Discurso en los actos conmemorativos del 9 de enero en representación de los trabajadores de la Provincia de Colón.

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    Monumento a los Mártires del 9 de enero en Colón.

    Discurso en los actos conmemorativos del 9 de enero en representación de los trabajadores de la Provincia de Colón.

    Por: Ing. Luis Alberto Powell Díaz
    9 de enero de 2017

    Muy buenos días a todos los presentes en este acto.

    Buenos días a su Excelencia Reverendísima Monseñor Manuel Ochogavía Barahona Obispo de Colón-Guna Yala.
    Familiares de los Héroes y Mártires del 9 de enero.
    Sra. Gobernadora de la provincia de Colón, Licda. Jenith Campos.
    Sr. Alcalde del distrito de Colón Sr. Federico Policani
    Honorables Diputadas y Diputados
    Honorables Representantes de Corregimiento
    Miembros del Comité Permanente 9 de Enero
    Miembros de la Junta Técnica
    Invitados Especiales

    Señoras y Señores

    Ante todo, quiero agradecer al Comité Permanente 9 de Enero el haberme concedido el honor de dirigirme a todos ustedes en una ocasión tan especial como esta y, sobre todo, en representación de los trabajadores de Colón.

    Agradezco también a los oradores que me han antecedido en el uso de la palabra por haber abordado el contexto histórico de la gesta heroica del 9 enero de 1964 que tuvo como saldo nefasto un total de 21 panameños muertos y más de 500 heridos.

    Esto me permite enfocar mi intervención en referirme a los logros más significativos de esta gesta histórica, y contextualizarlos en la situación actual que vive nuestro país y nuestra provincia de Colón.

    El primer resultado loable que queremos destacar de la gesta heroica del 9 de enero, fue la actitud enérgica y viril del gobierno del Presidente Chiari, quien rompe relaciones diplomáticas con el gobierno de los Estados Unidos, exigiéndoles cuentas por la atroz intervención militar y el genocidio de inocentes panameños que solo reclamaban porque se izara la bandera de nuestro país en el territorio de la entonces Zona del Canal de Panamá. Una acción que nos llenó de orgullo a todos los panameños, y que dista mucho de la actitud sumisa y complaciente que hoy mantienen nuestros actuales gobernantes con respecto a los dictámenes del coloso del norte.

    Hoy los panameños estamos enfrentando una nueva forma de intervención extranjera, ya no la militar, ahora se trata de la intervención económica y financiera que busca minimizar el papel prominente del centro financiero internacional que existe en nuestro país y atraer hacia los paraísos fiscales de los Estados Unidos los grandes capitales que circulan por nuestro país.

    Destacan los casos recientes de los mal llamados “Papeles de Panamá”, que debieron llamarse “Documentos Mosack-Fonseca”, solo investigados a medias y de manera tardía por nuestro gobierno, y que representó problemas con la OCDE y Francia, quienes nos incluyeron en la una lista gris de paraísos fiscales.

    También destaca, y nos afecta directamente en Colón, el caso de las empresas Waked, 68 en total, producto de que el imperialismo norteamericano nos incluyera en su lista Clinton; y se comenta que esto lo hizo en contubernio con los factores reales de poder de Panamá, encabezados por los principales donantes de campaña del gobierno del Presidente Varela. Los efectos de esta medida han sido desbastadores para la libre empresa de Panamá y ha significado la pérdida de cientos de empleos de humildes trabajadores panameños.

    Y más recientemente, como una cerecita sobre la copa de helado, está el escándalo de corrupción de la empresa Odebretch que ha sido condenada en Brasil y los Estados Unidos por pagar coimas a funcionarios públicos de estos países, para la adjudicación de contratos multimillonarios. Ya sus ejecutivos han confesado, luego de ser condenados, que aquí en Panamá, también pagaron coimas por el orden de los 59 millones de dólares por la asignación de contratos. Y es el clamor popular de que estos casos sean investigados hasta la saciedad desde el gobierno del Presidente Martín Torrijos Espino hasta el gobierno actual; donde se comenta que esta empresa recibió financiamiento por más de 200 millones de dólares por parte del Banco Nacional de Panamá, para el desarrollo de los proyectos de Renovación de Colón y el proyecto de Saneamiento de la Bahía de Panamá. La falta de una postura enérgica y viril de parte de nuestro actual gobierno, pone de manifiesto la crisis de dependencia de Estados Unidos de la política exterior panameña.

