El color del trópico atrapado en los lienzos de Iturralde

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Toracio Iturralde.

El color del trópico atrapado en los lienzos de Iturralde

  • El artista plástico autodidacta infunde en sus obras una visión social equilibrada del entorno, con un amplio sentido de libertad en las tonalidades cromáticas. En sus cuadros, sobresale una clara orientación y pertenencia al trópico.

Por David Carrasco

Toracio Pelayo Iturralde Shailer es el nombre de un pintor panameño casi anónimo, autodidacta, quien utiliza con destreza el pincel para reflejar en sus cuadros imágenes coloridas del trópico, que ofrecen paisajes y ambientes inspiradores. Su anhelo es captar en los lienzos la naturaleza vibrante del planeta azul.

Como docente de enseñanza media en el área de Filosofía, Lógica e Historia, ha desarrollado una fuerte inclinación por la plástica, sin subordinarse a ninguna corriente o estilo. Los críticos reconocen en el docente una renovación constante y progresiva luego del inició en el mundo del arte como aficionado, sin intención de convertirse en una celebridad de bienal alguna.

“Desde joven, siempre me dediqué al dibujo, pero sólo para el consumo interno. Posteriormente, fui incorporando al dibujo los colores, hasta incursionar, propiamente en la pintura en 2007”, relató el pintor en un diálogo con Bayano digital. Algunos estudiantes que escuchaban las clases de Historia, empezaron a pedirles cuadros, estimulados por un despertar pictórico del educador.

A partir de ese momento, Iturralde se dedica por entero a aspectos como la forma, la textura y el color de sus cuadros. Ello lo condujo al estudio del arte y la estética. En ese proceso recibió la influencia de pintores consumados, como Efraín Espino, quien está en Noruega, y Dilsa Rivera, funcionaria del Instituto Nacional de Cultura (INAC), pintora y fotógrafa.

“La veces que he trabajado la pintura, ha sido en acrílico y óleo, y me siento cómodo usando esos materiales para poder plasmar mis ideas sobre la tela, y poder combinar los aspectos de la naturaleza con la cuestión social”, recalcó.

En diversos trabajos del artista, el espectador observa soles y planetas de un universo distante, así como ejemplares de la fauna silvestre y elementos del ecosistema con el que se identifica a menudo. Asimismo, pretende estimular a los estudiantes, para que ingresen con entusiasmo a la pintura, experimenten la satisfacción de crear sus propios cuadros y puedan descubrirse a sí mismos.

Iturralde lamentó que muchos talentos juveniles no encuentren un mercado para sus obras. “Aquí (en Panamá) hay que tener renombre, para que los jóvenes artistas obtengan sustento a través de sus producciones. “Es importante que el arte llegue a los panameños y ayude a elevar su formación educativa y cultural, en procura de un mejor país para todos”, recalcó.

Más adelante, el artista espera presentar sus cuadros en alguna exposición, en la que la naturaleza, los colores tropicales y la vida sean el hilo conductor para provocar en el público sentimientos a favor de una naturaleza agredida. En sus manos, el pincel cobra movimiento y sorprende, con cada trazo.

A los estudiantes que lo siguen y admiran por su vocación, el pintor ha reiterado un mensaje del pensamiento científico: “nunca dejen de experimentar, en la ciencia y la pintura, y sean cada día mejores”, para dejar su impronta en la cultura.

El artista en su estudio, pintando para los jóvenes.
El artista en su estudio, pintando para los jóvenes.
La naturaleza en su esplendor, en uno de los lienzos del pintor.
La naturaleza en su esplendor, en uno de los lienzos del pintor.