“Hay que salvar a la cumbia panameña”, Celso Quintero”

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Entrevista cultural

“Hay que salvar a la cumbia panameña”, Celso Quintero”

  • Para Celso Quintero, director de la orquesta folclórica Alma de Azuero y otra de salsa, y ganador de todos los premios folclóricos nacionales, se requiere un esfuerzo nacional para el rescate de la cumbia, uno de los legados culturales más valiosos, que definen al ser panameño.

Por David Carrasco

El folclorista, violinista, compositor de música popular, ecologista y productor agropecuario Celso Quintero exhortó a todos los sectores de la Cultura a realizar un esfuerzo nacional para salvar a la cumbia panameña, “prostituida” por intérpretes que distorsionan o sacrifican sus elementos originales sobre tarimas convertidas en “shows”

En una conversación con Bayano digital, tras retornar de su finca en la provincia central de Los Santos, donde introdujo innovaciones tecnológicas que mejoran la calidad de los alimentos, Quintero señaló que el futuro de la cumbia de Panamá debe ser una prioridad para las autoridades, musicólogos y todos los amantes del folclor.

Indicó que a diferencia de la marca instituida, que rige a la cumbia en Colombia, México y Perú, en Panamá se carece de mecanismos legales que la ordenen, con el valor que se le asigna a un himno, una bandera y a un escudo emblemático y propio. Recordó que la cumbia es un legado del encuentro cultural entre el mundo hispano, indígena y los esclavos negros traídos de África al Nuevo Mundo.

De hecho, en 1930, el musicólogo panameño Narciso Garay asumió que la palabra cumbia comparte la misma raíz lingüística del vocablo cumbé, baile de origen africano registrado en el Diccionario de la Real Academia de la Lengua como “Baile de Negros”. Garay reconoció el impacto de ese baile rítmico que unía a la gente.

“Una cumbia la determina el ritmo, pero en la misma forma musical debe tener una introducción, un cuerpo musical donde va la voz, una saloma (grito campesino), una rumba y una forma que es un antiguo el legado, y que la diferencia de cumbias de otros países”, recalcó Quintero mientras tocaba un tambor bunde en el portal de su casa.

Adujo que hay músicos nacionales, algunos de ellos reconocidos comercialmente, quienes incursionan en la cumbia, pero “se jondean (se lanzan) para donde sea y ponen los bueyes detrás de la carreta (orden incorrecto)”, lo que ha tenido un efecto negativo en las aspiraciones de proyectar al género musical en el exterior.

Quintero, quien creció viendo tocar en comunidades interioranas a grandes maestros como Alfredo Escudero, asimiló manifestaciones de la gente llana y trabajadora, monte adentro. Sin embargo, lamenta la inercia ante el deterioro de la cumbia, y aboga por un encuentro nacional de músicos y el apoyo de la Asamblea Nacional Legislativa, en procura de una ley que proteja al género musical.

Evolución de la cumbia

El folclorista panameño recordó que los negros esclavos traídos a Panamá mapalé, bunde (música de tambor religiosa) y el cumbá (de seis octavos, para bailar una cumbia suelta o atravesado, y otro de dos cuartos). Aclaró que una vertiente musical se extendió hacia Colombia y otra hacia Panamá, pero cada una con “sabor propio”.

Al respecto, el etnólogo cubano Fernando Ortiz Fernández opina que las voces kumba, kumbé y kumbí, al castellanizarse sustituyendo la letra “k” por “c”, significan “tambores” o “bailes”. Advirtió que cumbé, cumbia y cumba eran tambores de origen africano en las Antillas. Por otro lado, establece que cumba –kumba, palabra africana de las tribus bantú–, significa “rugir”, “escandalizar”. Es precisamente a esta última teoría a la que Manuel Zárate, en su obra “Tambor y Socavón”, se adhiere como raíz de la palabra cumbia.

En la década de 1940, la cumbia comercial o moderna se expandió en Latinoamérica, siguiendo distintas adaptaciones musicales. Entre ellas, figuran las cumbias ejecutadas en países como Argentina, Bolivia, Chile, República Dominicana, Ecuador, México, Perú, El Salvador, Uruguay y Venezuela.

Quintero aclaró que la música popular de cumbia en los países de la región evolucionó a la par de la tecnología, tanto en instrumentos, como en sonidos. Recordó que el bajo en la música típica orquestal panameña fue introducido en este país por “Papi” Brandao, y obligó a hacer innovaciones para complacer los gustos del público. No obstante, sostuvo que hay que apelar a favor de lo auténtico.

Señaló que el hilo conductor de los pueblos latinoamericanos y caribeños pasa a través de la cumbia, y que es justo reconocer su influencia en ritmos posteriores que definieron la música popular,

Bayano digital ofrece a sus lectores el videoclip “Espejos del Alma”, difundido en 2015 en el programa folclórico Hecho en Panamá, de Televisora Nacional (TVN), en el que Celso Quintero, en el violín, y Dorindo Cárdenas, en el acordeón, se coordinan mutuamente en una presentación magistral en atractivos ambientes nacionales.

Video musical Celso Quintero

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