La poesía de Ignacio de Jesús Valdés

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Monumento al cacique Urracá

La poesía de Ignacio de Jesús Valdés

(Tomado de Panamápoesia.com)

Ignacio de Jesús Valdés era conocido como Ignacio de J. Valdés Jr. o Nacho Valdés. Nació en Santiago de Veraguas, el 6 de junio de 1902. Vivió su infancia y juventud en su pueblo natal. Egresado del Colegio de La Salle, en 1921, como Perito Mercantil y Bachiller. Falleció en la ciudad de Panamá, el 30 de junio de 1959.

En 1923, funda y dirige el semanario “El Cronista”, de vida efímera. El ambiente, nada propicio para el periodismo en aquel entonces, acoge, sin embargo, con cordial simpatía al joven escritor que, en 1924, gana los dos primeros premios del concurso abierto por la Secretaría de Educación para escoger la letra del Himno de la Escuela Normal de Institutoras. Este triunfo lo decide a publicar su primer y único tomo de versos, titulado “Vibraciones”, saturado de un romanticismo muy explicable en la época y en la edad sentimental del poeta.

En 1924, lo encontramos como reportero en El Tiempo, y alcanza pronto la categoría de redactor. En El Tiempo y otras publicaciones de la época, comienzan a aparecer los cuentos y cuadros de costumbres de Nacho Valdés.

En 1928, publica Cuentos panameños de la ciudad y del campo, que abren un sendero nuevo, más auténtico y más hondo, a la literatura panameña.

En 1929, labora en la Editora Panamá América, como su primer Jefe de Redacción. En este diario, y en ese mismo año, inicia la publicación de la columna periodística “Vibraciones”, que habría de sostener hasta la hora misma de su fallecimiento.

En 1931, es designado cónsul de Panamá en Londres. Durante su permanencia en el Viejo Mundo visita casi todos los países de Europa, representando a Panamá en importantes conferencias internacionales, se relaciona con prestantes figuras de la intelectualidad y, en fin, se satura del profundo sentido humanístico de aquella cultura.

Fue Miembro del Club de Prensa de Londres. Miembro Honorario del Institute Littéraire et Artistique de Francia, Paris. Fue invitado Especial de la Liga de Naciones, en Ginebra, Suiza. Varias veces Presidente de la Asociación de Periodistas de Panamá.

En 1938, funda y dirige el periódico radial Vibraciones del Aire, que se transmite ininterrumpidamente hasta la hora de su muerte, a través de la Radio Panamericana.

En 1941, es nombrado Jefe del Departamento de Radio y Prensa del Ministerio de Gobierno y Justicia; en este cargo permanece hasta 1948.

En 1943, publica su tercer libro Sangre Criolla, una nueva colección de cuentos vernáculos que vienen no solamente a enriquecer la literatura autóctona, sino que, además, afirman y definen la personalidad literaria del autor.

En 1945, publica Alma, tomo de cuentos cosmopolitas, compuesta por narraciones ambientadas en suelo europeo. A esa obra le siguen, en 1947, Mandrágora y Ternura, la primera, una colección de cuentos preparada para la Biblioteca Selecta que dirige Rogelio Sinán, y la segunda, una colección de cuentos de navidad. Por último, aparece, en 1949, los Cuentos de Carnaval.

La labor de Nacho Valdés se encuentra en el periodismo, radial e impreso, a través de sus Vibraciones y de otras colaboraciones especiales para Mundo Grafico, Revista Siete, Épocas y Revista Lotería. Laboró casi un lustro en el Diario La Hora, cuyas publicaciones le valieron muchos sinsabores, sin que ello hiciese disminuir su espíritu de combate y su defensa de los ideales del sistema democrático. Además, fundó y dirigió el Semanario Tribuna Libre y colaboro en numerosas publicaciones extranjeras.

Fue el propulsor de la idea para que en Panamá se dedicara un día especial, el internacional, es decir el tercer domingo de junio, para honrar a los padres panameños. Su amor y aprecio a su padre lo demuestra el poeta, en el siguiente mensaje, tomado del diario La Hora, y publicado por la Revista Lotería en junio de 1949.

Himno a Urracá

Entonemos un himno de gloria,
para el indio de gran corazón;
indio bravo que puso en la historia
de la Patria glorioso blasón.

Las montañas agrestes oyeron
de la guerra su grito tronar,
y las huestes iberas temieron
quizás en sus manos la muerte encontrar.

En el bronce tu imagen perdura
con el gesto viril, retador,
del patriótico que enérgico jura
dar la vida pero no el honor.

Noble Urracá! Siguiendo tus pasos
aquí estamos! Queremos jurar
que podremos caer en pedazos
mas no dejaremos la patria ultrajar.

(Publicado en: Parnaso Escolar, de Ernesto J. Castillero R.)

Flores Marchitas

Para obsequiarte, en mis amargas cuitas,
en mi pecho busqué flores divinas,
y en medio de hojas secas y de espinas,
allí sólo encontré….flores marchitas….!

Sus pétalos secaron del Invierno
el rápido aquilón y el cierzo frío….
Ay! si supieras que es el pecho mío
un páramo desierto….un polo eterno!

Y aunque sé que tu aprecio no merezco,
con ellas hago un ramo que te ofrezco
en prueba de amistad con mis pesares….

Mientras guardo en mi pecho entristecido
la esperanza de verlo convertido
en hermosa guirnalda de azahares……!

(Del libro: Vibraciones)

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