El Congreso de Estados Unidos no pudo frenar el fin de la neutralidad de Internet: ¿qué pasa ahora?

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Prosigue el debate sobre la “neutralidad de internet” en Estados Unidos. (Foto: IstockPhoto.com).

Por Leonardo Gimeno | amlat@rcinet.ca

A mediados del mes de mayo, fue presentada una petición especial firmada por senadores del Partido Demócrata de Estados Unidos para poner fin a la polémica restricción impuesta por la administración Trump en contra de la neutralidad de Internet en ese país.

Esta “neutralidad de la red” que había sido establecida por la administración Obama propugnaba ayudar a mantener una cierta equidad y así, evitar que la posibilidad financiera de los usuarios otorgara una disparidad en la posibilidad de navegación de internet, evitando la brecha entre ricos/conexión rápida contra pobres/conexión lenta.

A partir del 11 de junio, todas las protecciones legales contra la discriminación de contenidos en Internet, que habían sido impulsadas por Obama, desaparecieron y, según los analistas, el pronóstico para el futuro no muy lejano es oscuro en cuanto a las nuevas reglas que remodelarán la manera en que los estadounidenses podrán consumir Internet.

La realidad es que, a partir del 11 de junio, las empresas proveedoras de internet podrán hacer lo que quieran, incluyendo la priorización pagada, el estrangulamiento de contenidos y barreras del tráfico en general.

Si bien todavía ningún proveedor dio el primer paso, en un corto tiempo, estas empresas podrán comenzar a exigir pagos adicionales para acceder a cierto tipo de contenidos que no se ajusten con ciertos objetivos particulares de cada administración.

Analistas están de acuerdo en que, en un primer tiempo, la información que el estadounidense medio consume en el teléfono no tendrá cambios drásticos en un futuro inmediato. Pero con el paso del tiempo, los operadores que han estado negociando con las plataformas más exitosas, por ejemplo, Netflix, comenzarán a imponer ciertos montos para que la calidad del “streaming” no se vea afectado. Esto puede suceder con los grandes proveedores que no tengan convenios previos con esta empresa.

A partir de ahora, las empresas podrán, por ejemplo, impulsar contenidos o productos específicos, dependiendo de lo que les genere más ganancias. A grandes rasgos, los que pierden en esta parte del juego son o los usuarios o los servicios más pequeños de video o “streaming”.

Teóricamente, la competencia en el mercado de los distintos proveedores debería impedir que esto ocurriera, pero según se sabe, hay numerosos estados en los EEUU donde esa competencia no existe, es decir que los que tienen el monopolio podrán restringir el acceso y cobrar abultadas facturas, dependiendo de los servicios que el cliente utilice.

Las grandes empresas de internet tendrán la potestad de recopilar y compartir más datos, y así poder super-focalizar las publicidades.

Diversos grupos se encuentran trabajando para tratar de prevenir la orden que termina con la neutralidad de la red por lo menos en dos frentes bien determinados, a saber, legislaciones a nivel estatal o directamente desafiando la corte federal. Por ejemplo, en los estados de Washington y Oregon, ya fueron aprobadas una serie de legislaciones que reflejan las reglas de neutralidad en la época de Obama.

Algo similar está pasando en California, donde el mes pasado se aprobó un proyecto que restablecería la neutralidad de la red y prohibiría los programas que van en contra de esos principios (o de acuerdo con la nueva normativa a nivel federal de la administración Trump).

Entretanto, los gobernadores de seis estados firmaron órdenes ejecutivas con el fin de impedir que los proveedores de servicios de internet que se niegan a alinearse a las normativas del 2015 (Obama), operen en esos estados. Pero la lucha está lejos de su objetivo, porque en realidad estamos hablando de sólo tres estados con legislación y seis más con órdenes ejecutivas de entre los 29 estados a lo largo y a lo ancho de EEUU.

Los activistas en contra de la nueva legislación, que terminaría con la neutralidad de la red, insisten en que todavía no está todo dicho. Se están realizando diversas instancias legales a nivel Congreso, que podrían escalar a la Cámara de Representantes y restablecer las reglas conforme al 2015. Igualmente, esa moción podría llegar, si todo termina de la manera ideal, en el escritorio de Donald Trump que, en definitiva, es quien tomará la última decisión.

Independientemente de esto, el tiempo que este proceso tomará, dará al usuario en general la posibilidad de exigir a los legisladores para continuar con la lucha para asegurar la neutralidad de internet en Estados Unidos y no dejar que las reglas del Libre Mercado dicten como debe adecuarse la red de redes.

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