Reprimen a estudiantes por protesta contra presencia de Pence en Panamá

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Redacción Bayano digital

El derecho a la protesta ciudadana es consustancial la democracia. Así lo manifiestan de manera reiterada presidentes y cancilleres reunidos en la OEA. Al suscribir la carta fundacional de la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC), los rectores de la política exterior de esos países declararon a Latinoamérica una zona de paz.

Sin embargo, la canciller de Panamá, Isabel de Saint Malo, convertida en una especie de vocera de Donald Trump, promueve el aislamiento de Venezuela. Así lo hizo saber en Lima en la reunión de 13 ministros, quienes dicen desconocer las instituciones del Estado venezolano y patrocinan el derrocamiento del gobierno del presidente Nicolás Maduro.

Las Señora de Saint Malo considera que son legítimas las protestas de la oposición, que pretende derrocar al gobierno venezolano y guarda silencio ante crímenes de lesa humanidad cometidos por los grupos violentos que usan escudos de “cruzadistas”, sus habituales máscaras y queman  vivos a quienes consideran chavistas.

Compartimos con ustedes las perturbadoras imágenes de uno de esos crímenes cometidos por opositores, que odian a los defensores de la patria grande latinoamericana y al derecho a la no intervención.

Ellos pidieron la invasión a Panamá

En contraste, los gobernantes de turno, quienes pidieron la invasión a Panamá, ahora hacen coro a los gritos guerreristas de Donald Trump y hacen planes para invadir a Venezuela. En efecto,  Varela y Saint Malo no se ha manifestado contra  la anunciada invasión de Trump, como sí lo han hecho sus pares en el continente, salvo un insulso comunicado firmado tardíamente por el viceministro de Relaciones Exteriores.

La sumisión de Juan Carlos Varela a Washington y su renuncia a dirigir la política exterior de Panamá, para permitir que los Estados Unidos actúen en el país como si fueran soberanos, podría estar relacionada con la debilidad de su régimen, en razón del mega escándalo de los sobornos de Odebrecht, que brota en las salas y pasillos del Palacio de las Garzas. Al parecer, ello condiciona su alineamiento a las políticas intervencionista de Donald Trump.

Ahora, el vicepresidente Mike Pence, en representación de esos mismos intervencionistas vuelven a Panamá para comunicar a Varela que invadirán a Venezuela, presumiblemente desde bases estadounidenses instaladas en Panamá.

Jóvenes detenidos por protestar

Dirigentes estudiantiles Gilberto Solís y Rita Ramos fueron detenidos y esposados “por atreverse a protestar contra la presencia de Mike Pence en Panamá”.

La legítima protesta de los estudiantes de la Universidad de Panamá irrita al poder económico subordinado a Washington. No resisten los llamados de la juventud, que es la conciencia crítica de la nación panameña. Consideran que la distribución de sus comunicados, en los que denuncian la presencia del representante del imperio que masacró al pueblo panameño el 20 de diciembre de 1989, afectan sus intereses.

Para quedar bien ante Washington, el binomio Varela-Saint Malo criminaliza las protestas de los estudiantes, como lo hacen con otros movimientos sociales. En tanto, consideran legitima las acciones de la llamada resistencia venezolana, que con antorchas incandescentes queman vivos a oponentes, para imponer su “modelo democrático”. Al parecer, la doble moral es consagrada como uno de los principios del Opus Dei, la prelatura a la que confiesan devoción Varela y Saint Malo.

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