    Sí damas y caballeros, la política exterior panameña se encuentra aislada del mundo, es vulnerable y prácticamente dependiente de los Estados Unidos. Esta dependencia del imperio, que resulta cada vez mayor, le ha permitido al gobierno imperial del norte y a otros países como Francia, maltratar a Panamá y abusar a su antojo de nuestra falta de hidalguía y nos han impuesto sanciones que han afectado el sustento de cientos de familias panameñas y el ejercicio de la libre empresa en Panamá.

    El segundo resultado que podemos rescatar de la gesta histórica del 9 de enero, es que esta lucha generacional de todo nuestro pueblo contra el país más poderoso del mundo, rompe el periodo de 60 años de reformas a los tratados de 1903, en donde Panamá solo negociaba el reconocimiento de algunos dólares más como beneficio de las operaciones del canal y no se recibía beneficio alguno por la presencia militar norteamericana en nuestro territorio.

    Enero del 64 sienta las bases para la negociación de un nuevo tratado del Canal de Panamá, que luego del fracaso de las negociaciones de los Tratados 3 en 1 de 1967, y luego del golpe militar de octubre de 1968, nos permite arribar en septiembre de 1977 a la firma de los Tratados Torrijos-Carter que le ponen fecha de cumpleaños a la presencia militar norteamericana en nuestro territorio, recupera el canal y su zona adyacente, y garantiza el pleno ejercicio de nuestra soberanía en todo el territorio nacional.

    Esa etapa final de la lucha de varias generaciones de panameños por lograr nuestra plena independencia y soberanía, liderada por el General Omar Torrijos Herrera, nos permite recibir a los panameños el Canal de Panamá el 31 de diciembre de 1999 y hoy nos permite contar, además, con los beneficios tangibles de contar con un canal ampliado cuyos apostes anuales al tesoro nacional, ya se cuentas por el orden de más de mil millones de balboas. Sí, somos un país rico, con un alto porcentaje de pobreza muy sentida y arraigada en nuestras ciudades terminales del canal (Panamá y Colón), y sobre todo, en nuestras comunidades del campo y en nuestras regiones comunidades indígenas.

    Fue la aspiración del General Omar Torrijos, que a los beneficios del Canal y de su zona adyacente se les diera el uso más colectivo posible, y se usaran para crear una patria próspera, justa y con igualdad de oportunidades para todos sus habitantes.

    Las tradiciones de lucha patriótica, democráticas y de justicia social, de nuestro pueblo, deberían verse enriquecidas por los esfuerzos de consolidar la nacionalidad panameña, recuperar la integridad territorial, rechazar las injerencias extranjeras, y crear un nuevo orden socioeconómico, político y cultural, más solidario y participativo para beneficio de las grandes mayorías de los panameños.

    Hoy nos encontramos viviendo una realidad muy distinta a la soñada por la mayoría de los panameños para cuando recuperásemos el canal y construyéramos el canal ampliado. A pesar de ser Panamá hoy día el segundo país con más alto crecimiento económico de América Latina, somos al mismo tiempo, uno de las peores naciones del mundo en cuanto a la distribución de las riquezas que produce el país. Es decir, los beneficios del canal, el tener una economía pujante y con fuerte crecimiento, no se refleja en la mayoría de los sectores de la sociedad panameña. Ya que esta riqueza material que produce el país, no permea hacia los sectores más humildes y mayoritarios de la población.

     Pasemos revista brevemente al tema de la Zona Libre de Colón.

