La nueva Filarmónica del Elba de Hamburgo

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Fachada de la Filarmónica del Elba. Su diseño se encargó al prestigioso estudio suizo Herzog & De Meuron, responsables de trabajos como la Tate Modern de Londres y el CosmoCaixa de Madrid.

El edificio ha pasado de ser un antiguo almacén de cacao, tabaco y té al nuevo icono de la ciudad

Después de meses de espera, la ciudad alemana de Hamburgo hizo los preparativos para que, el 11 de enero, su Filarmónica del Elba abriese las esperadas puertas a un programa cultural cuya inauguración fue presidida por la Orquesta Sinfónica de Viena y la de Chicago.

El edificio, diseñado por Herzog & De Meuron, un prestigioso estudio suizo autor de la Tate Modern de Londres y del Cosmocaixa de Madrid, entre otros trabajos, es la nueva atracción de esta ciudad cuya opinión pública se divide entre el interés turístico que puede llegar a suscitar su nuevo espacio cultural y el inesperado gasto público que tuvieron que afrontar. De los 77 millones de euros iniciales, la construcción de la Filarmónica del Elba ha superado los 780 millones.

El edificio, ubicado en el puerto de Hamburgo ‒el segundo comercial más importante de Europa después del de Róterdam‒ sufrió varios deterioros durante la Segunda Guerra Mundial. Antes de su abandono definitivo, sirvió como almacén de cacao, tabaco y té. Aquella época aún se conserva en el ladrillo rojo que permanece en su base, aunque la gran novedad es la gran ola de cristal con la que han cubierto su parte superior y con la que pretenden que la Filarmónica del Elba se sitúe como uno de los iconos de la ciudad. De momento, para los turistas no ha pasado desapercibido, que se acercan hasta el puerto para admirar la obra.

La nueva imagen del barrio le valió en 2015 para ser declarado por la Unesco como Patrimonio de la Humanidad.

La nueva Filarmónica es parte del proyecto HafenCity, que pretende transformar la antigua zona portuaria de descarga y almacenamiento de la ciudad y unirla al casco urbano. Por ello, además de su espacio musical, el original edificio también alberga un hotel, apartamentos de lujo, aparcamientos para coches y una gran plaza cubierta.

Esta área, conocida como Speicherstadt, se caracteriza por haber sido uno de los barrios de almacenamiento más grandes del mundo. Su rehabilitación data de la década de los 80, momento en el que se inició el proyecto HafenCity, que pretendía unir el barrio al resto de la ciudad a través de diversos edificios. El primero de ellos fue el Hansetic Trade Center, a principios de los 90. Su diseño destaca por haber conservado el ladrillo rojo que caracteriza al barrio e incorporar cristal típico de la arquitectura contemporánea. Un estilo que contrasta con el neogótico del Museo Marítimo, levantado sobre un granero del siglo XIX.

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