La poesía de Fernando Huc Barría

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La poesía de Fernando Huc Barría

Fernando Javier Huc Barría nació en la Ciudad de Colón, el 1 de noviembre de 1951. Hijo de José J. Huc Castillo, nacido en Boquete, provincia de Chiriquí, y Doña Rosario Teresa Barría de Huc, hija de taboganos, nacida en la capital de la República.

Fernando realizó sus primeros estudios en la Escuela Pablo Arosemena y continuó el primer ciclo en el Colegio José Guardia Vega, e inicio el segundo ciclo en el Colegio Abel Bravo, terminándolo en la capital, en el Instituto Justo Arosemena. En la Extensión Universitaria de la Ciudad de Colón, ingreso a la Facultad de Humanidades donde estudió Profesorado en Español. Se traslada a la capital e ingresa a la Facultad de Derecho.

Laboró en la Zona Libre de Colón y luego en la Caja de Ahorros, hasta que se trasladó, con toda su familia, a La Florida, Estados Unidos, donde reside desde 1988.

Fernando Huc tiene tres hijos, Fernando Jr., Yaira del Carmen y Karina del Rocío; además, tiene seis nietos Kristely Mary, Anabelle Karina, Santiaguito Andrés, Emamuel, Sabrina y Jancarlo.

Su esposa, Elisa Beltrán, fue su inspiración para escribir la famosa canción “Elisa”; en el período de los combos nacionales en Panamá, que brillaron entre los años de 1960 y 1970.

Su Alteza Mi Bandera

Como en los cuentos de hadas,
rumbo sur de mi imaginación
una princesa buscaba,
un paraíso de pura ilusión.

Busco en tierras lejanas
y en extraños sitios de oriente
sería su búsqueda vana
del algún reino inexistente?

De pronto su espléndido coche
detuvo su rauda carrera
cuando vio en la cordillera
la que de América es broche.

Viese un verdor de praderas,
de cielos azules, igual que sus mares,
que bañaban su par de caderas
tal cual el progreso bordeaba sus lares.

Era mi patria querida
la que la princesa hallo
lloraba tan adolorida
pues muy muy lejos estoy yo.

Pero al ver bien a su alteza,
en sus ojos vi un fulgor,
y del Don de su realeza
fue surgiendo un tricolor.

Se convirtió en mi bandera
aquella princesa bella
y una mirada certera
clavaronme dos estrellas.

De este raro sortilegio
mi nostalgia forma parte,
pero, logre el privilegio
de en mis sueños contemplarte.

Que bella estaba mi enseña,
en la cumbre del Ancón,
allí flamearas istmeña,
allá, y en mi corazón.

Elisa

Elisa, no te olvidaré
tu nombre lo llevo grabado
mi alma así lo ha soñado
desde el día en que te besé.
Elisa, siempre te amaré
mi amor nació siendo tuyo
e hiciste a un lado mi orgullo
porque tú me supiste querer.
Elisa, bésame otra vez
bríndame tus caricias y relajos
que tu risa alegre me ha turbado
y con amor yo a ti siempre te querré
y con amor yo a ti siempre te querré.

Dedicada a Elisa Beltrán, cuando ambos tenían aproximadamente 18 años de edad, y quien posteriormente se convierte en esposa del autor. La composición es cantada desde los años 70, y es considerada un clásico de los temas románticos en Panamá.

Esperanza Ignota

Tal vez sin quererlo te mostré mi alma
y viste dentro de ella mi ansiedad sin luz
radiante y coqueta encendiste mi esperanza
y hoy mi añoranza convertiste en cruz.

Ya sé que no eres mía y que no me perteneces
que el sol que a ti te alumbra, para mí no ha de existir,
pero, no es mía la culpa que al amor que me enternece,
y que despertó en penumbras, hoy ya no quiera volver a dormir.

Es cierto que te quiero y que vivo enamorado,
mas nunca al descubierto debí mi alma dejar
permitiendo que al confín de mi sueño dorado
entrarás y a mi amor pudieras despertar.

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