     El entorno económico de Centro y Suramérica, unido a la necesidad de cambiar el modelo de comercio y de la forma de hacer negocios de la Zona Libre de Colón, para adecuarlo a las nuevas exigencias de la globalización, mantienen a este motor económico establecido en suelo colonense, en una situación crítica, sin que el gobierno haya encontrado un modelo efectivo para salir adelante a la crisis en la que nos encontramos. El gobierno actual no ha logrado definir una política acertada que reactive la Zona Libre de Colón, y cada vez son más las empresas que cierran operaciones, lo cual se ha traducido en llevar al desempleo a niveles verdaderamente alarmantes. Ya se han perdido más de 12,000 plazas de empleo en esta zona franca durante los últimos 3 años.

    Se unen a esa realidad con una baja considerable en su desempeño, los sectores de la construcción, de la industria manufacturera y de la producción de concreto y premezclados. Agravando aún más los niveles de desempleo en nuestra provincia. Resulta fácil entender, que si el gobierno no define políticas que permitan la recuperación y resurgimiento de la Zona Libre de Colón, ninguno de los proyecto en ejecución (ni la Renovación de Colón ni el Proyecto Colón Puerto Libre), lograrán reponer las plazas de empleos que se han perdido y lograremos un repunte y mejoría de la situación económica de nuestra provincia.

    Los indicadores del mercado laboral también acusan una disminución de los contratos de trabajo. Con la finalización de los trabajos de ampliación del canal; el cierre de empresas en la Zona Libre y una creciente y desproporcionada inmigración, que ejerce presión sobre la economía y le disputa, en una competencia desleal, las plazas de trabajo a los panameños. Los niveles de desempleo de los colonenses seguirán aumentando cada vez de forma más drástica y significativa.

    Relaciones internacionales

     Pocas veces la política exterior del Estado panameño ha sido tan invisible y poco efectiva como en este periodo. El despojo a que el imperio del norte en contubernio con los poderes fácticos, está sometiendo a la familia Waked, sin que hayan presentado una sola prueba de las acusaciones de blanqueo de capitales provenientes del narcotráfico, cuentan con el beneplácito y la complicidad del gobierno de turno. Aquí no ha existido presunción de inocencia ni debido proceso. Las investigaciones de oficio realizadas por el Ministerio Público de Panamá dieron como resultado el sobreseimiento de las empresas Waked de cualquier tipo de actividad ilícita. Sin embargo, nuestra cancillería se niega a actuar como le manda la constitución y hasta hacen declaraciones públicas para tratar de justificar su inacción.

    Es la humilde opinión de los trabajadores y del Movimiento Popular colonenses, que la administración del Presidente Varela no ha estado a la altura de los retos que afectan la personalidad internacional del Estado panameño. Cabría preguntarse, ¿cómo hubiese actuado el actual gobierno frente a los norteamericanos, si las empresas incluidas en la Lista Clinton, fueran las empresa de altos personeros del gobierno o de sus donantes de campaña?

    Y yo les pregunto a ustedes, ¿creen ustedes que el gobierno mantendría la misma actitud indiferente y sumisa que mantiene hoy con el caso Waked? No, definitivamente que no.

    Es evidente la falta de visión estratégica, el manejo débil y las actitudes complacientes del gobierno frente a temas tan candentes como los mal llamados Papeles de Panamá donde los principales involucrados en la creación de empresas offshore son miembros del partido en el poder. Nadie le pone un freno a los inaceptables efectos extraterritoriales de la OFAC y la Lista Clinton, el acoso de Francia y la OCDE, el litigio comercial con Colombia y la migración irregular y descontrolada, entre otros problemas, que han debido enfrentarse con valentía y con la aplicación de una política exterior de sólida defensa de los intereses nacionales. Y apegada al cumplimiento de la responsabilidad constitucional de defender los derechos, bienes y honra de los asociados.

    Volvamos a ver un momento lo que pasa en Colón.

    En nuestra provincia se desarrollan los Proyectos de Renovación Urbana y ya se han dado los primeros pasos del Proyecto Colón Puerto Libre.

    El proyecto de Renovación Urbana es un proyecto que inició con un presupuesto de unos 500 millones de balboas, y que, gracias a la falta de planificación y las constantes improvisaciones, ya supera los Mil Millones de dólares; pero que, a mitad del periodo presidencial del gobierno de turno, no ha entregado ni una sola obra ni una sola vivienda.

