La poesía de Tobías Díaz Blaitry

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Amada lejana, como una estrella.

La poesía de Tobías Díaz Blaitry
(1919-2005)

Nació en la ciudad de Panamá, el 23 de marzo de 1919. Adquirió títulos de Perito Mercantil, en 1935. Maestro de Enseñanza Primaria en 1938, se graduó como Profesor de Enseñanza Secundaria, con especialización en Filosofía e Historia en la Universidad de Panamá, en 1948. Obtuvo el título de Master of Arts en el Departamento de Filosofía de la Universidad de Chicago en 1950 y en 1963 recibió el Doctorado, en Filosofía y Letras, en la Universidad Central de Madrid. Murió el 2 de octubre del 2005.

Fue secretario general de la Universidad de Panamá. Combinó su gusto por la poesía con la docencia. Fue profesor de diferentes cátedras (filosofía y lógica) en la Universidad de Panamá, en la extensión de Nova University en Panamá y en Florida State University, extensión de Panamá. Su primer trabajo de maestro fue en la primaria de Pocrí de Aguadulce (Coclé), de 1938 a 1940. De 1950 a 1958 fue profesor regular de estudios sociales y filosofía en el Instituto Nacional. Dirigió por varios años la Sección Artes, Letras y Ciencias del diario El Panamá América. Además de los versos, también se dedicó al cultivo de las orquídeas y los bonsái, así como a la cría de caballos.

Fue también presidente de la Unión de Estudiantes Universitarios (1946-1947), representante estudiantil ante la Junta Administrativa (1946-1947), secretario general de la Asociación de Profesores de la República (1957-1958) y agregado cultural de la Embajada de Panamá en España. Académico de número de la Academia Panameña de la Lengua y su secretario perpetuo, además de Académico Correspondiente de la Real Academia Española.

Díaz Blaitry publicó su primera obra La luna en la mano, en 1944, con la que obtuvo el primer lugar del certamen Ricardo Miró en la categoría poesía, en 1943; premio que logró conquistar en otras tres ocasiones; en 1947, con Poemas del camino; en 1980, con Pájaros de papel y en 1997, con Sueños ante un espejo. En 1998, obtuvo el Premio Universidad de Literatura y Arte, que concede la Universidad de Panamá y el 5 de diciembre del 2001, el Instituto Nacional de Cultura (INAC) le otorgó el Premio Nacional de Poesía Ricardo J. Bermúdez, en reconocimiento a su larga trayectoria.

Tobías Díaz Blaitry, en el Libro: Ser Escritor En Panamá
(Entrevista a 29 escritores panameños al finalizar el siglo XX), por Enrique Jaramillo Levi.

A continuación, dos poemas del vate y filósofo desparecido:

La Amada Perdida

¡Oh, cuánto quiero ahora tu pálida sonrisa,
tu delgadez de cierva que odiaba inútilmente,
tus gestos y canciones tan llenos de tristeza,
tus locas ansiedades girando hacia la muerte!

¡Oh, cuán lejana estás ahora que te quiero!…
Lejana como estrella que brilla levemente
en el oscuro fondo de las cosas perdidas,
perdidas para siempre…

Del libro: La Luna en la Mano. 1944

Río Abajo

Río abajo, tendida sierpe serpenteando,
como milagrosamente entre límites de agua,
entre agua verde y clara a veces como agua,
raro vapor que sube a tronco y tumbo,
raro vapor de agua disuelto brevemente.

Río abajo, tendida sierpe vas saltando
de ti a ti continuamente,
cuidadosamente; vas vibrando
a todo lo largo, del comienzo al fin
y nada te importan vecindades disueltas,
ajenos tumbos, piltrafas tendidas,
horrorosas penas destrozando
los caminos sin límites del alma.

Nada abajo, en fin, río solitario,
nada abajo, en fin, hacia la nada;
nada podrás salvar de tu corriente,
en ti van directamente hacia tu fin.
Y allí, directamente, envuelto en luces encerradas
como ocres, como negros, como angustias,
como horas perdidas de un color perdido,
nada de ti permanece o pasa;
es un pasar que queda y se disuelve,
es la imagen del tiempo que han vivido
tantos hombres y seres y animales
en la costra del mundo en soledad y angustia.

Río abajo, tendida sierpe serpenteando,
río solitario, abajo vas saltando,
de ti a ti continuamente,
como milagrosamente entre límites de agua;
cuidadosamente vas vibrando,
envuelto en luces encerradas,
como negros, como angustias,
como almas,
horrorosas sierpes destrozando
los caminos sin límites del alma.

Del libro: Imágenes del Tiempo. 1968.

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