocida pagoda de cinco pisos. Japón sufre de continuos terremotos, pero las citadas pagodas se mantienen de pie, tan hermosas como lo fueron en la antigüedad. ¿Cuál es el secreto de las pagodas? ¿Qué es lo que las protege de las fuerzas telúricas?

La pagoda de cinco pisos es una sorprendente pieza de arquitectura. A pesar de los continuos terremotos que sacuden Japón, casi no existen registros de alguna pagoda derribada. El Gran Terremoto de Hanshin Awaji en 1995 derribó muchos edificios modernos en el área de Kobe, pero ninguna de las 13 pagodas de tres pisos en los alrededores de la Prefectura de Hyogo resultó dañada. La pregunta es: ¿Qué secretos envuelven a las pagodas de tres y cinco pisos para salvarse de los terremotos?

El primer secreto radica en el material utilizado –cada parte estructural de las pagodas de cinco pisos está hecha de madera–. Cuando la madera es sometida a una fuerza tiende a combarse, pero no se rompe fácilmente. Cuando la fuerza deja de actuar la madera regresa a su forma original. Dado que es flexible es capaz de absorber la tensión sísmica.

El segundo secreto, de tipo estructural, complementa la flexibilidad de la madera. Los tablones se encuentran fuertemente unidos sin ningún clavo, insertando las aberturas pequeñas y estrechas de los extremos en las ranuras. Por ello, en caso de que la tierra comience a sacudir las superficies de madera los tablones se unen unos a otros en esas juntas mucho más. Esto ayuda a impedir que la energía sísmica ascienda por la torre. Las pagodas de cinco pisos cuentan con cerca de mil juntas engarzadas haciendo que toda la estructura sea tan flexible como konnyaku.

El tercer secreto tiene que ver con la estructura laminada de la pagoda. Si se coloca una losa larga de konnyaku verticalmente no se mantendrá derecho, pero cinco piezas cúbicas en reducción de tamaño una sobre otra si lo harán. En español se dice “Pagoda de cinco pisos”, pero la palabra japonesa go-ju no to (“Torre de cinco láminas”) es más precisa, porque la pagoda es esencialmente un número de estructuras tipo cubo situadas unas encima de las otras, más parecido al tradicional juego de varias cajas, llamado jubako. Las cajas se encuentran formados por lados fuertemente unidos en las juntas. Cuando la tierra tiembla cada una de sus láminas oscila lentamente e independientemente de las otras.

El cuarto secreto implica un efecto de temblor. Cada lámina permite una cierta cantidad de oscilación, pero en caso de que ésta se produzca lejos del centro podrá derrumbarse. Hace mucho tiempo, un carpintero experto en técnicas de construcción observó un pabellón de cinco pisos durante un fuerte terremoto. Informó que cuando la primera lámina se inclinaba hacia la izquierda el que estaba por encima lo hacía a la derecha y así sucesivamente. ¡La torre parecía ejecutar la danza de la serpiente! El movimiento no era muy distinto del tradicional juguete de equilibrio yajirobe, que cuenta con diferentes láminas que oscilan en direcciones opuestas y luego vuelven al equilibrio.

No obstante, se podría esperar que un terremoto realmente fuerte lanzara una de las láminas fuera de su base, derribando toda la estructura. El quinto secreto – quizás el más fascinante de todos – implica un componente estructural que lo impide. Imagine un experimento utilizando una “torre” de cinco bols colocados en equilibrio uno sobre otro, boca abajo sobre una bandeja. Golpee suavemente la bandeja y se derrumbará. Pero si usted horada todos y cada uno de los bols por el centro e inserta un palillo y lo asegura verticalmente, los bols se convertirán en una robusta torre y permanecerá en pie incluso cuando usted sacuda un poco la bandeja.

Si uno de los bols tendiera a salirse de su orden éste junto con los demás, estarán impedidos de caer por el palillo. Yo llamo a este efecto “Los bols de Colón”, por aquello del huevo de Colón que se sostenía sobre uno de los extremos, porque se le había quitado un poco de cáscara. El palillo vertical mantiene los bols juntos lo mismo que el pasador del pestillo cierra la puerta, aunque éste sea horizontal. El “pestillo” en la pagoda es un grueso pilar central (shinbashira), que va desde la tierra hasta el extremo. Si una de las láminas tiende a salirse de su orden, la robusta torre la regresa a su centro.

Durante un terremoto, el pilar central oscilará un poco, como lo hace un péndulo, contrarrestando la fuerza sísmica. Puede que las pagodas guarden aún más secretos que revelar. Todos estos factores estabilizadores –flexibilidad, juntas, láminas como cajas, capacidad de oscilación y eje central vertical de seguridad– son combinadas formando una estructura que semeja a un sauce al oscilar y volver a su equilibrio ante un terremoto.

Sorprendentemente, esta remarcable estructura ha existido en Japón desde hace miles de años. Si usted ha viajado por Asia y observado las torres budistas, habrá visto que algunas se parecen un poco a las pagodas de cinco pisos de Japón, pero nunca son completamente iguales. Esto indica que el estilo único de las pagodas de cinco pisos surgió motivado por el carácter sísmico del archipiélago japonés, unido a la sabiduría de los nativos y sus técnicas. Los conceptos de diseño del continente asiático probablemente fueron combinados con los métodos de construcción de los pilares utilizados en Japón desde el antiguo período Jomon (por ejemplo, las excavaciones en Sannai Maruyama, Prefectura de Aomori, revelaron que para sostener un edificio fueron utilizados seis grandes postes de madera).

La estrategia estructural que encontramos en las pagodas de cinco pisos también se comprueba en algunos altos edificios de hoy día. En los anteriores se construían edificios de piedra robustos para sobrevivir a los terremotos, como el árbol del roble.

Sin embargo, los nuevos son diseñados con estructura flexible, para que puedan oscilar lo suficiente y contrarrestar las ondas sísmicas, como los sauces y como las pagodas de cinco pisos. Bajo los cimientos se suelen colocar láminas enormes de goma. Para las columnas, vigas, muros y otros componentes estructurales, se utiliza un mecanismo humidificador con un armazón entrelazado. En la azotea, se sitúan tanques parcialmente rellenos de agua, porque durante los terremotos el agua que mueve contrarresta las ondas sísmicas.

Las pagodas de cinco pisos se mantienen incólumes en los templos japoneses actuales, para acoger a los visitantes. Han mantenido toda su belleza desde tiempos remotos, fascinando a todo el que las contempla. Sin duda, preservan secretos que representan la esencia de la ciencia y tecnología y abren nuevas posibilidades a la arquitectura moderna.

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