    El gobierno ha apostado al desalojo de alrededor del 60% de la población del casco antiguo de la ciudad de Colón, como objetivo intermedio para viabilizar el desarrollo del Proyecto Colón Puerto Libre. De ahí que se tiene proyectado trasladar hacia el sector de Altos de Los Lagos a unas 5,000 familias de los corregimientos de Barrio Norte y Barrio Sur, hacia el corregimiento de Cristóbal (unas 25,000 personas). Esto es haciendo gala únicamente en una política viviendista, que no considera la necesidad garantizarle a la población que se traslada de su hábitat, la infraestructura pública y social necesaria para vivir decorosamente ni un territorio debidamente ordenado y planificado. Y, aún peor, negándole a las decenas de miles de personas incluidas en este reasentamiento involuntario, el desecho a la ciudad.

    Esto nos induce a hacernos la pregunta: ¿por qué no construir facilidades habitacionales en el casco de la ciudad, por ejemplo, en los pisos superiores de los edificios comerciales? ¿Será que este éxodo forzado de la ciudad hacia las afueras, tiene profundas implicaciones elitistas y tienen la intención de crear un enclave comercial en la ciudad, exento del calor humano del colonense? Los colonenses tenemos derecho de seguir viviendo en la ciudad, por tanto es necesario revisar los proyectos que están en ejecución e incorporar la construcción de edificios combinados comerciales-residenciales en el casco de la ciudad de Colón.

    Y yo vuelvo y les pregunto: ¿A alguno de ustedes se les consultó si ustedes no querían que se construyeran viviendas en la ciudad? NO.

    Pues bueno, dejemos sentado que los colonenses sí queremos que se construyan facilidades habitacionales en los nuevos edificios que se edifiquen en la ciudad.

    Para aclarar, cabe entonces que nos hagamos otra pregunta: ¿Estamos los colonenses en desacuerdo con el proyecto de renovación?  NO

    Es evidente, que la inmensa mayoría de la sociedad colonense está de acuerdo con el desarrollo del Proyecto de Renovación Urbana, y podemos afirmar, sin temor a equivocarnos, que si existe alguna oposición a este proyecto, ésta oposición tiene que ser mínima. Podemos afirmar, entonces, que la inmensa mayoría de los colonenses estamos de que acuerdo con la construcción de las 5,000 soluciones de vivienda en Altos de Los Lagos, pero ya albergamos serias dudas de que se puedan completar todas estas soluciones habitacionales en los próximos 30 meses que le quedan a este gobierno.

    Sí queremos las viviendas de Altos de Los Lagos, pero construir viviendas, sin el complemento del urbanismo y del ordenamiento territorial, en las principales, en nada ayuda a resolver el desarrollo urbano y territorial; todo lo contrario, contribuye de manera directa a aumentar el caos urbano.

    El gobierno utiliza los proyectos de vivienda de interés social como una promoción gubernamental y no brinda soluciones integrales, dando falsas esperanzas a la población y promocionando la informalidad, la vulnerabilidad y la marginalidad urbana.

    Pregunto ahora: ¿Queremos las casas de Altos de Los Lagos? SI.

    Sí, las queremos pero, para que haya sostenibilidad en los programas de vivienda, nosotros consideramos que el Estado debe enfocarse en el desarrollo de un sistema de soluciones transversales que incluya alternativas de vías de acceso a la nueva ciudad, vialidad, sistema de transporte, acceso a agua potable y servicios básicos de alcantarillado, drenaje pluvial, electricidad, acceso al crédito a la economía informal, acceso a espacios públicos de calidad, parques, centros de recreación y deportes, , acceso a centros  de salud y hospitales, la educación (parvularia, preescolar, primaria, pre media, media y universitaria); queremos centros culturales, que permita el desarrollo sostenible y a la vez el desarrollo humano de manera integral de los colonenses.

    El hábitat, el territorio, y la infraestructura, son tres componentes indispensables que deben interactuar entre sí para constituir espacios democráticos, sostenibles y de alta calidad.

    Tampoco   existe una política social que le dé derecho a la población al acceso de una vivienda digna dentro de un entorno urbano debidamente planificado y ordenado. Se actúa más por impulso e improvisaciones, que en función de una política debidamente planificada.

    Los gobiernos han perdido el norte del urbanismo en Panamá. Se ha desechado la planificación urbana y el ordenamiento territorial en función de la improvisación.  Se formulan proyectos mal planificados y peor localizados, sin mayor respeto a la sostenibilidad, al patrimonio histórico, a la planificación regional y al ordenamiento territorial.No existe una política nacional de vivienda y de ordenamiento territorial, que sea coherente, inclusiva, sostenible ambientalmente, que propicie el desarrollo humano y de género.

    Se continúa con la improvisación de las inversiones, aumentando los desequilibrios regionales, urbanos y locales, ignorando la importancia de la disposición y previsión de suelos para el desarrollo urbano y de viviendas  de alto impacto social, con el consabido  aumento del costo de las viviendas y provocando la propagación de los asentamientos informales e invasiones de tierras.

    Es evidente la falta de planificación y coordinación en los proyectos del Estado, cada institución va por su cuenta y renta, creando confusión y suspicacia a los inversionistas privados.

    Una desastrosa política de movilidad urbana, afecta directamente la salud y la calidad de vida de miles de panameños. Los usuarios del sistema de transporte sufren a diario la tragedia del sistema de transporte urbano, que está muy mal enfocado y peor gestionado. Aquí en Colón, en la terminal de transporte, no se puede contar con ninguna de las rutas de servicio de transporte colectivo hacia nuestras comunidades de las afueras después de las 9 de la noche. En condiciones de que hay mucha gente que trabaja de noche y en jornadas mixtas.

     Se requiere tomar correctivos urgentes para garantizar que el proyecto sea exitoso. Sin embargo, debemos puntualizar que para que un proyecto de impacto económico y social llegue a ser exitoso, este tiene que ser bueno tanto en su contenido, como en la forma en que se concibe y se ejecuta.

    Falta de participación y consulta ciudadana. Unos de los malestares fundamentales que percibe la ciudadanía colonense es que a nadie en Colón se le consultó nada para hacer la conceptualización del proyecto. No hubo consulta ciudadana ni diálogos ni consensos. El proyecto se concibió en entornos desconocidos para los colonenses y luego fue impuesto sin consulta alguna.

    Yo les pregunto, ¿A alguno de ustedes se les consultó acerca de cómo se ejecutarían las obras? NO, ¿A alguno de ustedes se les preguntó cómo querían que fuese renovada su ciudad? NO; entonces, ha llegado el momento de que nos sentemos a dialogar el gobierno y el pueblo de Colón, a conversar sobre los trabajos que se ejecutan. El dialogo, la consulta y el consenso es lo que se impone.

    Falta de planificación en los trabajos de infraestructura pública en el casco de la ciudad de colón. No hay coherencia en la planificación de la infraestructura urbana y regional, al no haber planificación, no se priorizan las acciones y por consiguiente los proyectos no llegan a ser sostenibles.

    Debemos lograr que los proyectos estén basados en una propuesta de sostenibilidad ambiental y económica, con la infraestructura necesaria para que la población se pueda desarrollar de manera segura, con acceso a la infraestructura social, cultural y recreativa, que permita que la población se empodere de su proyecto, de su hábitat, para construir espacios democráticos, sostenibles y de alta calidad.

    Existe una evidente falta de planificación de los proyectos de infraestructura en el casco de la ciudad, la cual se devela en tres grandes vertientes muy sentidas por nuestro pueblo.

    Ausencia de planos aprobados para la ejecución de cada uno de los proyectos (agua potable, sistema sanitario, sistema pluvial, sistema vial, alumbrado público, etc).

    Falta de los correspondientes cronogramas de ejecución física de las obras. (Nadie sabe a ciencia cierta cuando se cerrarán cada una de las calles o avenidas de la ciudad).

    Falta de un Estudio Científico de Impacto Social en cada uno de los proyectos.

    La falta de planificación ha generado un desorden nunca visto en la ejecución de la obra física del proyecto. Este desorden se debe a las constantes improvisaciones en la ejecución de los trabajos de infraestructura pública por parte de los contratistas, que se ven obligados a avanzar, para “cumplir” con los tiempos asignados a sus proyectos; y estas improvisaciones generan a su vez el caos en que está sumida la ciudad de Colón, produciendo daños invaluables a la prestación de los servicios públicos.

    La falta de planificación en los proyectos de infraestructura de la ciudad es inadmisible y debe cesar. El desorden y el caos generados por las constantes improvisaciones son insostenibles y deben cesar. El descontento, el malestar general y el daño que se produce a la flota vehicular colonense son irremediables y deben cesar.

    No es tarde para efectuar el cambio. Hagamos un pequeño alto, para organizar la planificación del desarrollo, apliquemos los principios básicos del Plan de Ordenamiento Territorial con que cuenta nuestro distrito desde el 2010. Ordenemos la casa. Conformemos un equipo dinámico de planificación que logre el ordenamiento de toda la ejecución del proyecto sin tener que detenerlo.

    Falta de supervisión de las entidades públicas involucradas.  El caos anterior se agrava, debido a la falta o a la poca supervisión e inspección de las entidades públicas regentes de los proyectos. Entidades como el MOP, MIVI, MINSA, IDAAN, Municipio, Bomberos, Tránsito y Transporte Terrestre y otras, produce grandes incomodidades y un profundo malestar de la población, con daños sustanciales a su flota vehicular (particular, comercial, y de transporte colectivo y selectivo). También se produce una degradación sustancial en la calidad del producto ofrecido por los sistemas de suministro de agua potable, los sistemas de drenaje sanitario y los sistemas de drenaje pluvial. No menos graves son los efectos negativos sobre los sistemas de suministro eléctrico, alumbrado de calles, servicio telefónico, de televisión por cable y demás.

    Al no contar los proyectos con planos aprobados, se imposibilita la adecuada supervisión e inspección de las obras.

    Los prejuicios en las relaciones laborales, el acceso a los servicios de salud, las dificultades de acceso a los centros educativos y a los centros de trabajo tienen un efecto negativo directo sobre la productividad del trabajo y en los índices de competitividad en cada una de estas actividades.

    Los efectos económicos negativos sobre los pequeños comercios y pequeños negocios, kioscos, fondas, tiendas, mini-súper, puestos de buhonerías, vehículos de transporte colectivo y selectivo; no están recibiendo ningún tipo de compensación. De ahí que centenares de familias que adquieren su sustento diario a través de la actividad económica informal, ya se están viendo asediadas por el hambre y la falta de recursos para cumplir con sus obligaciones y el pago de los servicios básicos.

    El argumento de los gobiernos de que “las molestias pasan, pero las obras quedan”, es pernicioso, injusto y desconsiderado.

    La ejecución práctica del Proyecto de Renovación de Colón, ha causado perjuicios sustanciales en nuestra economía informal y en los micros y pequeñas empresas, sobre todo, los instalados sobre la servidumbre pública y aceras.

    Podemos concluir, que la falta de planificación del proyecto representa un irrespeto a los colonenses y un atentado a la sana convivencia pacífica.

    Las empresas contratistas no contratan a profesionales idóneos de colón. La mayoría de las empresas contratistas que participan en los trabajos de infraestructura pública no están contratando a los profesionales idóneos de la arquitectura e ingeniería de Colón. Los cuales cuentan con gran experiencia y probada capacidad para la ejecución de las obras contratadas. Y en los pocos casos en que lo hacen, no respetan las escalas salariales y leyes laborales panameñas. En lugar de esto, se valen de personal extranjero que muchas veces no cuentan con la idoneidad ni calidad profesional necesaria para dirigir estos proyectos y representan una mano de obra “barata” que violan los estándares panameños. Esta práctica representa un peligro a la seguridad y a la garantía de calidad de las obras ejecutadas.

    Los “accidentes frecuentes”, como la ruptura de tuberías de aguas servidas y de agua potable, y la nefasta experiencia de su mezcla en el subsuelo, ha producido deterioro de la salud de la población del casco de la ciudad, debido a que quienes están al frente de estos proyectos, no conocen la red de tuberías, sus rutas y no cuentan con los clearance respectivos. Los profesionales extranjeros que traen estas empresas, no tiene idea de donde está cada cosa en esta ciudad.

    Por ello, en la ciudad de Colón, solo se está invirtiendo en la renovación de la infraestructura pública, pocos edificios emblemáticos con valor histórico y arquitectónico y la renovación de parques y espacios públicos. El Proyecto de Revitalización de Colón no considera la construcción de facilidades habitacionales en el casco de la ciudad.

    La idea es ir trasladando a las personas de la ciudad en la medida que se vayan entregando los edificios en Altos de Los Lagos, como parte de la ejecución de un plan de “reasentamiento involuntario”. Luego, se procede a demoler los viejos caserones que en la actualidad se caen a pedazos en la ciudad representando un peligro a la seguridad y a la salubridad de la población (hasta aquí vamos bien). Lo que no está bien, es que se piense que los lotes baldíos se vendan o entreguen en concesión a inversionista para la construcción exclusiva de locales comerciales, oficinas y salas de ventas. Es decir, sacar a los pobres, para entregarles la ciudad a los ricos.

    Nuestra propuesta.

    Nuestra propuesta es que sí se construyan edificios de varios pisos en la ciudad, que se utilicen los pisos inferiores para actividades comerciales, pero que se construyan apartamentos, y otras facilidades habitacionales en los pisos superiores, de forma tal que la ciudad tenga vida propia y conserve el calor humano del colonense. Esto será de beneficio para los comercios que se establezcan en la ciudad, sobre todo en las temporadas bajas de turismo internacional (fuera de la época de cruceros), y en fechas intermedias entre quincenas para el turismo nacional. El estado debe garantizar que permanezcan en la ciudad los edificios de apartamentos que estén en buen estado físico, formalizar los títulos de propiedad a quienes han cancelado sus hipotecas y organizar a la población en comités de vecinos. Los lotes propiedad del estado, podrán construirá apartamentos de interés social para sectores de la población que no estén en pobreza o pobreza extrema. El acompañamiento social será un elemento clave para lograr la transición en hábitos y conductas de convivencia humana.

    En el sector de Los Lagos se deberán tomar las previsiones necesarias para que sea efectivo el mejoramiento de la calidad de vida de los nuevos residentes. Planificar adecuadamente los servicios básicos de forma tal que se resuelvan los problemas de vialidad, accesos a las áreas residenciales, seguridad ciudadana, salud, educación, infraestructura pública (sanitaria, pluvial y de agua potable), servicios de transporte (terminal) y otros, para que las familias cuenten con todas las facilidades que ofrece la vida moderna.

    Nunca lograremos beneficiar a la gente y mejorar la calidad de vida de los que serán trasladados a Los Lagos, si no conocemos como impactará la vida de los ciudadanos la ejecución de este gran proyecto. Y, sobre todo, hagamos y apliquemos de una vez y para siempre el Estudio de Impacto Social que requiere la Renovación de Colón.

     Autoridades colonense, las organizaciones populares de nuestra provincia, luego de entregarle al Presidente de la República, un listado de demandas básicas de nuestro pueblo el pasado 5 de noviembre, nos encontramos a la espera de que se promuevan ambientes de diálogo, consulta y consenso en la búsqueda de soluciones a los problemas que nos aquejan y en la forma en que se están desarrollando los proyectos de inversión social en Colón. Aspiramos a que en estas consultas se produzca una amplia participación ciudadana que involucre a los más amplios sectores de la sociedad colonense y a los más altos niveles del gobierno. El diálogo debe ser franco y abierto para poder avanzar en nuestros propósitos, y la primera condición para que tengamos éxito es decirnos la verdad.

    Ese diálogo es una exigencia del compañero Antonio Brathwaite, del compañero Roberto Ávila y del comandante Antonio Yepez De León.

    ¡Vivan los mártires del 9 de Enero!

     ¡Vivan los mártires del 20 de Diciembre!

     ¡Soberanía con Justicia Social o Muerte…Venceremos!

     

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